¿Cuánto costó la remodelación del Azteca, el estadio que será sede del partido inaugural del Mundial 2026?
El fútbol volverá a poner los ojos sobre uno de sus templos más legendarios. Este jueves, con el partido inaugural del Mundial 2026 entre México y Sudáfrica, el histórico estadio Azteca, rebautizado comercialmente como estadio Banorte, estrenará una transformación integral que demandó una inversión millonaria.
La renovación demandó una inversión cercana a los 5.400 millones de pesos mexicanos, equivalentes a unos US$ 300 millones. La cifra sorprendió incluso dentro de la industria y mostró que remodelar el Azteca terminó costando más que construir varios estadios nuevos de gran escala.
Para ponerlo en perspectiva, levantar desde cero un estadio moderno de categoría internacional, como el BBVA de Monterrey o el Akron de Guadalajara, requirió presupuestos que rondaron la mitad de lo invertido en esta remodelación. La explicación detrás de este millonario desembolso radica en las complejidades técnicas de intervenir un gigante de concreto de seis décadas de antigüedad y en el exigente cuaderno de cargos impuesto por la FIFA.
Sin embargo, la comparación con los estadios de Monterrey y Guadalajara exige matices estructurales clave. Mientras que el Akron y el BBVA fueron diseñados para no superar los 53.500 espectadores, edificar desde cero un recinto de la magnitud del Azteca para casi 90.000 personas implicaría un presupuesto radicalmente superior. Además, la planeación cambia por completo según la geografía: no es lo mismo construir sobre el suelo estable de Nuevo León que en la Ciudad de México, donde la alta actividad sísmica obliga a destinar presupuestos multimillonarios exclusivamente a la cimentación y al reforzamiento estructural.
A estas dificultades del suelo se suman los desafíos de la logística urbana. El Azteca se encuentra en una zona densamente poblada de la capital del país. Demoler el estadio habría desatado una pesadilla de tiempo y dinero solo para retirar los escombros y transportar los nuevos materiales. Los especialistas estiman que un recinto completamente nuevo habría costado tres veces más que la actual reforma. Por esta razón, los administradores optaron por una remodelación integral que, aunque parezca costosa, representa apenas una fracción de lo que demandaría levantar un nuevo templo en la misma ubicación.
Los detalles de la millonaria remodelación
La obra se extendió durante aproximadamente 18 meses y tuvo como objetivo adaptar el estadio a los exigentes estándares de la FIFA sin alterar la esencia del estadio que presenció las consagraciones de grandes leyendas del fútbol mundial como Diego Maradona y Pelé.
El financiamiento fue aportado principalmente por Banorte mediante un acuerdo de patrocinio a largo plazo con el grupo propietario del recinto, lo que derivó en el cambio de nombre comercial. Sin embargo, durante la Copa del Mundo, por disposición de la FIFA, será identificado oficialmente como “Estadio Ciudad de México”, ya que el organismo prohíbe el uso de marcas comerciales en las sedes mundialistas.
Las mejoras abarcaron prácticamente cada rincón del estadio. Se construyeron nuevos vestuarios subterráneos, conectados mediante un moderno túnel de acceso directo al campo de juego, reemplazando los antiguos camarines ubicados detrás de uno de los arcos. También se renovó por completo la cancha, que ahora cuenta con un sistema híbrido que combina césped natural y fibras sintéticas, además de tecnologías de drenaje, succión de agua e inyección de aire para garantizar un estado óptimo durante todo el torneo.
La modernización tecnológica fue otro de los ejes centrales. El estadio incorporó más de 2.000 metros cuadrados de pantallas LED, dos videomarcadores gigantes, anillos luminosos alrededor de la estructura y un sistema de sonido compuesto por más de 300 bocinas de alta fidelidad. A esto se suma una red de conectividad de última generación, con más de 1.000 puntos de acceso WiFi, 40 kilómetros de fibra óptica e internet de alta velocidad capaz de atender simultáneamente a unas 87.500 personas.
También se reemplazó el 100% de las butacas, se reorganizó la nomenclatura de los sectores para mejorar la circulación del público y se ampliaron las áreas de hospitalidad. El proyecto sumó alrededor de 12.000 metros cuadrados de espacios VIP, restaurantes, terrazas panorámicas y salones exclusivos, siguiendo el modelo de los grandes estadios europeos y estadounidenses. La zona de prensa internacional también fue reubicada y completamente modernizada para atender las necesidades de medios de todo el mundo.
La remodelación permitió además aumentar la capacidad del recinto desde unos 83.000 espectadores hasta aproximadamente 87.500 lugares, convirtiéndolo nuevamente en uno de los estadios más grandes del continente. Para el partido inaugural se espera un lleno total, con cerca de 90.000 personas entre tribunas y áreas operativas.
El templo del fútbol: de las consagraciones de Pelé y Maradona al show de Michael Jackson
Pero la grandeza del Azteca trasciende cualquier obra de infraestructura. Ningún estadio en el mundo acumula más historia mundialista. Entre las Copas del Mundo de 1970 y 1986 albergó 19 partidos, incluidos dos encuentros inaugurales y dos finales. Con los cinco partidos que recibirá en 2026 alcanzará los 24 encuentros mundialistas, ampliando una marca que ningún otro escenario ha logrado igualar. Solo el Maracaná, con 15 partidos, aparece relativamente cerca en ese ranking histórico.
Además, el Azteca se convertirá en el primer estadio de la historia en inaugurar tres Mundiales distintos. Lo hizo en 1970 con el empate entre México y la Unión Soviética, repitió en 1986 con el duelo entre Italia y Bulgaria y volverá a hacerlo ahora con México frente a Sudáfrica. Ningún otro escenario puede exhibir semejante récord.
Su leyenda también está construida sobre momentos irrepetibles. Allí, el 21 de junio de 1970, Pelé levantó la Copa Jules Rimet al frente de un Brasil considerado por muchos como el mejor equipo de todos los tiempos. En ese mismo césped se disputó el célebre Italia 4-3 Alemania Federal, recordado para siempre como “El Partido del Siglo”. Dieciséis años después, el estadio fue testigo de la obra maestra de Maradona, quien convirtió la Mano de Dios y el Gol del Siglo frente a Inglaterra antes de conducir a la Argentina hacia el título mundial.
La historia del Azteca tampoco se limita al fútbol. En sus tribunas se registró el récord mundial de asistencia para una pelea de boxeo cuando 132.274 personas presenciaron el nocaut de Julio César Chávez sobre Greg Haugen en 1993. También recibió los Juegos Olímpicos de 1968, partidos de la NFL, visitas papales y conciertos multitudinarios como los de Michael Jackson, que convocaron a más de 550.000 espectadores en cinco presentaciones.
A casi 60 años de su inauguración, el llamado Coloso de Santa Úrsula llega al Mundial 2026 completamente renovado. La tecnología más moderna convive ahora con un legado incomparable. Porque algunos estadios organizan partidos. El Azteca, en cambio, acumula capítulos de la historia del deporte. Y desde este jueves volverá a ser el escenario donde el fútbol mundial escriba una nueva página.