Por qué Messi pasó el día con Mercedes en el Gran Premio de Miami y qué hay detrás de su visita
Lionel Messi fue una de las grandes sorpresas del Gran Premio de Miami de la Fórmula 1. Su llegada al paddock junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro alteró por completo la rutina habitual del circuito y acaparó la atención de todos. En un entorno acostumbrado a las celebridades, la presencia del capitán argentino no solo generó un fuerte impacto mediático, sino que lo convirtió rápidamente en el foco de las cámaras y los fanáticos. Sin embargo, hubo un detalle que no pasó inadvertido: su vínculo directo y casi exclusivo con Mercedes, donde pasó gran parte del día, se movió con total naturalidad y hasta se subió a uno de sus monoplazas.
Las imágenes de Messi dentro del garage de Mercedes, interactuando con ingenieros y miembros del equipo, se viralizaron en cuestión de minutos. No se trató de una visita protocolar: recorrió instalaciones, escuchó explicaciones técnicas y se dio un gusto poco habitual incluso para celebridades, al sentarse dentro del auto de Andrea Kimi Antonelli, una de las grandes figuras emergentes de la categoría y posterior ganador de la carrera.
La escena, con sus hijos vestidos con indumentaria oficial de la escudería, reforzó la idea de una conexión más profunda. Detrás de ese vínculo aparecen los acuerdos comerciales globales y la sinergia de marcas. Messi mantiene una relación histórica con Adidas, marca que desde 2025 se convirtió en el patrocinador técnico de Mercedes en una de las alianzas más importantes del automovilismo. En este contexto, la presencia del futbolista no fue una simple casualidad, sino un movimiento estratégico de la marca alemana para reunir a sus dos máximos exponentes en suelo estadounidense.
Esta conexión facilitó que Messi no solo fuera un invitado VIP, sino que se moviera con la comodidad de un socio de la casa, alimentando versiones sobre futuras campañas conjuntas en este cruce cada vez más frecuente entre deporte, entretenimiento y marketing.
La visita no se limitó a Mercedes. En uno de los momentos más celebrados por los fanáticos argentinos, Messi se trasladó al box de Alpine para encontrarse con Franco Colapinto. Allí compartieron una charla distendida, fotos junto a sus familias y una escena que rápidamente se volvió viral, con la presencia también de Maia Reficco, la pareja del piloto argentino.
"Disfrutando con la familia, con los chicos, por primera vez acá. Tenía ganas de saludar a Franco y ahora nos vamos para arriba", le dijo el futbolista de Inter Miami a la periodista Alejandra Martínez, de ESPN, mientras firmaba autógrafos y se sacaba fotos con integrantes de Alpine, antes de dirigirse al sector VIP de Mercedes para seguir la carrera.
En lo deportivo, la jornada también dejó marcas importantes. Antonelli se quedó con la victoria y consolidó su liderazgo en el campeonato, mientras que Colapinto consiguió su mejor resultado en la categoría con un sólido séptimo puesto, beneficiado por una sanción a Charles Leclerc. El italiano, con apenas 19 años, no solo sumó su tercer triunfo consecutivo sino que empezó a meterse en conversaciones históricas por su arranque en la categoría.
Pero el detrás de escena fue igual o más potente que la carrera. Tras la bandera a cuadros, que fue bajada por Rafael Nadal, Messi volvió a meterse en el corazón del paddock y protagonizó un encuentro muy especial con Colapinto y Antonelli, quien no ocultó su emoción: "Estoy muy feliz de haberte conocido", le dijo el piloto de Mercedes, visiblemente impactado.
En los videos que circularon, se lo ve a Antonelli saludando a toda la familia Messi, incluso disculpándose entre risas con Antonela: "Perdón, estoy sudado". El italiano también reveló detalles de la exigencia de la carrera en una charla con el argentino: "Fue durísima, mucho calor, mucha humedad... miraba las vueltas que faltaban y solo quería que terminara".
El clima distendido dio lugar a momentos de color que explotaron en redes. Algunos fanáticos hablaron de una "bendición" de Messi sobre el auto de Antonelli, en referencia a su presencia en el box antes de la carrera, algo que el propio piloto tomó con humor. Incluso Colapinto se sumó a la escena y, fiel a su estilo espontáneo, lo felicitó a los gritos: "¡Grande, Kimi!", rompiendo cualquier formalidad.
La "Messimanía" se sintió en cada rincón del circuito. Multitudes se agolparon en el ingreso de los boxes, las cámaras lo siguieron en cada paso y tanto Instagram como otras plataformas se inundaron de imágenes. El propio Messi compartió parte de la experiencia bajo el título "Fórmula 1 y familia", mostrando desde adentro una jornada que combinó deporte de elite, tecnología y vida personal.