Análisis

Deuda, FMI y BCRA: el humo no intoxica a la partida doble

La partida doble es un instrumento clave que obliga a ser consistentes a los hacedores de política, sean ellos presidente o ministro.
FMI EE
Jorge Carrera 18-03-2025
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La partida doble es un instrumento clave que obliga a ser consistentes, no sólo a quienes realizan asientos contables como son los contadores, sino también a los hacedores de política, sean ellos presidente o ministro. Emmanuel Alvarez Agis mostró en un reciente informe la historia de los pagos y nuevas deudas con el FMI a través de las hojas de balance del BCRA, el Tesoro y el Sector Privado.

Siguiendo esa lógica, aquí se enriquece ese esquema para mostrar qué pasa con el próximo desembolso del FMI. Este es un argumento que vengo planteando desde el primer momento en que se discutió sobre la eventual mejora en el patrimonio del BCRA que implicaría el canje de las LIT. Recordemos que las LIT ya están castigadas a un valor mínimo.

Al día de hoy, la situación patrimonial inicial (1) en el balance simplificado del BCRA tiene LIT y reservas en el activo, mientras que del pasivo forman parte la Base Monetaria (en pesos) y en dólares los Bopreal y encajes en esa moneda. Las Leliq ya pasaron al Tesoro. 

Cuando lleguen los fondos del FMI (2), el Tesoro incrementará su deuda externa con el organismo. Esos DEGs y/o dólares se deben depositar en la cuenta corriente del Tesoro en el BCRA, lo que aumentará tanto el activo como el pasivo de la autoridad monetaria, manteniendo inalterada su situación patrimonial. 

Estos fondos ya se contabilizan como reservas brutas y netas del BCRA para todos los fines.

En (3), el Gobierno ofrece cancelar la LIT con el BCRA entregando su depósito en el Banco Central. Baja un activo, baja un pasivo. Situación patrimonial del BCRA es igual. Sin embargo, la diferencia clave es que ahora el BCRA pasa a ser dueño de los dólares y puede utilizarlos para intervenir en el mercado, algo que el Tesoro no podría hacer directamente.

Veremos si el FMI pone algún limite (público o más creíblemente reservado) al uso (¿electoral?) de esa intervención. Si el objetivo del gobierno era recuperar el acceso a los mercados, la mejor estrategia hubiese sido dejar esos recursos como garantía de pago para los bonos. 

En el futuro (4), según Javier Milei, los pagos de capital e intereses de la mayor deuda se harán con superávit primario obtenido a través de mayores impuestos o menores gastos y transferencias al sector privado.

En conclusión:

  1. El patrimonio neto del Banco Central no cambia con esta operación. Lo que cambia es la composición de la deuda externa del sector público nacional: se reduce la deuda "intra company" y se reemplaza deuda barata (las LIT, que pagan lo mismo que el rendimiento de las Reservas) por deuda externa más cara y condicionada con el FMI.
  2. La operación es una maniobra contable que genera desconfianza en los mercados, porque el pasaje de la propiedad de los dólares al BCRA puede buscar mayor libertad para gastarlos en intervenir hasta las elecciones, para evitar el ajuste del dólar oficial y una brecha más grande. Sin embargo, si esos dólares se gastan, no estarán disponibles para los futuros pagos de deuda. Si se quería bajar el riego país, lo mejor que podría hacer Luis Caputo sería dejar esos fondos en cuentas del Tesoro para cubrir los vencimientos de los próximos años.
  3. El verdadero problema del balance del BCRA y del programa económico no son la LI, es la incapacidad del Banco Central para acumular reservas propias respaldadas por un pasivo estable y a tasa cero, como la Base Monetaria. No logra acumular porque debe gastar reservas directa o indirectamente vía blend para sostener hasta las elecciones un tipo de cambio artificialmente bajo. Todo lo demás es humo.
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