Panorama Pasaron dos años
Argentina no logra despegar: la productividad está estancada hace décadas y el modelo actual no ofrece salidas claras. ¿Qué futuro estamos construyendo?
Economista
Lic. en Economía Política UBA - Post Grado en Econometría ULB (Bélgica)
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Español
Argentina no logra despegar: la productividad está estancada hace décadas y el modelo actual no ofrece salidas claras. ¿Qué futuro estamos construyendo?
Javier Milei impulsa una transformación sin diálogo político ni social. La estrategia: imponer leyes clave al filo del quórum y con concesiones polémicas.
El gobierno muestra fortaleza política y apoyo social, aun con consumo, salarios y empleo en caída. Ese respaldo se sostiene en redes de poder, ausencia de oposición y apoyo externo, mientras la economía sigue en el "túnel" de siempre y el riesgo es confundir estabilidad con salida real.
De Caputo a Milei, pasando por dictaduras y democracias, un mismo modelo financiero parasitario domina hace 50 años y bloquea el progreso argentino.
Mientras Caputo augura un 2026 "espectacular", la economía muestra un presente de cierres de plantas, procesos de crisis y una especialización productiva que avanza sobre la diversificación, con un crecimiento apoyado en sectores de baja ocupación y un clima social dividido entre el entusiasmo y el deterioro cotidiano.
El olvido de un pasado industrial exitoso y el presente marcado por desmesuras, pobreza y desindustrialización revelan la urgencia de un nuevo modelo productivo.
Un influyente asesor presidencial justificó no comprar reservas con un argumento político que desató alertas en el mercado y reveló un acuerdo oculto.
Antes de las elecciones y con la economía al límite, una jugada secreta del equipo económico logró contener el dólar y evitar el colapso: fue clave.
Milei es "Kirchnerismo, nunca más". Consigna negativa y pobre, denegatoria de "la política", la que no existe sin conversación. Una torpeza. Del otro lado la consigna de algunos peronismos es "frenar a Milei". Consigna igualmente negativa, pobre y denegación "de la política".
Dos Caputo, dos guardianes en EE.UU. y un modelo económico estancado. La protección externa evita el colapso, pero no genera bienestar duradero.
Aunque Ud. no lo crea tengo la absoluta convicción que "toda marcha de acuerdo con el plan". No significa que el plan económico haya funcionado. No.
Milei presenta su "milagro" mientras llueven sospechas de aportes sucios, favores cripto y silencios incómodos. El plan económico, en coma técnico.
Entre fusilamientos simbólicos, lobby internacional y retenciones exprés, el gobierno ganó tiempo. Pero el costo fue alto y el riesgo sigue latente.
La gravedad de las consecuencias del presente debería generar gestos de grandeza en los hombres públicos, políticos, empresarios, sindicalistas y despertar la vocación de consenso para un programa de rescate. Como nos dijo Francisco, "nadie se salva solo". No nos empujemos al abismo.
El voto castigo, la abstención masiva y la pérdida de 1,5 millones de apoyos en la provincia más poblada dibujan un escenario incierto para Milei. Entre vetos, recesión y aislamiento político, el Gobierno insiste en su rumbo de ajuste mientras crece el malestar social y se profundiza la crisis de representación.
La economía argentina se paraliza mientras el gobierno apuesta al miedo, sostiene recesión como "remedio" y revive fantasmas del pasado. ¿Hasta cuándo?
Se confirma que somos un país de "traductores": leemos lo que pasa en el mundo con un atraso de diez años, por eso siempre marchamos en dirección contraria.
Un dato desgarrador expone el apagón del porvenir: sin promesas ni horizonte, los más chicos ya no creen que puedan construir un futuro en su país.
En esta Argentina vacía de contenido, a los políticos no se les pueden pedir "ideas". La función es llegar y después vemos.