San Lorenzo atraviesa una situación de acefalía institucional. A las renuncias que ya habían presentado varios dirigentes en las últimas semanas se sumó ahora la de Carina Farías, quien se desempeñaba como tesorera en funciones del club. Con su salida, quedó vacante uno de los cargos clave de la comisión directiva y se terminó de configurar el escenario que desde hace días se venía anticipando en el plano dirigencial.
El punto de quiebre se produjo luego de una jornada caótica en el estadio Pedro Bidegain, marcada por tensiones internas, denuncias judiciales y protestas de hinchas. La reunión de Comisión Directiva comenzó pasadas las 11 de la mañana, tuvo un extenso cuarto intermedio y se reanudó por la tarde en un clima cada vez más hostil. Cerca de las 22, un total de 14 dirigentes presentaron su renuncia, dejando al club sin conducción ejecutiva, tal como lo establece el Estatuto Social.
Entre quienes dimitieron se encuentran Julio Lopardo, Andrés Terzano, Martín Cigna, Leandro Goroyesky, Carina Farías, Mateo Sagardoy, Uriel Barros, María Soledad Boufflet, Pablo García Lago, Javier Allievi, Marcelo Culotta, Belén Lugones, Leonardo Virardi y Agustina Nordenstrom, además del vocal suplente Mariano Marino. En contraste, el presidente Marcelo Moretti decidió no renunciar, al igual que Néstor Ortigoza, Sergio Costantino, Cristian Evangelista, Alejandro Tamer y Emiliano Rodríguez.
El acta que dejó constancia del nuevo escenario institucional fue firmada por la mayoría de los dirigentes presentes, pero no contó con la firma de Moretti, quien se negó a convalidar el procedimiento y anticipó que recurrirá nuevamente a la Justicia para impugnar lo actuado. "No me dejaron manejar la Comisión Directiva, no hay libro de actas y el documento no lo firmé", sostuvo en declaraciones televisivas, donde además denunció un supuesto "golpe de Estado" interno para desplazarlo y afirmó que la acefalía "no está bien decretada".
El conflicto judicial suma un capítulo más a una crisis inédita. Horas antes de la reunión, nueve dirigentes -entre ellos Moretti- habían sido citados por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N°35 de la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de una investigación por presuntas irregularidades administrativas, como la falta de convocatoria formal a reuniones de Comisión Directiva y la ausencia de transparencia contable. Esa citación obligó a un cuarto intermedio y profundizó la sensación de descontrol institucional.
Qué significa que un club entre en estado de acefalía
En términos formales, se habla de acefalía cuando un club queda sin autoridades legítimamente constituidas para ejercer su gobierno. Es decir, no hay presidente ni una Comisión Directiva con mandato vigente y capacidad legal para tomar decisiones.
Se trata de una situación excepcional prevista en los estatutos, que suele activarse tras renuncias masivas, destituciones, fallecimientos o la anulación de procesos electorales. En este contexto, el club queda impedido de firmar contratos relevantes, realizar operaciones económicas de peso o adoptar resoluciones estratégicas, ya que cualquier acto puede ser impugnado por falta de legitimidad, lo que limita severamente el margen de acción institucional.
Ante un escenario así, los estatutos suelen prever soluciones transitorias. Entre las alternativas posibles se encuentran la designación de una comisión normalizadora por parte de la Inspección General de Justicia (IGJ) u organismo de contralor, o la asunción provisoria de autoridades alternativas (como vicepresidentes o el órgano de fiscalización), con un único objetivo: ordenar la situación administrativa y convocar a elecciones en el menor plazo posible. En paralelo, se busca garantizar el funcionamiento cotidiano del club, incluyendo pagos, servicios esenciales, competencia deportiva y representación ante la AFA.
La crisis no se limita al plano político. El impacto se traslada de manera directa a lo económico y a lo deportivo. La acefalía genera incertidumbre entre jugadores, empleados, sponsors y acreedores, debilita la posición del club en negociaciones clave y expone a la institución a eventuales conflictos judiciales. Por ese motivo, aunque esté contemplada legalmente, es considerada uno de los escenarios más delicados para cualquier entidad deportiva.
En el caso de San Lorenzo, una vez configurado el escenario de acefalía, el estatuto asigna a la Asamblea de Representantes un rol central en la recomposición institucional. Se prevé la convocatoria a una reunión extraordinaria para definir los pasos a seguir y avanzar en la conformación de una conducción transitoria que permita normalizar el gobierno del club y establecer un cronograma electoral.
En ese marco, y de acuerdo con las previsiones estatutarias, podría designarse una Comisión Directiva Transitoria como instancia previa al llamado a elecciones. La eventual conducción del proceso recaería en las autoridades de la Asamblea, que deberán arbitrar las decisiones necesarias para evitar la parálisis administrativa y garantizar la continuidad institucional.
Así, San Lorenzo queda a la espera de definiciones clave. Los socios y los hinchas aguardan la convocatoria formal de la Asamblea para conocer quiénes asumirán la conducción provisoria, si se logrará conformar un gobierno de transición y cuándo se fijará finalmente la fecha de elecciones, en un contexto marcado por la incertidumbre política, judicial y deportiva.







