Es casi una reacción pavloviana de cualquier gobierno argentino: cuando aparecen los problemas fiscales y la caja necesita pesos o dólares, todos miran al mismo lugar y preguntan: "¿Che, y el campo?".
El agro es, históricamente, la rueda de auxilio financiera de los gobiernos. Si el Banco Central -o ahora el tío millonario que vive en EEUU- es el prestamista de última instancia, puede decirse que el campo argentino es el prestamista de primera instancia: el que siempre aparece para aportar.
El problema es que esa dinámica tiene un costo. Los productores lo repiten: en las malas los buscan, pero en las buenas no los acompañan. Y esa política —que atraviesa administraciones de distinto signo— le pone un techo al crecimiento del sector.
Mientras los países vecinos vuelan, el campo argentino sigue estancado, atado a las retenciones y a la necesidad permanente del fisco.
Aun así, el campo siempre está. En el corto plazo, fue quien puso más dólares que Scott Bessent, con las liquidaciones anticipadas.
Y, a corto plazo, será otra vez será el campo el que salga a rescatar la macro, con una campaña de trigo histórica, que se empezará a liquidar desde diciembre.

Según la BCR, la producción nacional de trigo ascendería a 23 Mt en la campaña 2025/26.
"Este volumen de cosecha no sólo marcaría un incremento interanual del 14%, sino que igualaría el récord productivo registrado en el ciclo 2021/22", dijeron.
"Nunca vimos a los trigos así", dicen en el campo. Ese comentario de los técnicos, aún en profesionales con 30 años de experiencia, se multiplica en las encuestas a lo largo y ancho del país. "Esto es algo que nunca antes sucedió en los últimos 16 años del seguimiento que realiza GEA/BCR", dice, atónitos, desde la BCR.
El trigo vuela en Buenos Aires
Pese a la vulnerabilidad que muestra la provincia de Buenos Aires respecto a los anegamientos (210.000 hectáreas trigueras que ya se dan por perdidas por la grave situación de excesos que golpea a este territorio), es el territorio de mayor potencial triguero y ha afianzado un escenario de alta productividad.

- Buenos Aires se perfila para alcanzar un rinde de casi 40 qq/ha.
- En Córdoba, el trigo pasa por un escenario mucho mejor que el del año pasado y superaría por lejos los 23,7 qq/ha del 2024 con 35,5 qq/ha.
- El área santafesina también muestra diferencia con los rindes del año pasado, cuando no llego a los 30 qq/ha y esta vez se perfila para alcanzar los 38 qq/ha.
- En Santiago del Estero y Chaco se estiman rindes de 20 a 22 qq/ha con buenas posibilidades de mostrar mejoras significativas cuando comience la cosecha.