En un contexto de mayor liquidez financiera, Chubut saldrá este jueves a los mercados internacionales para emitir un nuevo bono bajo legislación de Nueva York. El objetivo es refinanciar sus compromisos de deuda, en particular mediante la recompra de títulos con vencimiento en 2030. La operación contempla un plazo final de 10 años y una vida promedio de 6,6 años.
La administración de Ignacio Torres busca aprovechar el renovado apetito por activos argentinos, en medio del ingreso de dólares que sostiene el llamado "veranito cambiario". La operación combina la emisión de un bono por hasta US$ 550 millones con una oferta de recompra en efectivo —a la par más intereses— sobre los BOCADE 2030, de los cuales aún restan amortizar US$ 256 millones.
El nuevo título, con vencimiento en 2036, tendrá tasa fija a definir en la licitación y estará garantizado con regalías petroleras, manteniendo la estructura de endeudamiento previa. Además, incluirá amortizaciones trimestrales a partir del tercer año. La emisión se suma a las recientes colocaciones de la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, que en conjunto ya captaron unos US$ 2.500 millones.
Este flujo de financiamiento también impacta en el mercado cambiario: los dólares que ingresan funcionan como un "colchón" que facilita la acumulación de reservas del Banco Central, que ya suma cerca de US$6.500 millones en lo que va del año. Todo esto ocurre con un riesgo país aún elevado, por encima de los 520 puntos.
Sin embargo, un informe de Moody's encendió una señal de alerta. La caída de ingresos por coparticipación y recaudación propia está deteriorando las cuentas provinciales, lo que podría forzar a más distritos a endeudarse. Según la calificadora, las transferencias automáticas cayeron 6,5% interanual en términos reales durante el primer trimestre, en un contexto de presión sostenida sobre el gasto.


