Faltan tres semanas, el blue salta y los títulos se hunden
Massa repitió el viernes pasado otro traspaso del agujero de la deuda del Tesoro a la próxima administración, con un sistema de pesos encepados. En la licitación de ese día, con 892 ofertas, el Gobierno colocó deuda por nada menos que $1,2 billones. EL 39% del dinero captado fue en un bono de la Nación Argentina en moneda dual con vencimiento el 30 de junio de 2024 (tdj24 - reapertura), el 17% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustado por CER 3,75% con vencimiento 20 de mayo de 2024 (t6x4 - reapertura), el 15% en una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento con vencimiento 20 de febrero de 2024 (x20f4 - reapertura), el 10% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustado por CER 4,25% con vencimiento 14 de febrero de 2025 (t2x5 - reapertura), el 7% en un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,40% vencimiento 30 de abril de 2024 (tv24 - reapertura), el 6% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustado por CER 4% vencimiento 14 de octubre de 2024 (t4x4 - reapertura) y el 4% restante en un bono del Tesoro nacional vinculado al dólar estadounidense 0,50% con vencimiento 31 de marzo de 2025 (tv25 - reapertura).
Nuevo tipo de cambio
Junto con esa tremenda absorción de pesos, Massa le dio un nuevo tipo de cambio a toda la exportación: el viernes el dólar exportador fue de $502,92, 43,7% más alto que los $350 del dólar oficial, con el objetivo de aplastar al contado con liquidación, además de intervenir vendiendo bonos y reservas para aplastar al dólar MEP. Con esa estrategia, Massa buscó mantener los dólares aplastados para que no ocurra nada antes de votar, pero a pesar de la razia (con perros y patrulleros en la city), en el balance semanal el dólar blue pegó un salto del 10%, mientras que el Gobierno mantuvo inmóvil el dólar oficial y logró que el MEP bajara 4,5% y que el CCL se hundiera 22,6%.
Gracias a que por treinta hay un dólar exportador festivo para todos, en toda la semana el BCRA logró subir las reservas en US$ 11 millones, pero cuidado que en lo que va de octubre se pierden US$ 2.362 millones, con toda la importación bloqueda. El ministro está aguantando abajo del agua, con la nariz tapada, y los pulmones a punto de reventar.
Siempre la inflación
Panorama Massa versus Macri, segundos afuera
Debajo de eso la población asiste a lo que pasa. Colas interminables en las estaciones de servicio. La harina acaba de saltar 40%, el kilo de pan cuesta más de $ 1.000, la carne acaba de subir 20%, el descontrol de precios relativos es absoluto. Con la importación bloqueada porque ya no queda ni un dólar y los yuanes no son convertibles (solo nos prestan, cobrando, para que les compremos a ellos o para no entrar en default con el FMI), no hay insumos médicos y las tarifas están congeladas, hasta que se cuenten los votos.
Nos encontramos así en una economía en la que los valores mayoristas están por encima de los minoristas. Massa juega todas sus cartas a que la inflación de octubre se mantenga en la zona del 12% de agosto y setiembre, ya que el Indec dará a conocer el IPC de este mes el lunes previo a la elección, y las consultoras ya hablan de un 14%. Y en noviembre vienen aumentos en telefonía, cable, Internet, prepagas y alquileres, por lo que puede escalar al 20% mensual.
El dólar que viene
Los que operan contratos de dólar futuro, gane quien gane, ya sea Massa o Milei, plantean que se viene una fuerte devaluación del dólar oficial. Hoy vale $350, para fin de noviembre esperan $397, para fin de diciembre $608 y para fin de septiembre de 2024 lo calculan en $1.290 (casi 270% por encima del valor actual, muy parecido a la inflación que ven las consultoras internacionales para la Argentina de 2024.
Con este descalabro interno, el mundo también trae de las suyas. EE.UU. informó en el cierre de la semana pasada que su economía crece al 4,9% anual (el doble que en la medición anterior), eso eleva la chance de que la Fed toque su tasa base en diciembre, o que la mantenga alta más tiempo. Por eso, el viernes las tasas largas norteamericanas siguieron sostenidas: se pagó 5,4% anual a 1 año de plazo, 4,8% a 5 años, 4,8% a 10 años y 5% a 30 años. Esto significa una curva aplanada, la más alta en 16 años, y la última vez que se vio algo así fue en 2007, pocos meses antes de la quiebra de Lehman Brothers. Hoy muchos bancos tienen entregadas hipotecas con tasa fija al 2,5%, las hipotecas nuevas se hacen al 8%, eso está generando una quiebra en el sistema financiero bancario norteamericano, lo cual es otro gran problema global en ciernes.
Por eso, a pesar de que los bonos de la Fed pagan semejantes tasas, la semana pasada el súper dólar estuvo mixto: el billete verde subió 1,2% contra el franco suizo, avanzó 0,4% contra la libra y 0,3% contra el euro, pero no cambió en China, bajó 0,2% en Japón, cedió 0,3% en Brasil, achicó 0,7% en México y se hundió 3,9% en Chile.
El descalabro de la economía local, más la incertidumbre electoral, más la aspiradora de capitales de las altas tasas del mundo hicieron que los bonos argentinos perdieran en promedio 1,4% la semana pasada, por lo que el riesgo país subió hasta 2560 puntos básicos.
Lo que se está comprendiendo es que la inflación de EE.UU. es resistente a la baja, y eso mantendrá altas las tasas de la Fed por más tiempo, y eso desactiva a todos los bonos emergentes, a los bonos de compañías con mala calificación e incluso a los bonos de empresas AAA que tienen en este momento rendimientos a vencimiento inferiores al 6% anual.
El mundo de las acciones
Y, por supuesto, todo esto espanta a todo lo que sea riesgo, es decir a las acciones. Por eso, la semana pasada fue lapidaria, sobre todo para la Bolsa de Buenos Aires a tres semanas de las elecciones. Así, el índice S&P Merval cayó la semana pasada la friolera del 26,2% en dólares o 18,8% en pesos. Mientras que el tecnológico Nasdaq de Wall Street perdió 2,6%, el industrial Dow Jones achicó 2,1%, Madrid bajó 1,2%, Santiago de Chile cedió 1,1%, Tokio 0,9% y Frankfurt descendió 0,8%. Las únicas que se mantuvieron sobre el agua fueron la Bolsa de San Pablo, que mejoró 0,1%, y la de México que repuntó 1,4%.
¿Qué está ocurriendo en todas partes? El contexto global es muy inestable. Hay focos de riesgo geopolítico en muchas partes, no solo en el Medio Oriente, y con eso los inversores vuelan hacia lo seguro. Por eso saltan los refugios clásicos: en lo que va de octubre el bitcoin resucitó con un salto del 27,8% (se teme que los Bancos Centrales caigan en una encrucijada y el sistema cripto es un buen escondite), el oro avanza 8,5% (superando los US$ 2.000 y testeando su techo de 38 meses) y la onza de plata avanza 4,1% en el mes.
Y, bastante abajo de todo eso está el resto de las materias primas, muchas con precios a la baja porque se espera un mundo con desaceleración económica. En octubre la soja Chicago sube 1,7%, pero los granos de Rosario bajan 2,2% pero casi sin operar, el níquel cae 1,8%, el cobre pierde 2,3%, el aluminio se hunde 5,3% y el petróleo se desinfla 6,2% a pesar del cierre de grifos de árabes y rusos.
En este contexto, el BCRA está cada vez más jugado. Interviene fuerte en el Rofex, por lo que pelea para que el precio del dólar oficial suba sólo 13,4% a fin de noviembre (antes de que se entregue el mando), pero luego suelta amarras y no interviene tanto por lo que para fin de diciembre (con el nuevo Gobierno ya instalado) se espera una devaluación del 73,7% y 268,6% para los próximos once meses.
Frente a esto, los inversores están enloquecidos. Si gana Massa hay que comprar una cosa y si gana Milei hay que comprar otra. Se estima que Milei triunfando en el balotaje no será lo mismo estando aliado con el ala dura del PRO y con el Congreso en contra: la dolarización y el cierre del BCRA quedan eliminados. Pero, indefectiblemente, gane uno o gane el otro, lo que se viene en un efecto retardado del plan platita. Por eso, el 15 de noviembre Massa se reúne con el FMI, y va a acordar la devaluación que va a aplicar en el feriado del lunes 20, donde además se podrá plantear otro nuevo salto para las tasas para que los plazos fijos.
El duro diagnóstico de Econométrica
En ese sentido, el economista Ramiro Castiñeira, de Econométrica, advirtió que "el plan platita y toda la dinámica que está haciendo el ministro candidato para ganar el balotaje provocará un tsunami de pesos. Así, independientemente de quién gane la elección, Massa ya hipotecó el 2024 en materia inflacionaria, ya está todo muy lanzado, muy jugado. En diciembre habrá una emisión de $ 4 B, solo para financiar al Gobierno ($2,4 billones por intereses de Leliq y $1,6 billones por déficit fiscal), y todo va a ser cubierto con la maquinita. Dicho de otro modo, en diciembre habrá una emisión de pesos equivalente a dos puntos del PIB, algo impresionante, récord para un solo mes".
"Sin dudas -agregó Castiñeira- vamos a sentir un fogonazo inflacionario sobre toda la estructura de precios. El dólar no vale $350; la nafta no vale $250, por eso no hay. Se está usando toda la macroeconomía argentina a favor de un partido político y del candidato que les quedó como mascarón de proa. Esto es destruir las cuentas públicas sin importar si hay un mañana, sin ver lo que pasará después de las elecciones. Y eso no es gratis: por lo que después del balotaje si gana el oficialismo la devaluación va a ser inmediata y si gana la oposición la devaluación será en el cambio de Gobierno"
"Y hay que tener en cuenta -continuó Castiñeira- que como Massa no paró de mojarle la oreja al FMI, si Massa gana el Fondo no va a modificar un ápice el acuerdo, ya que su mandato no será un gobierno que acaba de nacer, está en el poder desde hace 20 años, y viene haciendo lo mismo desde hace dos décadas. Por eso estimo que todo esto se va a acelerar, estamos sin reservas y el rojo fiscal total (el del Tesoro más el del BCRA) equivale al 15% del PIB. Y si devalúan, sin unificar el tipo de cambio, la devaluación es traslado directo a precios, por lo que habrá de inmediato 150% anual de inflación, va a haber un fogonazo, posiblemente del 20% mensual. Pero por más allá del número de diciembre, si no se sale de esto, el modelo termina en híper, hay que entender eso, es vital que se entienda. La mitad de la gente ya es pobre y el resto subsiste con US$ 300, tienen que abrir bien los ojos, hay que hacer un diagnóstico real, y entenderlo".
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