La Selección Argentina protagonizó una remontada histórica, derrotó 3-2 a Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y se clasificó a los cuartos de final del Mundial 2026 en una noche que quedará grabada entre las grandes gestas del ciclo de Lionel Scaloni. El vigente campeón del mundo estuvo al borde de la eliminación: perdía 2-0, Lionel Messi falló un penal y el reloj jugaba en su contra. Sin embargo, el equipo volvió a mostrar la personalidad que lo caracteriza y dio vuelta el partido para mantener intacto el sueño de defender la corona conquistada en Qatar 2022.
Argentina salió decidida a asumir el protagonismo desde el primer minuto. Con Leandro Paredes como eje en la mitad de la cancha, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández manejando la circulación y Alexis Mac Allister más cerca del área, el conjunto de Scaloni monopolizó la posesión. Sin embargo, Egipto volvió a demostrar la eficacia que lo había llevado a los octavos de final y golpeó en su primera llegada. A los 14 minutos, Yasser Ibrahim se anticipó de cabeza tras un centro de Marwan Attia y venció a Emiliano Martínez para establecer el 1-0.
El golpe pudo ser neutralizado rápidamente. Cuatro minutos más tarde, Nicolás Tagliafico ingresó al área y fue derribado. El árbitro francés François Letexier sancionó penal y Messi tomó la responsabilidad. El capitán buscó el palo izquierdo, pero el arquero Mostafa Shobeir adivinó la trayectoria y contuvo el remate, firmando una de las atajadas del campeonato. Fue el cuarto penal fallado por Messi en la historia de los Mundiales, un récord que, por un momento, pareció convertirse en una pesada carga para la Selección.
Lejos de desmoronarse, Argentina reaccionó desde el juego. Mac Allister exigió nuevamente a Shobeir con un cabezazo, Messi estrelló un tiro libre en el palo y Julián Álvarez también se encontró con otra gran respuesta del arquero egipcio. La Albiceleste dominó ampliamente el desarrollo, presionó alto, recuperó rápido la pelota y acumuló situaciones de gol, aunque la falta de eficacia la obligó a irse al descanso en desventaja.
El complemento mantuvo el mismo libreto. Argentina siguió instalada en campo rival, mientras Egipto resistía con orden y esperaba el momento para salir de contraataque. A los 22 minutos llegó el golpe que parecía definitivo. Después de una rápida transición encabezada por Mohamed Salah y Haissem Hassan, Mostafa Ziko apareció por el centro del área y definió para establecer el 2-0, desatando el silencio entre los miles de hinchas argentinos presentes en Atlanta. Minutos antes, el propio Ziko había marcado otro tanto que fue anulado por una infracción previa sobre Lisandro Martínez.
Con la eliminación cada vez más cerca, Scaloni decidió jugarse todo. Mandó a la cancha a Lautaro Martínez, Nicolás González y Gonzalo Montiel, adelantó definitivamente las líneas y convirtió el partido en un asedio permanente sobre el área egipcia.
La reacción comenzó a los 33 minutos del segundo tiempo. Messi ejecutó un centro perfecto desde la derecha y Cristian "Cuti" Romero ganó en las alturas para marcar de cabeza el descuento. El gol cambió completamente el ánimo del encuentro y convenció a la Selección de que la remontada todavía era posible.
Cinco minutos después apareció el capitán. Lautaro Martínez bajó una pelota dentro del área, Montiel la acomodó y Messi sacó una volea potente e imposible para Shobeir, que significó el 2-2. El desahogo fue total. El mismo futbolista que había fallado el penal en el primer tiempo se transformó otra vez en el líder futbolístico y emocional del equipo cuando más lo necesitaba.
La épica se completó en tiempo de descuento. A los 47 minutos del complemento, Lautaro volvió a desbordar por la derecha y lanzó un centro preciso al corazón del área. Allí apareció Enzo Fernández, que conectó un impecable cabezazo para establecer el 3-2 definitivo y desatar un festejo inolvidable entre los jugadores, el cuerpo técnico y los miles de argentinos que colmaron las tribunas del estadio de Atlanta.
La Selección pasó de estar eliminada a clasificarse en apenas trece minutos, firmando una de las remontadas más memorables de su historia en Copas del Mundo. El equipo volvió a exhibir la resiliencia, el carácter competitivo y la fortaleza mental que lo llevaron a conquistar América, la Finalissima y el Mundial de Qatar.
Tras el encuentro, la emoción también invadió a Lionel Scaloni. El entrenador apenas pudo comenzar la entrevista oficial antes de quebrarse. "No puedo levantar la mirada, lo siento. Qué grupo de jugadores, hermano... Chau, me tengo que ir", alcanzó a decir con la voz entrecortada, reflejando el enorme desahogo después de una clasificación tan sufrida.
También habló el héroe de la noche. Enzo Fernández, autor del gol del triunfo, destacó la fortaleza del plantel: "Venía anhelando este gol desde el Mundial de Qatar. Tenemos un grupo fenomenal. Más allá de las adversidades, estamos juntos siempre. Es un pasito más", afirmó. Y agregó: "Vinimos a disfrutar otro Mundial, representar a nuestro país y tratar de volver a ganarlo porque el fútbol olvida muy rápido lo que pasó atrás".
Otro de los que resumió el sentimiento colectivo fue Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico. "Está volviendo el alma al cuerpo. Estos muchachos emocionan. Se prometieron que, si se iban, iba a ser con la frente en alto. Es otra demostración de un grupo increíble", sostuvo tras el pitazo final.
Con este triunfo, Argentina se metió entre los ocho mejores del Mundial 2026 y ahora espera por el ganador del cruce entre Suiza y Colombia, rival al que enfrentará el próximo sábado en Kansas City por un lugar en las semifinales. Después de una noche que parecía terminar en tragedia y terminó convertida en una fiesta inolvidable, la Scaloneta volvió a demostrar por qué sigue siendo el campeón del mundo.