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Al menos una docena de automotrices pisan el freno en sus planes de electrificación

Rolls-Royce se une a otros fabricantes de autos que decidieron poner en stand by sus proyectos o postergar las decisiones de dejar de lado los motores a combustión y pasarse a los 100% eléctricos.

Al menos una docena de automotrices pisan el freno en sus planes de electrificación
23 marzo de 2026

Al menos 12 automotrices están reduciendo sus planes de avanzar hacia los autos eléctricos en medio de una mayor demanda de vehículos motores de combustión y el retroceso de políticas de apoyo tanto en Europa como en EE.UU.

El Financial Times resalta que la semana pasada fue Honda la que abandonó su plan para dejar de hacer autos con motor de combustión en 2040, a la vez que pronostica millonarias pérdidas (alrededor de US$ 16 billones) los próximos dos años debido a la revisión de la estrategia de electrificación.

Mercedes-Benz, Ford, Stellantis y Volvo también recortaron sus objetivos eléctricos, mientras que Rolls Royce -que forma parte de BMW Group- es el más reciente fabricante en sumarse a esta tendencia; la marca de lujo de origen británico anunció la semana pasada que seguiría fabricando autos con motor naftero incluso más allá de 2030.



En 2023, Rolls-Royce se convirtió en una de las primeras marcas de lujo en lanzar un vehículo totalmente eléctrico, el Spectre. "Durante el tiempo desde que se lanzó Rolls-Royce Spectre, el mundo ha cambiado", reconoció Chris Brownridge, CEO de Rolls-Royce Motor Cars.

Bentley, Lotus, Audi y Porsche ya habían reducido los planes en ese sentido, aún cuando se habían comprometido a ir completamente o el 80% a lo eléctrico en la próxima década, y muchos de ellos optaron por extender la disponibilidad de modelos híbridos-enchufables en sus respectivos porfolios.

Un Rolls Royce Spectre, lanzado en 2023, recargando baterías en una estación en EE.UU.
Un Rolls-Royce Spectre, lanzado en 2023, recargando baterías en una estación en EE.UU.



Lamborghini, que es parte del Grupo Volkswagen, también abandonó recientemente su plan de lanzar su primer deportivo totalmente eléctrico: el Lanzador, que llegará en 2030 será un híbrido-enchufable en lugar de 100% EV.

"La tasa de rechazo de los autos 100% eléctricos está aumentando. La parte emocional (de un Lamborghini) es la vibración del auto, cómo conduces, cómo frenos, y uno de los mayores (factores en) el rechazo de los autos totalmente eléctricos es el sonido perdido del motor", expresó el CEO de Lamborghini, Stephan Winkelmann.

En tanto Bentley, que también es propiedad de Volkswagen, aseguró el año pasado que seguiría vendiendo híbridos-enchufables más allá de 2035, y recién en 2027 lanzará su primer modelo eléctrico (con dos años de demora de su plan inicial).



Por su parte, el Presidente de Ferrari, Benedetto Vigna dijo -con motivo de la develación del nombre Luce para la primera Ferrari eléctrica-: "No hay que obligar a los clientes a comprar algo que no les gusta. Sería un grave error, y creo que debemos aprender de lo que hacemos mal y de lo que el mercado está haciendo mal, ¿de acuerdo?".

Ferrari comenzará en mayo a tomar órdenes para el Luce, y hay gran expectativa sobre cuál será la reacción de los clientes del Cavallino Rampante, marca que el año pasado eliminó su objetivo de producir y ofrecer versiones eléctricas en 2030 pero que está focalizándose en asegurar que todos sus autos proporcionan la misma "emoción de conducir" independientemente de si monta un motor naftero, híbrido o eléctrico.

Así sería el diseño definitivo del Ferrari Luce, el primer modelo 100% EV de la marca italiana.
Así sería el diseño definitivo del Ferrari Luce, el primer modelo 100% EV de la marca italiana.



Desde que Donald Trump retornó como Presidente de EE.UU., su administración acabó con los créditos fiscales federales para la compra de autos eléctricos, recorte de gastos en infraestructuras de carga y objetivos de emisiones contaminantes; la Unión Europea cedió al pedido de las automotrices y también bajó sus objetivos de emisiones.

Según Financial Times, los cambios en las estrategias de autos eléctricos, incluyendo los lanzamientos cancelados de algunos modelos y los planes de inversión, le costaron el año pasado a la industria global del automóvil al menos US$ 75 billones.

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