A menos de seis meses del Mundial 2026, la Selección Argentina atraviesa una modificación silenciosa pero relevante en su estructura de trabajo. No se trata de una baja dentro del campo de juego, sino de una salida estratégica en el corazón del proyecto que sostiene al ciclo campeón.
Bernardo Romeo dejó su cargo como coordinador general de las selecciones juveniles de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), un rol clave en el seguimiento de talentos, la integración de juveniles y la planificación que alimenta a la Mayor.
La decisión se dio en buenos términos, responde a un reordenamiento interno y a un nuevo desafío profesional en el exterior, pero deja un espacio sensible en el engranaje que lidera Lionel Scaloni: no es una pérdida futbolística directa, aunque sí de conocimiento acumulado, método y continuidad, pilares del proceso iniciado en 2018.

La salida de Romeo cierra seis años de gestión que marcaron un punto de inflexión en el área formativa. Asumió en 2020 con respaldo del presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, y de César Luis Menotti, entonces Director de Selecciones Nacionales, y desde ese lugar impulsó una mirada integral que conectó a las categorías Sub-15, Sub-17 y Sub-20 con la Selección Mayor. Su trabajo excedió la organización cotidiana: apuntó a modernizar procesos de detección y seguimiento, profesionalizar informes técnicos y alinear la formación juvenil con las exigencias del fútbol moderno, pensando siempre en el salto final hacia la "Albiceleste".
Uno de los legados más visibles fue la creación y consolidación del Departamento de Scouting en Europa, una herramienta decisiva para captar a los llamados "europibes" antes de que otras selecciones avanzaran. De ese radar surgieron casos emblemáticos como Alejandro Garnacho y Nicolás Paz, pero también una lista más amplia de proyectos que pasaron -y siguen- dentro del sistema. En juveniles, el fenómeno fue todavía más marcado, con futbolistas nacidos fuera del país que se incorporaron al proceso formativo argentino, reforzando una política activa de captación y pertenencia.
En diálogo con DSports Radio, Romeo explicó los motivos de su salida y confirmó su nuevo destino en Estados Unidos: será director deportivo del club Port St. Lucie, un proyecto en desarrollo. "Surgió una posibilidad de afuera, un desafío nuevo. Costó tomar la decisión, pero sentía que era un momento ideal para dar un paso al costado", señaló.
Y agregó: "Hoy no está compitiendo, tengo trabajo por hacer. Me entusiasma. Estados Unidos está creciendo mucho en el fútbol". Campeón del Mundial Sub-20 en 2001, con una trayectoria ligada históricamente a la Selección, el tandilense remarcó que, más allá de su ausencia, la estructura permanece y el proyecto continúa.
En ese sentido, defendió la continuidad del plan formativo y puso el foco donde siempre lo puso su gestión: el puente hacia la Mayor. "Lo más importante es que aparezcan los chicos en la Selección Mayor. En esta función, lo clave es que Scaloni mire para abajo y haya pibes listos", evaluó, convencido de que el verdadero éxito del área juvenil se mide por su impacto en el primer equipo. También reconoció un "sabor amargo" por la final perdida del Mundial Sub-20 ante Marruecos, respaldó el trabajo de Diego Placente y sostuvo que ese grupo "estaba para más".
Romeo, además, dejó una reflexión que interpela al contexto local. En un fútbol argentino atravesado por la salida temprana de talentos, advirtió sobre "el apuro por terminar procesos" y cuestionó la quema de etapas. "Hoy los representantes y lo económico pesan mucho, y los clubes necesitan vender. Yo estoy en desacuerdo: no hay que quemar etapas", subrayó, apelando a recorridos más graduales y formativos.
Está claro que, aunque las caras visibles de la Scaloneta son -y seguirán siendo- los jugadores que ganaron una Copa del Mundo, dos Copas América y una Finalissima, el éxito de esta Selección no se explica sin el trabajo silencioso de quienes sostienen la idea detrás de escena. En ese entramado, la salida de Romeo representa una pérdida de peso específico. Su legado quedará en los métodos, en la red de scouting y en una planificación que logró algo esencial: que el camino hacia la camiseta celeste y blanca esté cada vez mejor trazado.
Enrique Cesana, de 55 años y preparador físico de las Selecciones Juveniles, será su reemplazante. Llegó a la Selección Argentina de la mano Pablo Aimar y afrontará el nuevo desafío en un año que tendrá a la "Albiceleste" compitiendo en el Mundial 2026 y en el Mundial Sub 17, aún con fecha a confirmar.




