El actor Luis Brandoni murió a los 86 años tras permanecer una semana internado por un hematoma cerebral, producto de una caída en su casa. Con más de seis décadas de trayectoria, se mantuvo activo hasta el final: protagonizaba la obra ¿Quién es quién? junto a Soledad Silveyra y preparaba la segunda temporada de Nada, la serie de Disney+.
Su muerte marca el cierre de una carrera atravesada por el talento, la disciplina y una presencia escénica que nunca se apagó.

Un actor total, entre la emoción, la comedia y el drama
Dueño de una versatilidad poco común, Brandoni construyó personajes memorables tanto en el cine como en la televisión y el teatro. Fue protagonista de clásicos como La tregua, La Patagonia rebelde, Esperando la carroza y Made in Argentina, combinando humor, sensibilidad y profundidad. En TV brilló en más de 50 ficciones, desde Mi cuñado hasta Un gallo para Esculapio, consolidando una carrera que también incluyó 62 películas y un lugar central en la escena teatral argentina.

Del exilio a la militancia: una vida también atravesada por la política
Formado en el Conservatorio Nacional, comenzó a actuar a los 20 años y nunca dejó el oficio. Durante la última dictadura fue censurado y en 1974 debió exiliarse en México por amenazas de la Triple A. De regreso en el país, profundizó su compromiso político: fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores y militante de la UCR.
En 1997 fue elegido diputado nacional y años después integró distintas listas electorales, hasta convertirse en parlamentario del Mercosur en 2023.
Un presente activo hasta el final
Lejos de retirarse, Brandoni seguía trabajando a los 86 años. Además del éxito teatral en la calle Corrientes, venía de estrenar la película Parque Lezama junto a Eduardo Blanco y celebraba la repercusión de Nada, donde compartió escenas con Robert De Niro. Su vigencia fue una constante: supo adaptarse a nuevos formatos sin perder su identidad artística ni su ética de trabajo.

El legado de un "cortador de tickets" que marcó generaciones
Con una carrera que atravesó generaciones, Brandoni fue mucho más que un actor: fue un símbolo del oficio. En el teatro, su nombre garantizaba salas llenas; en la pantalla, personajes inolvidables. Hincha de River, de origen humilde y con una historia personal atravesada por el esfuerzo, dejó una marca indeleble en la cultura argentina. Su legado combina talento, compromiso y una entrega absoluta al arte hasta el último día.


