Brasil detectó condiciones de "esclavitud" en la construcción de la planta de BYD
El desembarco como automotriz de la china BYD en Brasil es uno de los hechos más relevantes del año que se termina pero que acaba de sumar un primer conflicto: una denuncia por "esclavitud".
Es que tras una investigación, el Gobierno de Brasil determinó que 163 trabajadores, todos ellos chinos, que trabajaban en la construcción de la planta de la automotriz en Camaçarí, Bahía, lo hacían en condiciones degradantes "similares a la esclavitud", con horarios agotadores y restricciones a su libertad.
Los trabajadores, que habían sido contratados temporalmente por la empresa Jinjiang Group, fueron entrevistados individualmente y se determinó que había hacinamiento en los alojamientos de los trabajadores, los cuales no contaban con colchones ni condiciones de higiene.
Los obreros estaban distribuidos en cinco alojamientos y sólo en uno de ellos, destinado a trabajadores administrativos, no se debió llevar adelante un rescate de trabajadores, se informó.
Sólo había un baño por cada 31 trabajadores, lo que los obligaba a levantarse a las 4 de la mañana para prepararse para salir a trabajar a las 5.30, según agencias federales del país vecino.
El Ministerio de Justicia de Brasil anunció que, de confirmarse las irregularidades señaladas por los fiscales en la fábrica, se procederá a revocar los permisos de residencia de los trabajadores chinos implicados.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que estos empleados habían ingresado al país con visas temporales de trabajo.
BYD está construyendo en Bahía, Brasil su primera fábrica en América Latina en las ex instalaciones de Ford de Camaçarí.
Se estima que inicialmente tendrá una capacidad de producción anual de 150.000 unidades, y que estará operativa a mediados de 2025, y no sólo fabricará autos eléctricos sino también con motor a combustión e híbridos con tecnología flex.
La inversión del gigante asiático en el país vecino fue estimada en 5,5 billones de reales, alrededor de US$ 1.000 millones.
La contratista de BYD negó la acusación
El Grupo Jinjiang, contratista de la automotriz china BYD, afirmó que la descripción de las autoridades brasileñas de que sus empleados fueron sometidos a "condiciones análogas a la esclavitud" en la fábrica que se construye en Camaçarí es incompatible con la hechos y que hay malentendidos en la traducción.
"Ser etiquetados injustamente como 'esclavizados' hizo que nuestros empleados sintieran que su dignidad fue insultada y sus derechos humanos violados, dañando gravemente la dignidad del pueblo chino. Firmamos una carta conjunta para expresar nuestros verdaderos sentimientos", dijo Jinjiang en su cuenta oficial en la red social Weibo.
El resultado parcial de las inspecciones fue presentado por el Ministerio Público del Trabajo, Secretaría de Trabajo y Empleo, Defensoría Pública Federal, Policía Federal de Caminos, Ministerio Público Federal y Policía Federal.
No obstante, BYD ya confirmó que cortó vínculos con la empresa que contrató a los empleados y que estaba trabajando con las autoridades.
La declaración del grupo Jinjiang fue publicada nuevamente por Li Yunfei, Gerente General de marca y Relaciones Públicas de BYD, en su propia cuenta de Weibo, en la que acusó a "fuerzas extranjeras" y a algunos medios de comunicación chinos de "difamar deliberadamente las marcas chinas y al país y socavar la relación entre China y Brasil".
Un representante de BYD dirigió a la agencia Reuters a la publicación de Li en Weibo cuando se le preguntó sobre los comentarios de Jinjiang y la situación.
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