Luego de un comienzo más lento que lo previsto, el proyecto estrella del gobierno de Javier Milei empieza a tomar algo de velocidad. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), la gran apuesta lanzada en agosto del año pasado por la Casa Rosada para darle impulso a proyectos superiores a los U$S 200 millones mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios, sumó hasta ahora siete iniciativas, y cinco de ellas fueron aprobadas en los últimos cuatro meses.
No obstante, aún con esa aceleración, el RIGI sigue estando, tanto en número de proyectos como en volumen de inversión comprometida, por debajo de las expectativas que tenía el gobierno cuando anunció el régimen.
"Al momento del lanzamiento no todo estaba tan aceitado para poder empezar a aprobar los proyectos con rapidez y, de hecho, en 2024 no se aprobó ninguna iniciativa", dijo a El Economista Omar Díaz, socio del departamento de Energía & Recursos Naturales del Estudio Lisicki, Litvin & Asociados. "Sin embargo, a partir de la resolución 983, que permitió descentralizar el análisis de cada uno de los proyectos desde una única dependencia a áreas específicas -las iniciativas vinculadas a Vaca Muerta, por ejemplo, pasaron a ser evaluadas por la Secretaría de Energía-, el régimen empezó a acelerar", agregó.
Hasta ahora, los proyectos aprobados con inversiones previstas por U$S 13.067 millones corresponden a los sectores de hidrocarburos, minería, energía renovable y siderurgia. El más relevante en términos de volumen de inversión es el proyecto de gas natural licuado (GNL) a cargo de la sociedad Southern Energy, integrada por YPF, Panamerican Energy (PAE), Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. Ese proyecto, que fue ampliado para incluir dos buques de licuefacción, requerirá inversiones de más de U$S 6.000 millones hasta 2035 en las dos primeras etapas.
Otra iniciativa importante es Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), que requerirá inversiones por U$S 2.486 millones para transportar petróleo hasta la costa atlántica de Río Negro, además de la construcción de una terminal portuaria. El proyecto, que es desarrollado en conjunto por YPF, Pan American Energy (PAE), Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Shell y Tecpetrol, permitirá exportar más de 500.000 barriles de crudo por día a partir de 2027. En el sector minero, en tanto, la mayor iniciativa aprobada es Rincón de Litio, en Salta, que demandará una inversión de U$S 2.724 millones por parte del gigante británico Río Tinto para alcanzar la producción de unas 60.000 toneladas anuales de litio de grado batería.
No obstante, la aprobación no implica necesariamente que esas iniciativas estén avanzando a buen ritmo. "Los proyectos aprobados tienen un mínimo de inversiones obligatorias, pero cuentan con dos años para hacerlo", dijo a El Economista Sebastián Menescaldi, director asociado de la consultora EcoGo. "Ante eso, excepto Vaca Muerta Oleoducto Sur, que ya tiene financiamiento, las otras iniciativas grandes están en modo wait and see (esperar a ver): se presentaron y si se puede, aprovecharán las oportunidades del RIGI, pero para concretar las inversiones van a esperar para ver qué pasa con el ciclo político". A cambio de la reducción impositiva, la exención de aranceles de importación, flexibilización en el acceso a divisas más estabilidad legal y regulatoria durante 30 años, el régimen de incentivo exige a los inversores ejecutar al menos el 40% del desembolso comprometido en los dos años posteriores a la adhesión.
Además de los proyectos ya aprobados, fueron presentados otros trece: uno fue rechazado y los otros doce siguen en evaluación. Entre esas propuestas de adhesión sobresalen ocho iniciativas mineras. Las más importantes son el proyecto de cobre y molibdeno El Pachón -valuado en U$S 9.533 millones- y Minera Agua Rica (MARA) -de U$S 3.806 millones-, ambos de la suiza Glencore. "En una primera etapa predominaron los proyectos de Petróleo y Gas, y ahora en la segunda fase crecen las iniciativas mineras", dijo Díaz. "La minería ya tenía un régimen de promoción y el RIGI viene a complementarlo", añadió.
Más a mediano plazo, hay iniciativas que están elaborando sus propuestas para ser presentadas. En hidrocarburos, todo indica que los principales proyectos seguirán apuntando a la exportación a partir de los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta. En esa línea, además de los proyectos de GNL, TGS está avanzando con una iniciativa de extracción de líquidos del gas natural con inversiones previstas de U$S 2.500 millones, y Pluspetrol tiene en carpeta un proyecto similar por unos U$S 2.000 millones.
Además, en los próximos meses podrían sumarse al RIGI un proyecto de conversión de una refinería de petróleo para producir combustible de aviación sustentable que planean YPF y la compañía de biocombustibles Essential Energy con una inversión prevista de U$S 400 millones, y la iniciativa Puma, una línea eléctrica de alto voltaje de YPF Luz-Central Puerto por U$S 250 millones cuyo fin es llevar energía limpia a las provincias de Salta y Catamarca, especialmente al sector minero.
Empujan las locales
El balance del primer año del RIGI arroja resultados alejados de las expectativas iniciales, un desfase que va más allá del número de proyectos y de los montos involucrados. Lejos de la confianza del gobierno en una llegada masiva de inversiones extranjeras a partir de los beneficios que otorga el régimen en un contexto de apertura y desregulación de la economía, el grueso de las iniciativas viene siendo llevado adelante por empresas locales, como TGS, Pluspetrol, PAE, Pampa Energía y, sobre todo, YPF. De hecho, tres de los siete proyectos ya aprobados son liderados por la petrolera estatal.
"Al igual que con otros regímenes de promoción, como el establecido para las energías renovables durante el gobierno de (Mauricio) Macri, las empresas locales son las que vienen liderando la mayoría de los proyectos dado que el inversor argentino conoce la dinámica de los vaivenes políticos del país y se atreve a tomar más riesgos", señaló Díaz. "En minería sí se ve más la llegada de compañías extranjeras dado la tecnología y el conocimiento que se requieren para la explotación de litio, plata y oro, aunque a partir del resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires venimos recibiendo muchas consultas de esas empresas que tienen dudas sobre cómo va a seguir el panorama en Argentina".

Para Menescaldi, "los proyectos que están más fuertes y avanzados son los de Vaca Muerta, pero los mineros, en general, están en proceso y hasta ahora no han traído gran cantidad de dinero". "De hecho, eso se verifica en las estadísticas: este año hubo más salida que entrada de inversión extranjera directa (IED)", agregó.
Otro factor que ha venido desequilibrado el interés por el RIGI a favor de las empresas nacionales es el financiamiento. "Para las empresas locales, el instrumento del RIGI les permite conseguir financiamiento internacional más barato, algo que las compañías extranjeras ya tenían", dijo Menescaldi. "Por eso, las firmas argentinas tienen más interés, mientras las extranjeras siguen mirando desde la tranquera a ver si entran o no".
Más allá del sesgo local que vienen teniendo los proyectos y de que muchos de ellos hubieran avanzado aún sin la instrumentación del RIGI -seis de las siete iniciativas aprobadas ya habían sido anunciadas antes, según un estudio de la Fundación Encuentro-, otra de las objeciones que suele hacérsele al régimen es la incapacidad de sumar a nuevos sectores económicos independientemente de los ocho incluidos originalmente (minería, energía, petróleo y gas, siderurgia, tecnología, infraestructura, turismo e industrias forestales). De hecho, un esquema de inversión productiva con amortización acelerada y devolución anticipada del IVA que el gobierno había evaluado para las pymes industriales finalmente fue descartado.
- Tampoco han sido tenidos en cuenta los reclamos por ingresar que han hecho industrias como la automotriz. "Está claro que el régimen privilegia a algunos sectores con alta demanda de inversión y cuya producción tiene destino de exportación en detrimento de otros como el automotriz que requiere de mucha importación de insumos", dijo Díaz.
RIGI versus riesgo
El RIGI fue pensado como un marco capaz de proteger a las grandes inversiones de las cíclicas turbulencias de la economía argentina. No obstante, aún con sus evidentes beneficios para las grandes empresas, el régimen podría no ser lo suficientemente atractivo como para compensar un escenario conformado por altas tasas de interés, muy elevado nivel de riesgo país, severa escasez de reservas en el Banco Central e incertidumbre política. En ese contexto, parte de los proyectos, ya sea los aprobados o los que están en carpeta, corren el riesgo de frenarse dado que, en general, requieren de altas inversiones que no pueden ser financiadas solo con la reinversión de flujos.
"Al RIGI están entrando inversiones de largo plazo que involucran mucho capital y la tasa de interés a la que las empresas descuentan capital es la que determina si el proyecto se hace o no", dijo Menescaldi. "Si hay dudas sobre la permanencia del régimen, es probable que los inversores decidan poner su dinero en otro lado", agregó.
El régimen diseñado por el gobierno de Milei para atraer grandes inversiones vencerá, en principio, a mediados del año próximo, aunque el Poder Ejecutivo tiene la facultad para extenderlo un año más. Sin embargo, más allá de los plazos, los principales interrogantes pasan por si en medio del tembladeral argentino, más iniciativas seguirán sumándose. "Los proyectos aprobados están encaminados y avanzan, pero nadie sabe qué sucederá luego de las elecciones del 26 de octubre", dijo Díaz. "De ese resultado también dependerá el futuro del RIGI".