Boca atraviesa uno de los momentos deportivos más delicados de su historia reciente. El club no obtiene un título desde marzo de 2023 y, pese a la inversión récord en refuerzos durante la gestión de Juan Román Riquelme -quien asumió la presidencia en 2024 con la promesa de reconstruir la competitividad del equipo-, los resultados no llegaron.
A la sequía de títulos se suma un hecho inédito para una institución de la magnitud de Boca: en 2025 no disputó competiciones internacionales, algo que no ocurría desde 1991. La ausencia en torneos continentales no solo implica un golpe deportivo y económico, sino que también incrementa la presión sobre el proyecto futbolístico, que podría tener nuevamente a Claudio Úbeda al frente del plantel profesional.
Entre 2024 y 2025, Boca invirtió casi US$ 56 millones en incorporaciones, aunque el costo real es muy superior si se consideran los contratos de las principales figuras. El caso más emblemático es el del uruguayo Edinson Cavani, cuyo acuerdo representó cerca de US$ 4 millones entre salario y primas, una apuesta fuerte que no devolvió el rendimiento esperado antes de su salida. A ello se suman los altos costos de futbolistas como Lucas Janson, Ander Herrera y Lucas Blondel, jugadores que demandaron una inversión importante y conforman un plantel de élite que, sin embargo, no logró traducir el gasto en resultados dentro de la cancha.
El 2025 expuso con crudeza la fragilidad deportiva: Boca quedó eliminado en tres competencias en la mismísima Bombonera. Primero, en la fase previa de la Copa Libertadores ante Alianza Lima; luego, por los torneos locales frente a los dos equipos de Avellaneda -Independiente y Racing, este último el domingo pasado-. Una combinación de frustraciones que alimenta el debate interno sobre la estructura del club, la planificación de refuerzos y la necesidad de reformular la estrategia deportiva.
Con fichajes costosos, apuestas que no funcionaron, contratos elevados y un plantel aún en reconstrucción, el desafío para Boca es transformar la inversión sin precedentes en rendimiento competitivo, recuperar la identidad futbolística y volver al escenario internacional que históricamente lo tuvo como protagonista.

Los refuerzos de Boca en la era Riquelme
- Ander Herrera (Athletic Club de España): libre
- Gary Medel (Vasco da Gama de Brasil): libre
- Ignacio Miramón (Lille de Francia): préstamo de 18 meses con cargo de US$ 3.000.000 que Boca no pagó
- Cristian Lema (Lanús): US$ 500.000 por el 100% del pase
- Rodrigo Battaglia (Atlético Mineiro de Brasil): 1.600.000 por el 100% del pase
- Malcom Braida (San Lorenzo): 1.800.000 por el 100% del pase
- Agustín Marchesín (Gremio de Brasil): US$ 1.800.000 por el 100% del pase
- Lautaro Blanco (Elche de España): US$ 1.800.000 por el 100% del pase
- Agustín Martegani (San Lorenzo): US$ 2.500.000 por el 80% del pase
- Leandro Paredes (Roma de Italia): US$ 3.000.000 por el 100% del pase
- Juan Barinaga (Belgrano de Córdoba): US$ 3.165.875 por el 80% del pase
- Ayrton Costa (Royal Antwerp de Bélgica): 3.500.000 por el 100% del pase
- Kevin Zenón (Unión de Santa Fe): US$ 3.500.000 por el 80% del pase
- Marco Pellegrino (Milan de Italia) : US$ 3.800.000 por el 100% del pase
- Tomás Belmonte (Toluca de México): US$ 3.800.000 por el 50% del pase
- Milton Giménez (Banfield): US$ 4.000.000 por el 100% del pase
- Carlos Palacios (Colo Colo): US$ 4.800.000 por el 100% del pase
- Williams Alarcón (Huracán): US$ 4.929.859 por el 100% del pase
- Brian Aguirre (Newell's): US$ 5.000.000 por el 80% del pase
- Alan Velasco (FC Dallas de Estados Unidos): US$ 10.000.000 por el 90% del pase


