Quiebre institucional

Un nuevo club le soltó la mano a Chiqui Tapia y se bajó de la reunión del Comité Ejecutivo de la AFA

La decisión refleja un deterioro político irreversible tras varios meses de polémicas decisiones arbitrales e institucionales

El presidente de Huracán, Abel Poza, junto a Fabián Berlanga, titular de Vélez, durante una reunión del Comité Ejecutivo
El presidente de Huracán, Abel Poza, junto a Fabián Berlanga, titular de Vélez, durante una reunión del Comité Ejecutivo
26 marzo de 2026

Huracán decidió no participar de la última reunión del Comité Ejecutivo de la AFA y profundizó un quiebre institucional con la conducción que encabeza Claudio Tapia. La ausencia del presidente Abel Poza y del vicepresidente David Garzón, quien además integra la estructura de la propia casa madre del fútbol argentino, no fue un hecho aislado: se trata de un posicionamiento político en medio de un creciente malestar por fallos arbitrales, decisiones institucionales y un vínculo que se fue deteriorando en los últimos meses. En esa misma línea ya se habían movido Estudiantes de La Plata y River, que también marcaron distancia del organismo.

El conflicto tiene un origen claro y una acumulación de episodios que terminaron por detonar la situación. Todo se remonta a noviembre de 2025, cuando Huracán visitó a Barracas Central en la última fecha del Clausura, un partido clave que definía la clasificación a competencias internacionales, determinante además por los ingresos económicos que implican esas copas. 

Aquel encuentro terminó 1-1, pero quedó marcado por dos penales muy polémicos sancionados por Andrés Gariano para el local y por un fuerte cruce con el entrenador Frank Darío Kudelka, quien denunció amenazas e insultos del árbitro. El resultado dejó al "Globo" sin objetivo deportivo y abrió una herida que, lejos de cerrarse, se profundizó con el tiempo. 



Esa tensión tuvo un nuevo capítulo días atrás, en el empate sin goles en el estadio Tomás Adolfo Ducó frente a Barracas. La jugada que terminó de romper el vínculo fue una clara mano de Damián Martínez dentro del área que no fue sancionada por Facundo Tello, ni revisada en el VAR. La difusión posterior de los audios arbitrales, en los que se justificó que la mano era "producto de la acción de cabecear", no hizo más que aumentar la indignación. Para la dirigencia y los hinchas, fue la confirmación de una tendencia que consideran perjudicial.

El malestar no se limita a un solo partido. En el actual torneo, Huracán acumuló una serie de decisiones arbitrales discutidas: expulsiones controvertidas, intervenciones del VAR que generaron dudas, designaciones de árbitros cuestionadas y fallos "finos" que, según entienden en el club, siempre terminan inclinándose en su contra. Entre los antecedentes aparecen la roja directa a Thaiel Peralta ante Banfield, decisiones polémicas en Tucumán frente a Atlético, la expulsión de César Ibáñez, el partido ante Estudiantes de Río Cuarto con intervención del VAR y también los penales sancionados para River en el debut del ciclo de Eduardo Coudet. Ninguno de estos episodios por sí solo explica la ruptura, pero en conjunto alimentan la idea de un patrón.



En paralelo, el deterioro también se trasladó al plano dirigencial. Poza, que supo tener una relación cercana con Tapia, incluyendo actividades conjuntas, presencia institucional y vínculos fluidos con la Selección Argentina, fue marcando distancia progresivamente. El propio presidente dejó en claro su enojo con una frase que tuvo fuerte repercusión: "Yo no voy a denunciar a nadie... pero fui a ese partido pensando que no nos iban a robar y tuve que bajar la cabeza y decir soy un boludo, un inocente". Aunque evita la exposición pública, su postura interna se endureció con el correr de los meses.

El clima en Parque Patricios también se tensó puertas adentro. Tras el último cruce con Barracas, hubo insultos de los hinchas hacia "Chiqui" Tapia y hacia la propia dirigencia, y hasta se registraron incidentes en la zona de vestuarios entre allegados de ambos clubes. La sensación de hartazgo se trasladó de la tribuna a la conducción, que decidió tomar una medida concreta: no asistir a la reunión del Comité Ejecutivo como señal de protesta.

Año 2022. Claudio Tapia en el Ducó, junto a Abel Poza, en ese momento vice del Globo.
Año 2022. Claudio Tapia de visita en el Ducó junto a Abel Poza, en ese momento vicepresidente de Huracán, y la cúpula del club. Una postal de cercanía que hoy, tras el quiebre institucional, parece quedar en el olvido.



Además, hubo gestos previos que anticipaban esta ruptura. A comienzos de marzo, cuando la mayoría de los clubes salió a respaldar públicamente a Tapia en medio de tensiones institucionales, Huracán eligió no pronunciarse, una omisión que ya evidenciaba un cambio de postura. La decisión actual, en ese contexto, aparece como la formalización de un distanciamiento que se venía gestando.

La movida del "Globo" se inscribe en un escenario más amplio de cuestionamientos internos dentro del fútbol argentino. River fue el primero en dar un paso fuerte al anunciar que dejaba de participar del Comité Ejecutivo por considerar que "no existen las garantías procedimentales necesarias para un proceso claro y previsible", mientras que Estudiantes también manifestó diferencias en torno a decisiones reglamentarias y de conducción. Con Huracán, el frente de tensión se amplía y deja expuesto un clima de creciente incomodidad con la conducción de la AFA.

Por ahora, no está claro si se trata de una medida transitoria o del inicio de una ruptura más profunda. Lo concreto es que la relación entre Huracán y la AFA atraviesa su peor momento en años, con un conflicto que combina fallos arbitrales, disputas políticas y un desgaste institucional que ya dejó de ser silencioso.



Abel Poza y Claudio Tapia.
Abel Poza y Claudio Tapia en un evento oficial de la AFA. Una imagen que hoy es parte del pasado.

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