Los presidentes radicales y sus vices se llevaron bien?hasta que fueron a buscar alguien de fuera
Dos vicepresidentes radicales (tres, según contemos) murieron en el cargo, otros dos fueron presos y uno renunció.
Investigador
Oscar Muiño escribió una biografía de Chacho Peñaloza, otra de Raúl Alfonsín, Colonia de Nadie y El Modelo. También La Otra Juventud y Los Días de la Coordinadora. Y de El Oro y el Bronce en Lejos del Bronce, coautor junto con Julio Bárbaro y Omar Pintos. Periodista en los diarios Tiempo Argentino y El Cronista, y las revistas Panorama, Siete Días, Confirmado y Humor. Fue columnista de Radio Rivadavia. Durante la Presidencia Alfonsín fue subsecretario de Información Pública. Años después fue secretario ejecutivo de la Organización de Entidades Fiscalizadoras Superiores del Mercosur. Ha sido profesor y conferencista en diversas universidades nacionales.
Abogado en la Universidad de Buenos Aires
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Español, francés, portugués, italiano
Dos vicepresidentes radicales (tres, según contemos) murieron en el cargo, otros dos fueron presos y uno renunció.
Ortiz llegó por el fraude, pero quiso redimirse. Los conservadores lo echan. El que mueve los hilos es Agustín Justo: echa dos presidentes y pone tres (¡entre ellos a sí mismo!).
Virtualmente todo presidente intenta construir su sucesión. El sucesor rara vez cumple las expectativas.
El peronismo parece estar dejando de ser el partido dominante.
El fracaso de las últimas presidencias de la Nación no la señalan como responsable principal, mientras peronismo y macrismo deben levantar pesadas hipotecas.
Dentro del PRO crece la tensión a medida que se definen tres propuestas distintas.
En el peronismo ?y no sólo allí- el que tiene votos, pone candidatos: CFK concita dos tercios del Frente de Todos y dirige la corriente con más votos del país.
Varios caudillos peronistas imaginaban que Alberto Fernández sería el nuevo jefe de jefes: la ilusión se marchitó pronto
Cada vez que su enemigo exhibe una voluntad de resistencia inquebrantable, los norteamericanos terminan retirándose. Y de paso, condenando a sus socios y amigos a un amargo final.
"Había que dar ejemplos y amigar al pueblo y nada más que por eso le fui a hablar a Perón”, relató Balbín años después del famoso encuentro del que hoy se cumplen 48 años
Oportuno recordar que se cumplen hoy 114 años exactos de la asunción del primer presidente elegido por la voluntad popular: Hipólito Yrigoyen
El peronismo debe afrontar, por primera vez, una combinación adversa interna y externa. Por un lado, un Estado exhausto, sobreendeudado y sin capacidades de acudir al crédito ni captar ahorro interno y, por el otro, un marco internacional menos que estimulante y con pocos aliados.
El presidente tomó como propio un problema de la provincia. Y no encontró otro medio que un manotazo a los fondos de la ciudad. Entre el fondo y la forma, burló a los sectores de Juntos por el Cambio más negociadores.