¿Cambiar para que nada cambie? Dudas por el nuevo esquema cambiario pos FMI
Se viene el Día D para la Argentina y el acuerdo con el FMI en un marco muy complejo a nivel global. Se sabe el monto (los US$ 20.000 millones) pero se espera por el nivel de desembolso inicial y los potenciales cambios en el esquema cambiario. La llegada, este lunes, del secretario del Tesoro Scott Bessent es casi tan relevante como el acuerdo en sí. El apoyo incondicional de los Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump a Javier Milei despertó rumores: el último, un préstamo bilateral de EEUU hacia la Argentina para robustecer el acuerdo final. A lo que pongan el FMI se le sumarán US$ 5.000 millones de otros multilaterales. "Si EEUU pone plata tiene que ser algo significativo. Menos de US$ 10.000 millones no sirve", dijo un banquero internacional. "Un préstamo de EEUU puede ser también como un colateral para que vayas a buscar un Repo con bancos. En lugar de poner como garantía a los bonos argentinos, pones como garantía títulos del Tesoro americano", agregó.
Sea como fuere, el monto total que pueda recaudar Argentina determinará (o no tanto) el próximo esquema cambiario. ¿Se sale del cepo? ¿Se flota? ¿Vamos a bandas cambiarias? El mar de especulaciones está a la orden del día. No está claro que el Gobierno, siempre temeroso del dólar, esté dispuesto a correr riesgos en un momento donde los mercados están híper alterados.
"Tenemos años en bancos de inversión. No le tenemos miedo al mercado", dijo un alto funcionario del Gobierno. Sin embargo, varios personajes cercanos al oficialismo en las últimas horas empezaron a instalar la idea de que después del FMI no cambia nada en el dólar. Todo, en las redes sociales. Desde economista afines hasta al oficialismo hasta el asesor de Javier Milei y encargado del operativo de marketing oficial en la campaña, como Fernando Cerimedo. Este último cruzó a Lucas Llach, asesor de Federico Sturzenegger en el ministerio de Desregulación, por sus dichos acerca de que "si todo sale bien el lunes tendríamos un nuevo esquema cambiario". "Falso", retrucó Cerimedo.
En algunos pasillos oficiales suena que los cambios en el esquema cambiario serán mínimos: el dólar blend está afuera pero no se toca el crawling ni habrá una hoja de ruta específica (en plazos) para salir del cepo. Santiago Caputo, el monotributista con mayor poder en el Gobierno (y quizás en el país) deslizó en un off the record con periodistas que del cepo se podría salir antes de las elecciones. Todo es confusión.
Quien deslizó la idea de que poco cambiará fue el ex vicepresidente del BCRA con Guido Sandleris y actual director del banco CMF, Gustavo Cañonero, en un webinar con clientes. "A ver, ¿posibilidad de un esquema de bandas? Bueno, sí, puede ser. Yo la verdad que hoy veo bastante más de lo mismo en términos cambiarios. No entiendo muy bien el anticipo del Gobierno de que algo puede cambiar. Me da la impresión de que hoy, con más razón, hay buenas razones para mantener lo que se tiene, para mantener el cepo controlando y para hacer pequeños manejos en la micro que ayuden un poco a la acumulación de reservas, pero no mucho más", vaticinó.
Y le repreguntaron por las bandas cambiarias: "¿Puede ser? Sí, pero de vuelta, yo he tenido experiencias, creo que en nuestra administración han funcionado, pero no dejan de ser un riesgo que hay que tomar. Y a veces es difícil desde afuera reconocer cuándo es el momento oportuno para tomar ese riesgo, pero obviamente es una posibilidad para abrir un poco o tratar de buscar un precio más de mercado", aseveró.
Lo más picante de Cañonero, amigo de Luis Caputo desde la época en donde ambos estaban en el Deutsche Bank (uno en Nuevo York y el actual ministro presidiendo la franquicia local), fue lo siguiente:
-"Yo creo que al Fondo le cuesta prestar dólares para intervenir en el mercado cambiario, pero siempre hay alguna buena razón para convencerlo, al menos en algún grado. Y creo que hoy hay una buena razón, dado el cambio que hemos logrado en términos fiscales, también de la buena perspectiva que hay a futuro en términos de ingresos de dólares. Es decir, si hoy Argentina tuviese la capacidad, lo lógico sería que pida prestado US$ 30.000 millones al mercado, cancele los pesos, la deuda en pesos, y abra el cepo, y con eso espere hasta que esos dólares que va a producir el sector energético nos permitan de alguna manera repagar esa deuda. Pero lamentablemente eso no está y por eso hay que ir paso a paso".
-"Los pasivos remunerados del Banco Central y la deuda del gobierno en manos privadas, que vence en los próximos 12 meses para decir algo, son potenciales demandantes de dólares, en un país donde prácticamente pasas del dólar o al peso dependiendo su rentabilidad esperada. Entonces, tengo un desbalance de casi US$ 60.000 millones, porque eso se compensa con reservas netas que hoy son negativas".
-"Si todavía no tenemos financiamiento, habría que esperar que los que financian con pesos locales también tengan sus dudas, que hoy no la tienen gracias al cepo. Entonces hay que incorporar eso en la ecuación cuando uno está pensando en una apertura del cepo. ¿El tiempo ayuda, como dice el ministro? Sí, yo creo que el tiempo ayuda y por eso hay que ser paciente con esto".
-"Cuando uno hace, yo he visto mucha discusión, tal vez previo al ruido americano, de que se podía aprovechar para eliminar el cepo, salir, unificar. Y la verdad es que hoy la situación sigue siendo muy delicada, particularmente hoy, pero la semana pasada también era delicada".
Más allá de la salida del cepo sí o no, para el Gobierno la ecuación es meramente económica y en términos electorales. En la semana el oficialismo festejó subas en el nivel de actividad. Pero las compara en forma interanual, contra enero o febrero, dos meses muy recesivos después de la devaluación y el ajuste monumental del gasto. Curioso porque el Gobierno se quejaba cuando la interanual le "daba mal" porque comparaba con la economía llena de anabólicos de Sergio Massa, pero ahora festeja cuando los números dan crecimiento a "tasas chinas" contra el piso del nivel de actividad. Todo es política.
Como fuere, la consultora de Martín Rappetti, Equilibra, mostró un interesante pantallazo de lo que está pasando en la economía real. Dice que la Argentina está atravesando una recuperación de la actividad económica en forma de "V". "Como ya hemos mencionado, según nuestro anticipo de actividad económica en febrero de 2025 el nivel (sin estacionalidad) habría rozado el máximo histórico (noviembre 2017) y superado en 1% el pico de marzo de 2023. Sin embargo, esta recuperación en 'V', no es homogénea en todos los sectores productivos", advierte. Y detalla:
-El gran impulso viene de minas y canteras (léase minería y Vaca Muerta) y del sector agropecuario. El índice de producción industrial minero de INDEC arrojó para febrero 2025 un crecimiento del 12% -desestacionalizado- respecto a marzo de 2023, ubicándose 11 puntos porcentuales (p.p) por encima del nivel de actividad agregado (PIB). Esta dinámica se replica, aunque con mayor volatilidad en el sector agropecuario.
Y dice que si la recuperación de la actividad económica estuvo principalmente motorizada por estos dos sectores intensivos en recursos naturales, ¿qué actividades se quedaron rezagadas? "La respuesta es la construcción y, en menor medida la industria, sectores más intensivos en mano de obra", advierte.
-La construcción (ISAC) se lleva la peor parte, encontrándose un 24,5% por debajo de marzo de 2023 y 25 p.p. por debajo del PIB.
-La industria (IPI), por su parte, se encuentra 9% por debajo de marzo 2023 y 10 p.p por debajo del nivel general (PIB).
"Cabe destacar que también se observa heterogeneidad al interior de la industria ya que las ramas vinculadas a los sectores pujantes (agro y energía) performaron mejor que las vinculadas a la construcción", afirma Equilibra. Y ejemplifica: la industria vinculada a alimentos y bebidas se encuentra un 3,6% por encima que marzo 2023 y el tabaco un 10% arriba. Mientras que, los sectores que peor están frente a marzo de 2023 son la industria siderúrgica y la producción de minerales no metálicos (cemento, vidrio, entre otros), un 28% y 22% por debajo respectivamente.
"En síntesis, la recuperación fue muy rápida, y la divergencia sectorial da indicios de un cambio estructural en el modelo de crecimiento de Argentina", sostienen. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar