Bolivia consiguió una victoria inolvidable por 1-0 ante Brasil en la última fecha de las Eliminatorias Sudamericanas y logró clasificar al repechaje intercontinental para el Mundial 2026, un paso histórico para un país que no juega la Copa del Mundo desde 1994. El triunfo, sumado a la derrota de Venezuela frente a Colombia, selló el destino de la "Verde", que llegaba a la jornada final sin depender de sí misma y necesitaba una combinación perfecta de resultados. Esa combinación se dio y desató la fiesta en La Paz.
La noche del martes 9 de septiembre de 2025 quedará grabada en la memoria del fútbol boliviano: el equipo dirigido por Óscar Villegas venció al Brasil de Carlo Ancelotti y se ganó el derecho a disputar un repechaje que, por primera vez, tendrá un formato de minitorneo entre seis selecciones. Este se desarrollará entre el 23 y el 31 de marzo de 2026 en Monterrey y Guadalajara, dos de las sedes del próximo Mundial.
El nuevo formato es inédito: seis selecciones competirán por dos plazas en la Copa del Mundo. Los cuatro equipos con menor ranking FIFA jugarán semifinales a partido único, mientras que los dos mejor ubicados en la clasificación avanzarán directamente a la final de cada llave. Los ganadores de esas dos finales obtendrán el pasaje al Mundial. La ventaja es clara: quienes estén mejor posicionados solo necesitarán un triunfo, mientras que el resto deberá ganar dos partidos.
Hasta ahora, solo Bolivia (Conmebol) y Nueva Caledonia (Oceanía) tienen su lugar asegurado en esta instancia. Los otros cuatro cupos se definirán en los próximos meses: uno corresponderá a África, otro a Asia y dos a Concacaf, que como organizadora del Mundial tiene plazas adicionales. La UEFA no tendrá representación en esta repesca, ya que sus cupos se asignan de manera directa.
Por el momento, Bolivia figura en el puesto 78 del ranking FIFA, lo que le permitiría acceder directamente a la final de su llave. Sin embargo, selecciones como Panamá, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes o Irak todavía deben definir sus posiciones en las fases finales de sus eliminatorias y podrían modificar el escenario.
Ahora, el desafío para Bolivia es sostener el envión histórico y dar ese último paso en marzo. De lograrlo, la "Verde" volvería a un Mundial 32 años después, un hito que reescribiría la historia reciente del fútbol boliviano.


