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¿Hacia dónde irá el sistema previsional?

El debate de estas cuestiones empieza a emerger de manera casi natural, y exigirá mucho tiempo de discusiones

Héctor Rubini Héctor Rubini 06-11-2017
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Por Héctor Rubini Instituto de Investigación en Cs. Económicas (USAL)

El borrador oficial del proyecto de reforma laboral dedica varios artículos al sistema jubilatorio. Los más destacados son: a) condonación de deudas por capital e intereses por falta de pago de aportes y contribuciones, b) regularización de trabajadores y baja de empresas del Registro de Empleadores con Sanciones Laborales, c) montos mínimos no imponibles de contribuciones patronales, ajustables en base a variación del IPC acumulada a partir de noviembre de 2017, d) modificación de la alícuota de las contribuciones patronales, para unificarla gradualmente en 2019 en el 19%, y e) eliminación gradual del tope de aportes personales. En el caso de la condonación de deudas, los meses regularizados de los aportes y contribuciones de los trabajadores no se considerarán para la prestación adicional por permanencia y no se computarán para el cálculo del haber de la misma ni de la prestación compensatoria.

La información conocida en los últimos días indicaría la intención de reemplazar el actual sistema de indexación semestral de jubilaciones por uno de frecuencia trimestral en base al IPC. El alivio para el financiamiento del sistema podría seguir quizá otra alternativa, pero hasta ahora no se conoce otra. Sea como sea, algo hay que hacer.

En el Reporte 16/347 de noviembre de 2016, el FMI observó que las moratorias previsionales y la nacionalización de las AFJP consolidaron la situación de virtual quiebra en que se encuentra el sistema desde hace más de treinta y cinco años. Entre 2005 y 2015 se duplicó el peso del gasto previsional llegando a fin de 2015 al 7,4% del PIB. De acuerdo al organismo, el déficit previsional básico, sin incluir cajas provinciales y otros subsistemas menores, era de 2,8% del PIB. Sin cambio en la fórmula de indexación jubilatoria, y sin cambio en el actual régimen de reparto, hacia 2066 el déficit del sistema crecería de manera permanente hasta superar el 5% del PIB.

Según el FMI, si se ajustaran los haberes jubilatorios por el IPC el déficit actuarial se reduciría a 20 puntos del PIB. Lograr ese cambio por ley no será tan fácil y no por razones políticas. El organismo estimó que en 2015 el haber jubilatorio equivalía al 72% del último salario promedio percibido. Ese nivel es inferior, por tanto, al tantas veces invocado 82% móvil, pero supera al promedio de los países de la OCDE, del 52%. SI el objetivo es aproximarse a los indicadores promedio de los países de la OCDE, y revertir el desfinanciamiento del sistema previsional, debería aplicarse una fórmula de desindexación, más bien que de indexación según IPC. Resultado inmediato: fuerte caída de los ingresos reales de jubilados y pensionados. Algo absolutamente inviable. Salvo una muy pequeña minoría, no hay jubilado o pensionado que no sobreviva sin depender de la asistencia de familiares o amigos. Justamente lo que se quería evitar en el Siglo XIX cuando se crearon los sistemas jubilatorios de reparto: la dependencia, no asegurada, de terceros para sobrevivir cuando se llegó a la vejez. No es un problema para quienes arribaron a los 65 años siendo relativamente ricos, sino para el resto.

Si, por el contrario, el objetivo es preservar el ingreso real y el bienestar de todos los jubilados y pensionados, además de respetar derechos adquiridos en el marco de la legislación vigente y de la Constitución, el “piso” a alcanzar debiera ser el tan mentado 82% móvil. Consecuencias inevitables: a) empeoramiento de los indicadores de sustentabilidad financiera del régimen, y b) riesgo de desfinanciamiento para pago de haberes y prestaciones médicas mínimas para futuros jubilados. Víctimas más que evidentes: quienes tengan 65 o más años a partir, aproximadamente de 2030 o 2035. Esto es, la población que hoy tiene 50 o menos años de edad.

Este panorama se complica, además, por las compensaciones en sede judicial a pagar por reclamos de ajustes pendientes. La Ley de Reparación Histórica es un instrumento que acota el problema y evita su espiralización de largo plazo. Pero sus impactos son permanentes, y algo inciertos, dado que sigue abierta la adhesión al régimen, con miles de jubilados que no tienen todavía muy en claro si les conviene hacerlo o no. Cualesquiera sea el caso, supone un gasto permanente para el cual se previó una fuente de financiamiento transitoria, no permanente: el blanqueo impositivo. Este cuadro de situación obliga a las autoridades a avanzar con reformas para: a) promover el empleo formal y así iniciar una reducción gradual de la relación pasivos/aportantes, b) reformar los mecanismos de indexación jubilatoria sin infligir pérdidas significativas en términos reales a los beneficiarios, c) aumentar edades jubilatorias, quizá en algunos casos de manera compulsiva, y en otros no, con un período transicional en que se permita postergar la jubilación de forma opcional, e) abrir alternativas de fondos de capitalización o seguros de retiro privados a optar de manera voluntaria, dado que no hay evidencia que permita calificar como viable al actual sistema de reparto.

El desafío es mayúsculo, tanto por la multiplicidad de frentes de debate y conflicto. No será fácil modificar leyes en la materia que han consagrado beneficios como derechos irreductibles. Tampoco justificar el cambio de la fórmula de haberes cuando el IPC sigue sin converger a las metas oficiales, y su representatividad para un jubilado es más que dudosa: en su canasta de consumo los gastos médicos y en remedios tienen mayor peso que el que se observa en el IPC.

Sea como fuere, el debate de estas cuestiones empieza a emerger de manera casi natural, y exigirá largo tiempo de discusiones. Se trata de un problema que no admite soluciones apresuradas ni superficiales, dada la magnitud de los desequilibrios en cuestión y su impacto de largo plazo, sobre los contribuyentes y sobre la clase pasiva de las próximas cuatro o cinco décadas.

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