El Masters 1000 de Cincinnati invirtió US$ 260 millones en remodelar un estadio que había quedado obsoleto, además de aumentar en forma significativa los premios para los tenistas participantes: un 35,29% en el cuadro masculino y un 60,43% en el femenino. Sin embargo, la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo considerable y mantiene viva la controversia, ya que en los torneos mixtos 1000 aún no hay equidad como en los Grand Slams.
"Merecemos cobrar lo mismo. Desde el punto de vista de la televisión, de la venta de entradas, de todo, es injusto", dijo en su momento la bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno mundial y una de las máximas exponentes del tenis femenino en los últimos años.
Hasta el día de hoy la diferencia sigue siendo evidente: Carlos Alcaraz ganó US$ 1.124.380 por consagrarse campeón en el Masters 1000 de Cincinnati, casi US$ 400.000 más que Iga Swiatek, quien recibió US$ 752.275 tras quedarse con el título femenino. El total repartido también muestra el desequilibrio: la ATP distribuyó US$ 9,19 millones, mientras que la WTA apenas US$ 5,15 millones.
En lo deportivo, la final masculina terminó de manera abrupta. Alcaraz levantó el trofeo tras el retiro de Jannik Sinner, que con fiebre y sin energía apenas pudo completar 23 minutos de juego, con un marcador de 5-0 para el español en el primer set. El murciano de 22 años, que ya igualó el número de títulos que conquistó en 2023 (seis) y el de partidos (54) que ganó en 2024, se disculpó con su rival: "Así no es como quiero ganar partidos. Lo siento, Jannik". El italiano, por su parte, lamentó no haber podido competir y se quedó con un premio consuelo de US$ 597.890.
En el cuadro femenino, Swiatek se impuso a Jasmine Paolini por 7-5 y 6-4, logrando su 24° título profesional y el 11° WTA 1000, solo por detrás de Serena Williams (13). Con este triunfo, la polaca recuperó el número 2 del ranking y extendió una estadística impactante: acumula 104 victorias y ninguna derrota en torneos WTA 1000 tras ganar el primer set.
La temporada femenina volvió a mostrar una gran paridad: 27 campeonas distintas en 36 torneos. Swiatek se consolida así como una de las grandes dominadoras del circuito, en un año donde Sabalenka y Pegula también lograron múltiples títulos.


