En el mercado se ilusionan con la paridad en las PASO

5 agosto de 2019

Las últimas encuestas publicadas (ya no se publicarán más) arrojan, en promedio, una leve diferencia favorable hacia los Fernández para las PASO. Sin embargo, la mayoría de esas diferencias están dentro del margen de error, que oscila entre 2 y 3 puntos en los sondeos. En otras palabras, las PASO son una virtual moneda en el aire. En menos de 150 horas tendremos la gran encuesta nacional con votos contantes y sonantes, pero la expectativa y el benchmark de la previa son esas: una victoria, pero muy leve, de Alberto Fernández.

Esa sería el resultado tolerable para los participantes del mercado. En números, una ventaja de no más de 2 y 3 puntos y con la fórmula opositora debajo de los 40 puntos. Una diferencia mayor a los 3 puntos y con Alberto arriba de 40% sería negativa para las valuaciones y las perspectivas futuras de la contienda electoral. Por el contrario, un empate (o una diferencia menor a 2 puntos), o incluso, una victoria de Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto sería sinónimo de rally y, también, de que una victoria amarilla en las generales, o el balotaje, estaría a la vuelta de la esquina.

Números y tendencia



Los números de junio y julio fueron recibidos positivamente en el mercado. La carrera se inició con una ventaja favorable para los Fernández, pero se fue evaporando. Un clásico. Así lo explicó Nicolás Solari (RTD) ante El Economista: “Lo que muestran los ciclos electorales de 2015 y 2017 es que el kirchnerismo tiene un piso alto de votos ?arriba de 35 puntos?, pero también una dificultad muy evidente para crecer por sobre ese piso. Daniel Scioli en 2015 obtuvo el 39% en las PASO y luego retrocedió al 37% en las generales; Cristina Kirchner, en 2017, sacó el 35% en las PASO de la provincia de Buenos Aires y dos meses después sólo pudo alcanzar el 37%. Me parece que el plan de este año para crecer por sobre ese piso era descristinizar la candidatura, lo que en la teoría parecía lógico, pero en la práctica no está funcionando del todo bien. Además, Alberto Fernández es un candidato inexperto al que por ahora le está costando mucho conectarse con el electorado independiente”.

Además de eso, contribuyó cierta mejora en la economía (o estabilización, para ser más precisos) que impulsó los números oficiales desde debajo de 30% hasta cerca de los 40%. La campaña armónica del Gobierno, a diferencia de la del Frente de Todos, también ayudó a regenerar la competitividad oficial.

Las visiones



Desde Cohen creen que la situación es de paridad extrema y, según su último informe, Alberto estaría apenas arriba el próximo domingo. Si ese es el escenario, sugieren, puede haber un rally. “No creemos que los precios de los activos estén considerando este escenario de estrecho margen entre los candidatos principales, representando un virtual empate técnico dentro de los márgenes de error. Por lo tanto, de suceder estos números en la PASO, pensamos que el mercado comenzará a valuar los activos con una mayor probabilidad de triunfo de Macri generando una suba significativa tanto en bonos como en acciones”, dijeron.

“El círculo virtuoso de 'estabilidad cambiaria-desinflación- aprobación' siguió dando réditos al Gobierno, con encuestas que mostraron al oficialismo todavía perdiendo por un leve margen pero ya navegando claramente en aguas de empate técnico. Con este impulso final, termina una larga carrera que vio al Gobierno resurgir desde una posición de debilidad para llegar fortalecido a competir en su escenario ideal, polarizando mano a mano con el kirchernismo. Ahora, comienza una nueva carrera que dirá si la población finalmente respalda la continuidad de políticas o vuelve a caer en las garras del populismo”, dijeron desde el Grupo SBS en su Monthly Report.

Delphos, a contracorriente



A contracorriente, desde Delphos dedicaron su último reporte a “transmitir al inversor cautela ante el aluvión de encuestas positivas para el Gobierno, que impulsó en gran medida los precios de los activos locales estas últimas semanas”. Su visión (“lejos de pretender hacer un pronóstico electoral de las PASO”, admiten), incorpora algunos factores contextuales para moderar el entusiasmo.

Entre aquellos factores hay uno recurrente en sus informes: la unión de los compañeros. “El peronismo se presenta unido por primera vez desde 2011”, dicen y apelan a la Historia reciente. “En 2015 la suma de Daniel Scioli y Sergio Massa alcanzó casi 60% de los votos, lo que creemos importante, aún a pesar de los problemas de esta suma lineal que no reconoce matices”, sostienen. Por cierto, los votos massistas de aquel año se encolumnaron detrás de un discurso antikirchnerista y son votos que no siguen en masa a su líder. Hecha esa salvedad, que el peronismo vaya unido no es un dato menor.

Otros factores anticlimáticos son la precaria situación de la economía (siempre muy importante en las elecciones nacionales), “que hará mella en el electorado oficialista” y la provincia de Buenos Aires, sede de casi 40% del padrón vernáculo. “La Historia y aún las encuestas más 'amarillas' pronostican una derrota para el Gobierno en las PASO presidenciales”, dicen. Derrota pesada, en términos demográficos y simbólica, también, en el tramo provincial, es decir, en el cara a cara entre Axel Kicillof y María Eugenia Vidal. ¿Alcanzará un nuevo Cordobazo? Si bien se descuenta una victoria de Macri allí, puede no alcanzar. “Las provincias más relegadas económicamente del norte y sur del país, han votado históricamente, en términos generales, al peronismo en forma masiva (Formosa, Chaco, Santiago, Tucumán, Salta, Catamarca, Misiones, La Pampa, La Rioja, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, San Juan, Rio Negro y San Luis) y representan el 25% del padrón electoral. Inclusive Corrientes, una provincia radical, suele votar al peronismo en las presidenciales”, dicen en Delphos. Junta, implican 28% del padrón.



Hechas las aclaraciones, desde Delphos creen que un escenario positivo sería un peronismo debajo del 40% y una diferencia de 3 puntos o menos. Desde ya, una victoria amarrilla también entraría en la calificación. “Creemos que el escenario positivo es el de menor probabilidad de ocurrencia dada la mala situación económica en las zonas más relegadas del conurbano bonaerense y las provincias del norte y sur, la unión del peronismo por primera ocasión en años, los resultados históricos de los últimos veinte años y las elecciones recientes a gobernadores”, dice. En cambio, el escenario negativo (derrota superior a 4 puntos y Alberto arriba de 40%) “es al que le asignamos más probabilidades ya que se acerca más a la realidad económica de los grandes centros de votación, a la cantidad de votantes histórica del peronismo en la provincia de Buenos Aires y la diferencia que suele sacar ese partido en las provincias del norte y sur”. En virtud de ese análisis, dicen, “consideramos apropiado estar invertido antes de las PASO en el menor riesgo local posible sobreponderando posiciones defensivas”.

“Sugerimos carteras más defensivas que en los últimos 45 días”, dijo Santiago López Alfaro de Delphos. “El Gobierno puede perder por 4 puntos o más”, advirtió. “Sugerimos ver la elección desde afuera”, señaló. En concreto, carteras mayormente dolarizadas o cortas en pesos.



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El “billete” mayorista terminó la semana pasada en $44,65, subiendo 29 centavos el viernes. En una semana muy compleja para los emergentes, el peso se depreció 2,91%. “Las monedas emergentes se devaluaron entre 1% (peso colombiano) y 4,5% (yuan)”, dijeron desde GMA Capital.

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Macri y la espiral del voto: votenmé y diganló

“Decir públicamente a quién vas votar tiene un efecto inmediato sobre los demás. Tu declaración funciona como un cartel que fija una posición e invita a los otros a hacer lo mismo”, dijo el Presidente ayer, en Twitter. “El jueves 8 a las 19:00 horas en punto todos juntos vamos a decirlo en la red social que elijas: Twitter, Facebook, Instagram, WhatsApp”, instó el jefe de Estado. Pedir el voto no es original en un político, menos en a días de la elección y menos aun cuando va de banca. Lo original (aunque no por completo) es que salgan a pedir que lo hagan público para, como dice el tuit presidencial, invitar a “otros a hacer lo mismo”. Si el efecto es masivo, como enseñó la germana Elisabeth Noelle-Neumann con su magistral “espiral del silencio”, la declaración puede ser potente, sobre todo en aquellos indecisos (que no son pocos) o que tienen un compromiso débil con su voto. Interpretando artesanalmente a Noelle-Neuman, la clave es que los agentes perciban, con su propia encuesta contextual, que el #YoVotoMM se impone mayoritariamente. “La disposición de un individuo a exponer en público su punto de vista varía según la apreciación que hace acerca del reparto de las opiniones en su entorno social y de las tendencias que caracterizan la fortuna de esas opiniones. Estará tanto mejor dispuesto a expresarse que piensa que su punto de vista es, y seguirá siendo, el punto de vista dominante; o si bien aún no es dominante, comienza a expandirse con creces”, escribió la politóloga teutona.

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Cristina: “Se vienen tiempos difíciles”

“No podemos perder más el tiempo”, dijo, el sábado, Cristina Kirchner en un Direct TV Arena colmado. “No me imagino cuatro años más con estas políticas, explicaciones, fabricas cerradas”, señaló y agregó que los desafíos desde el 10 de diciembre, en caso de que gane el Frente de Todos, no serán fáciles. “Creo que todos y todas vamos a tener que poner un gran esfuerzo para superar estos enfrentamientos y divisiones de la sociedad. Van a venir tiempo difíciles por la deuda monumental que contrajeron”, resaltó.

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La visión de Bull Market de las PASO

“Nuestro view es que el mercado ha descontado una diferencia un poco más ajustada a favor de FF en las PASO comparado con lo priceado hace unas semanas”, dice Axel Cardin desde Bull Market Brokers ante El Economista. “Antes, el mercado veía entre 5 y 6 puntos de diferencia mientras ahora espera entre 3 y 5, dado que la diferencia en las encuestas se ha acotado. Dicho esto, creemos que un resultado para Juntos por el Cambio mejor al priceado podría ayudar a romper la barrera de los 750 puntos de riesgo país, mientras que un resultado malo para el Gobierno podría llevarlo de nuevo por arriba de los 1.000 puntos. Las acciones estimamos que irán de la mano con los bonos, con tal vez el sector energético y bancario registrando un mayor beta a los resultados”, completa Cardin.

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