Acusan a la Selección Argentina de "malos perdedores" en la premiación del Mundial 2026
Hay fotografías capaces de contar una historia entera. A veces una sola imagen resume mejor una emoción que cientos de palabras. La mirada de Lionel Messi hacia la Copa del Mundo en una platea del Maracaná, tras la final perdida de Brasil 2014, condensó como pocas escenas la frustración de una generación que había quedado a un paso de la gloria.
Si hubiera que elegir una único foto para representar la final de Qatar 2022, seguramente habría miles de candidatos. Pero habría sido inolvidable una imagen que nunca existió: Kylian Mbappé, abatido después de su extraordinaria actuación, observando desde unos metros cómo Messi, envuelto en el bisht negro, levantaba la Copa del Mundo.
Esa ausencia no fue casual. Una vez que los subcampeones reciben la medalla de plata, la FIFA organiza la ceremonia para que el campeón tenga un escenario exclusivo. Francia no permaneció junto a la plataforma durante el levantamiento de la Copa en Qatar. Nadie lo cuestionó entonces.
Tres años y medio después, una imagen similar volvió a instalar un debate. Tras la derrota frente a España en la final del Mundial 2026, las cámaras mostraron a los futbolistas argentinos reunidos debajo de la tribuna donde estaban sus hinchas, con la espalda orientada hacia el escenario principal. Esa imagen fue utilizada por algunos medios y usuarios en redes sociales para acusarlos de haberle dado la espalda a la premiación. Incluso se destacó, casi con ironía, que José Manuel "Flaco" López era el único jugador que aparecía mirando hacia la celebración española. Sin embargo, la secuencia completa cuenta otra historia.
"Si pensaban que Argentina iba a aceptar la derrota con deportividad, felicitando a su rival con apretones de manos y palmadas en la espalda, entonces no conocen a esta Argentina. Hay que reconocerles que fueron coherentes. Coherentemente pendencieros", comentó Tim Speirs, periodista del diario estadounidense The Athletic, la sección deportiva de The New York Times en su extenso editorial titulado "Cómo Argentina convirtió la final del Mundial en un festival de empujones, picardías y protestas".
En España, algunos programas como El Chiringuito calificaron la actuación argentina de "patética" y en redes sociales circularon publicaciones que acusaban a los futbolistas de haberle dado la espalda a la premiación, además de una ola de insultos y descalificaciones. Incluso, Dani Olmo deslizó una crítica al afirmar que "es importante los valores que quieres transmitir hacia afuera... somos un ejemplo para muchas generaciones, para muchos niños y niñas", una frase interpretada como un mensaje dirigido al plantel albiceleste.
Las imágenes muestran que Argentina nunca abandonó el campo de juego, recibió la medalla de plata y permaneció dentro del estadio junto a sus hinchas. Lo que hizo el plantel fue caminar hacia el sector donde se encontraban miles de argentinos que seguían alentando después de la derrota. Desde allí permanecieron varios minutos compartiendo el dolor con la gente. La disposición del escenario hacía prácticamente imposible mirar al mismo tiempo la premiación y esa tribuna.
Qué dice el protocolo de la FIFA
La ceremonia de premiación está regulada por el artículo 45 del reglamento de la Copa del Mundo. Allí se establece el orden en que se entregan los premios, pero no existe ninguna disposición que obligue al subcampeón a permanecer frente al escenario mientras el campeón levanta el trofeo.
El procedimiento es siempre similar. Primero reciben sus medallas los árbitros y se entregan los premios individuales -Balón de Oro, Botín de Oro, Guante de Oro y Mejor Jugador Joven- cuando corresponden. Luego pasan los subcampeones, que reciben la medalla de plata, y recién después llega el turno del campeón.
Los ganadores sí forman un pasillo para recibir a los derrotados antes de la entrega de las medallas. España lo hizo con Argentina en 2026, del mismo modo que Argentina lo había hecho con Francia en Qatar 2022. Pero una vez terminada esa instancia, la FIFA ya no vuelve a ubicar a los subcampeones frente al escenario para la consagración del campeón.
Lo que pasó en los Mundiales anteriores
Desde Brasil 2014 la ceremonia dejó de realizarse en una platea y pasó al campo de juego para facilitar la transmisión televisiva. Aun así, el criterio de la FIFA se mantuvo: privilegiar un plano limpio del campeón levantando la Copa.
En Rusia 2018 tampoco se vio a Croacia junto a Francia durante la consagración. Los croatas habían decidido hacer el pasillo de honor antes de la entrega de medallas, un gesto voluntario y muy valorado, pero luego no permanecieron en el sector de la premiación.
En Qatar 2022 ocurrió algo similar. Francia recibió la medalla de plata y abandonó el área de la ceremonia. El único futbolista que permaneció cerca del escenario fue Mbappé, porque debía recibir el Botín de Oro como máximo goleador del torneo. No estaba allí para observar la consagración argentina, sino porque tenía pendiente un premio individual.
Lo mismo habría ocurrido este domingo si Lionel Messi hubiera ganado el Balón de Oro del Mundial. En ese caso sí habría tenido la obligación de permanecer junto a la plataforma para recibir su distinción cuando fuera convocado. Pero no sucedió. El capitán obtuvo el Botín de Plata, un reconocimiento que no se entrega en el campo sino posteriormente.
Lo que sí hicieron los argentinos
Tampoco existe una norma que obligue a conservar la medalla colgada durante toda la ceremonia, aunque el reglamento sí establece que debe ser recibida oficialmente.
En Qatar 2022 varios futbolistas franceses se sacaron la medalla apenas la recibieron. La FIFA nunca abrió un expediente disciplinario porque entendió que se trataba de una reacción lógica tras una derrota tan dolorosa.
Los argentinos hicieron exactamente lo contrario. Ninguno abandonó el campo antes de tiempo y la enorme mayoría mantuvo la medalla de plata colgada mientras permanecía junto a sus hinchas. Las imágenes registradas durante la ceremonia así lo muestran.
El periodista español Alexis Tamayo, conocido como MisterChip, fue uno de los que mejor resumió esa escena. "Estoy emocionado e impresionado con el comportamiento de la afición argentina. No se ha movido nadie del estadio hasta que le han entregado la copa a España. Han defendido y apoyado a sus jugadores hasta la extenuación", escribió tras la final.
Los hinchas tampoco estaban obligados a quedarse. Eligieron hacerlo. Y los futbolistas eligieron compartir ese último momento con ellos. Por eso, la fotografía que recorrió el mundo muestra una verdad parcial. Los argentinos aparecen de espaldas al escenario, sí. Pero no porque decidieran darle la espalda a España, sino porque decidieron mirar a quienes seguían alentándolos en el momento más doloroso. Como ocurre tantas veces, una imagen puede ser poderosa. Aunque no siempre alcance para contar toda la historia.