Las acciones de Bioceres Crop Solutions profundizaron su derrumbe en el inicio de 2026 y cayeron 36% entre fines de diciembre y enero, para ubicarse en US$ 0,84. Con ese valor, la biotech argentina ingresó en el terreno de las "penny stocks", categoría que la Securities and Exchange Commission reserva para acciones que cotizan por debajo de los US$ 5. Además, la cotización quedó peligrosamente cerca del umbral que activa un proceso de riesgo de desliste en Nasdaq.
El desplome contrasta con el pasado reciente de la compañía. Entre 2021 y 2023, la acción se movió entre US$ 10 y US$ 16, y en octubre de 2022 alcanzó una capitalización superior a los US$ 900 millones, cuando el mercado apostaba a que se convertiría en unicornio. Hoy, el valor bursátil de Bioceres ronda apenas los US$ 53 millones, una pérdida cercana al 90% desde su pico.
- El deterioro comenzó a acelerarse a mediados de 2024, en un contexto de caída del precio internacional de la soja, menor demanda de insumos por parte de productores argentinos y condiciones financieras más exigentes.
En ese marco, el CEO Federico Trucco había anticipado un cambio estructural con la llegada de Javier Milei al poder, al advertir que se terminaría el financiamiento barato en dólares y que las empresas deberían ser más prudentes frente a un mercado de capitales más demandante, según declaró a Bloomberg Línea.
A la crisis bursátil se sumó un frente financiero en Argentina: Bioceres S.A. defaulteó pagarés bursátiles por varios millones de dólares desde junio, mientras avanzaban procesos judiciales vinculados a su estructura societaria. En paralelo, un conflicto con acreedores derivó en la pérdida del control de ProFarm Group, una unidad tecnológica con sede en Estados Unidos, en el marco de un concurso por deudas que rondan los US$ 55 millones, según informó el sitio especializado Bichos de Campo.
Frente a este escenario, la empresa inició una reconfiguración profunda de su modelo de negocios. Bioceres decidió abandonar el mejoramiento y la producción directa de semillas para enfocarse en tecnología, licenciamiento y liderazgo regulatorio, con eje en la adopción del trigo HB4.
- La estrategia implica delegar la comercialización en socios y preservar el núcleo de investigación, en un intento por sostener su innovación en medio de reestructuraciones, tensiones financieras y un fuerte cambio de ciclo.