Freno y punto muerto: las marcas advierten que el auto eléctrico hoy no es factible
Si bien la industria automotriz se encuentra inmersa desde hace algún tiempo en un proceso de cambio profundo, con la electromovilidad en el centro de la escena, en los últimos meses hay señales que marcan que los tiempos se dilatan y los plazos se postergan.
Con Europa en el centro de la escena pero con un ojo puesto en China y otro en EE.UU., ahora las automotrices parecen no sólo haber pisado el freno sino haber puesto punto muerto en el camino hacia los autos eléctricos, tal como habían propuestos los gobiernos del Viejo Continente.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recibirá el 12 de septiembre a ejecutivos del sector automotor para discutir el futuro del sector, que enfrenta amenazas gemelas de competencia china en vehículos eléctricos y aranceles estadounidenses.
¿El detonante? Una carta que von der Leyen recibió en la que las automotrices advierten que los plazos y condiciones para la reducción de emisiones de CO2 de los vehículos, incluida una reducción del 100% para los autos para 2035, "ya no son factibles".
La misiva -según detalló la agencia Reuters- lleva las firmas de Ola Kaellenius, CEO de Mercedes-Benz y Matthias Zink, CEO de sistemas de propulsión y chasis de Schaeffler AG, quienes señalaron que están comprometidos a lograr el objetivo neto cero de la UE recién en 2050.
"Cumplir los objetivos rígidos de CO2 para autos y vans para 2030 y 2035 simplemente ya no es factible en el mundo actual", consignaron, a la vez que subrayaron que los mandatos legales y las sanciones no impulsarían la transición que se está buscando.
"Los vehículos eléctricos liderarán la carga, pero también debe haber espacio para híbridos (plug-in), extensores de autonomía, vehículos con motor de combustión interna altamente eficientes, hidrógeno y combustibles descarbonizados", indicaron los ejecutivos.
"La actual trayectoria de reducción de CO2 en el transporte por carretera debe recalibrarse para garantizar que cumpla con los objetivos climáticos de la Unión Europea (UE), a la vez que salvaguarda la competitividad industrial, la cohesión social y la resiliencia estratégica de sus cadenas de suministro", señalaron.
"Europa se enfrenta a una dependencia casi total de Asia para la cadena de valor de las baterías, una distribución desigual de la infraestructura de carga, mayores costes de fabricación, incluidos los precios de la electricidad, y aranceles onerosos de socios comerciales clave, como el arancel del 15% sobre las exportaciones de vehículos de la UE a EE.UU.", sostuvieron.
"La próxima revisión de las normas de CO2 para autos y vans es una oportunidad para corregir el rumbo e incorporar en la legislación la tan necesaria flexibilidad, una perspectiva industrial y un enfoque impulsado por el mercado. A estas alturas, está claro que las sanciones y los mandatos legales por sí solos no impulsarán la transición", añadieron.
"Un mejor aprovechamiento de las tecnologías clave de transición, como los vehículos híbridos enchufables, será fundamental para alcanzar los objetivos de descarbonización, involucrar a los consumidores en la transformación verde y atender a los mercados de exportación, donde la demanda de esta tecnología seguirá siendo alta", explicaron.
"Sin políticas que refuercen la competitividad europea para mantener la fabricación, la transición corre el riesgo de socavar nuestra base industrial, poniendo en riesgo la innovación, el empleo de calidad y la resiliencia de la cadena de suministro. El mundo ha cambiado drásticamente desde que se estableció la dirección actual, y la estrategia de la UE para el sector de la automoción debe adaptarse a él", añadieron en su carta.
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