La eliminación ante Atlético Tucumán en los 16avos de final de la Copa Argentina 2025 encendió las alarmas en Boca. La dura derrota en la segunda fase del torneo aceleró decisiones en el Consejo de Fútbol, encabezado por Juan Román Riquelme, que hasta ahora había evitado rupturas contractuales. La falta de rumbo deportivo y la presión institucional impulsaron una nueva estrategia: empezar a soltar jugadores que no están en los planes de Miguel Ángel Russo.
El primero en salir es Esteban Rolón, de 30 años, quien acordó su desvinculación pese a tener contrato hasta diciembre de 2026. El mediocampista había llegado a Boca a mediados de 2021 desde Huracán mediante el pago de una cláusula de US$ 500.000, también bajo el mando de Russo, y fue utilizado al comienzo. Sin embargo, con Sebastián Battaglia perdió terreno, fue cedido a Belgrano por 18 meses y regresó en enero de este año.
Nunca logró afianzarse: jugó apenas 36 partidos oficiales, sin goles y con una sola asistencia. Su último encuentro fue en agosto de 2023, y en todo 2024 no sumó minutos oficiales. Desde su regreso de Belgrano entrenaba a contraturno y no era considerado por el entrenador.
Si bien Boca no ponía trabas para su salida, tampoco había recibido ofertas formales. Ante la falta total de oportunidades, fue el propio Rolón quien pidió la rescisión del contrato. De esta manera, quedará con el pase en su poder y buscará continuidad en otro club. En su paso por Boca, obtuvo tres títulos locales: Copa Argentina 2021, Copa de la Liga 2022 y Liga Profesional 2022.
La situación no se limita a Rolón. También están marginados del plantel Sergio "Chiquito" Romero, Cristian Lema y Marcos Rojo, que no son convocados y entrenan al margen. Aunque aún no fueron desvinculados formalmente, el clima en el vestuario es tenso y se esperan más salidas en las próximas semanas. El Consejo de Fútbol optó por un giro drástico para descomprimir la situación interna.
¿Llegarán refuerzos de emergencia?
Boca atraviesa uno de los peores momentos deportivos de su historia reciente: 10 partidos sin ganar (igualó la peor racha de su historia) y solo le queda una competencia por jugar hasta fin de año: el Torneo Clausura. En apenas siete meses fue eliminado en la fase previa de la Copa Libertadores, quedó afuera en cuartos de final del Torneo Apertura frente a Independiente, no ganó ninguno de sus tres partidos en la fase de grupos del Mundial de Clubes (incluido un empate con Auckland City, un equipo semiamateur de Nueva Zelanda), y ahora sumó otro golpe en la Copa Argentina.
La inesperada eliminación de Boca en la segunda instancia del torneo más federal volvió a exponer grietas futbolísticas y aceleró el pulso del mercado de pases. A pesar de haber sumado a Marco Pellegrino, Malcom Braida y recuperado a Leandro Paredes, Russo pidió algo más: un volante ofensivo o extremo que pueda ofrecer desequilibrio.
Uno de los nombres que empezó a sonar con fuerza es el del colombiano Marino Hinestroza, actualmente en el Atlético Nacional. Sin embargo, su llegada dependerá de que se liberen cupos de extranjeros, algo que podría concretarse en las próximas horas.
Todo apunta a que Miguel Merentiel obtendrá la doble nacionalidad argentina, lo que permitirá liberar un cupo de extranjero. Además, Marcelo Saracchi -quien no es tenido en cuenta por el DT y cuyo pase a Independiente se frustró- podría emigrar al exterior, lo que habilitaría una segunda vacante. Si ambos movimientos se concretan, Boca tendría más margen para incorporar a un jugador extranjero sin trabas.
Pero la clave puede estar en una jugada inesperada: Agustín Obando, a préstamo en Banfield, llegó a un acuerdo de palabra para rescindir con el "Taladro" y sumarse a Deportivo Maldonado, en Uruguay. Si la operación se oficializa después de este jueves, Boca ganaría un mes extra para reforzarse, con plazo hasta el 31 de agosto.
Aunque hoy es el cierre oficial del libro de pases en Argentina, el caso Obando podría estirar la ventana para el Xeneize. Y con Russo presionando y un plantel que aún deja dudas, no se descarta que Boca intente cerrar una incorporación más a contrarreloj. ¿Llegará Hinestroza? ¿Aparecerá otro nombre tapado? En Boca, todo puede pasar.






