Aunque el fútbol argentino es uno de los ámbitos deportivos con mayor tradición institucional del país, durante décadas la conducción de los clubes estuvo casi exclusivamente en manos de hombres. Sin embargo, a lo largo de la historia algunas mujeres lograron romper ese techo y asumir la presidencia de instituciones afiliadas a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), convirtiéndose en pioneras dentro de un espacio históricamente dominado por dirigentes varones.
Ese proceso sumó un nuevo capítulo el pasado 8 de marzo, cuando la exlegisladora porteña María Sol Méndez fue elegida presidenta de Deportivo Español, convirtiéndose en la primera mujer en la historia del club en ocupar ese cargo y en la séptima dirigente en alcanzar la presidencia de una institución afiliada a la AFA.
La elección se desarrolló con participación de 262 socios y marcó un cambio de conducción en la institución del Bajo Flores. Méndez encabezó la lista opositora "Español Renace", que obtuvo 154 votos, mientras que la lista oficialista "Español de Primera" reunió 107 sufragios, además de registrarse un voto en blanco. Con ese resultado, la dirigente logró una ventaja de 50 votos que selló el triunfo y abrió una nueva etapa institucional para el club que actualmente milita en la Primera C, la cuarta categoría del fútbol argentino.
El resultado tuvo además un fuerte simbolismo: la votación coincidió con el Día Internacional de la Mujer, una fecha que subrayó el significado histórico de su llegada al cargo dentro de un ámbito que todavía mantiene una baja presencia femenina en los puestos de mayor poder.
Méndez, de 38 años, cuenta con experiencia en la gestión pública y fue legisladora de la Ciudad de Buenos Aires. Su vínculo con Deportivo Español no surgió durante la campaña electoral: en los últimos años tuvo un rol clave en la aprobación de la llamada Ley de Reparación Histórica para el club, una norma sancionada en noviembre de 2025 que permitió recuperar parte de los terrenos del predio ubicado en el Bajo Flores.
Ese espacio había quedado en disputa con el Gobierno porteño, que proyectaba utilizarlo para ampliar el Instituto Superior de Seguridad Pública. La ley finalmente estableció que el club pueda utilizar ese sector por un plazo de 20 años "a título precario", lo que le abre la posibilidad de recuperar infraestructura y desarrollar nuevas actividades deportivas y sociales. En ese momento, Méndez había señalado: "Esto le va a permitir a Español volver a renacer, sin dudas".
Durante la campaña electoral, la nueva presidenta planteó la necesidad de impulsar una reconstrucción institucional del club, con ejes centrados en fortalecer la vida social, recuperar el protagonismo de los socios históricos y aprovechar el predio para ampliar las actividades deportivas. "Queremos volver a ver al club en lo más alto, donde supo estar y de donde nunca debió salir", expresó antes de los comicios.
Las mujeres que fueron presidentas de clubes del fútbol argentino
La llegada de Méndez a la presidencia vuelve a poner en primer plano una realidad histórica: la presencia de mujeres al frente de clubes del fútbol argentino sigue siendo excepcional. En más de un siglo de historia institucional de las entidades afiliadas a la AFA, apenas un puñado de dirigentes logró acceder al máximo cargo.
La primera en hacerlo fue Natividad Gallego de Marcovecchio, quien asumió la presidencia de Platense en 1971, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en conducir un club de Primera División. Gallego era vicepresidenta segunda cuando renunciaron el presidente Juan Santiago y el vicepresidente primero Salomón Fainstein. Ante la crisis económica y deportiva que atravesaba la institución, aceptó hacerse cargo de la conducción del club.
Su gestión duró aproximadamente un año y se desarrolló en un contexto extremadamente complejo: el equipo estaba último en el campeonato, los embargos amenazaban las finanzas del club y la posibilidad de perder el terreno del estadio era real. Durante ese período, Platense disputó su último partido en la histórica cancha de Manuela Pedraza y Crámer antes del descenso a la Primera B.
Años después aparecerían otros casos en el fútbol del ascenso. En 1996, la abogada Edith Pecorelli ganó las elecciones en Temperley, que en ese momento estaba administrado por la Justicia tras la quiebra declarada en 1991. Pecorelli obtuvo el 62% de los votos y condujo la institución durante dos años, en una etapa clave para la recuperación institucional del club.
En 2003, Gladys Ruifernández fue elegida presidenta de San Martín de Burzaco, cargo que ejerció hasta 2008. Su gestión se desarrolló en las categorías del ascenso y representó otro antecedente de conducción femenina dentro de la estructura de clubes afiliados a la AFA.
En 2011 se produjo otro caso singular, cuando Valeria Cisneros, una emprendedora de apenas 34 años, asumió la presidencia de Central Ballester, equipo que entonces competía en la Primera D. La realidad del club era tan austera que, ante la falta de sede institucional, las reuniones de comisión directiva se realizaban en su propia casa, donde también se guardaba la indumentaria del equipo.
Uno de los hitos más importantes en la historia reciente llegó en 2018 con la elección de Lucía Barbuto como presidenta de Banfield. Su triunfo marcó un hecho histórico: fue la primera mujer elegida mediante el voto de los socios para presidir un club de Primera División en la era del profesionalismo. Durante su gestión, que se extendió hasta 2021, el club continuó con proyectos de infraestructura y el desarrollo de sus divisiones inferiores.
También suele mencionarse en este recorrido la figura de Alejandra Bonci, electa en 2013 como presidenta de Talleres de Mar del Plata, así como el liderazgo histórico de María Amalia Sara Lacroze de Fortabat, conocida como Amalita, quien presidió el club Loma Negra de Olavarría desde 1976, cuando el equipo de la cementera alcanzó gran protagonismo en los torneos Nacionales de 1981 y 1983.
En aquellos años, el proyecto deportivo del club llegó incluso a organizar un amistoso internacional contra la selección de la Unión Soviética, partido que se disputó en Olavarría en 1982 y que terminó con triunfo del equipo local por 1-0.
A pesar de estos antecedentes, la participación femenina en la conducción de clubes sigue siendo muy minoritaria. La estructura dirigencial del fútbol argentino se formó históricamente en ámbitos sociales dominados por hombres, lo que explica en parte la escasa presencia de mujeres en los cargos de mayor poder institucional.
En los últimos años, sin embargo, comenzó a registrarse un cambio gradual. Cada vez más mujeres participan en comisiones directivas, áreas administrativas, departamentos de género y espacios de gestión deportiva dentro de los clubes, impulsadas también por la profesionalización de la administración deportiva y por políticas de igualdad dentro del deporte.
Otro hito relevante en este proceso fue la profesionalización del fútbol femenino anunciada por la AFA en marzo de 2019, cuando el presidente Claudio "Chiqui" Tapia confirmó que la entidad financiaría ocho contratos profesionales de $15.000 mensuales en cada club, equiparando la actividad femenina con la Primera C, la cuarta categoría del fútbol masculino, un paso que marcó un cambio estructural en la organización del deporte.
En ese contexto, la llegada de María Sol Méndez a la presidencia de Deportivo Español no solo representa un hecho histórico para el club del Bajo Flores, sino también un nuevo avance en un proceso todavía incipiente dentro de la dirigencia del fútbol argentino.
Más de medio siglo después de la experiencia pionera de Natividad Gallego, las mujeres siguen siendo una excepción en la conducción de clubes, pero cada uno de estos casos fue ampliando el camino para que nuevas generaciones de dirigentes puedan aspirar a ocupar los cargos más altos dentro de las instituciones deportivas del país. Actualmente, Méndez es la única mujer en ejercicio de la presidencia de un club del fútbol masculino afiliado a la AFA, un dato que refleja tanto el avance logrado como el largo camino que todavía queda por recorrer.




