Papelón. La polémica que estalló alrededor de Miguel Licht, presidente del Tribunal Fiscal de la Nación y uno de los nombres que Javier Milei baraja para integrar la Corte Suprema, dejó una lección incómoda pero urgente: la IA te puede ayudar mucho, pero es peligrosa si la usas mal.
Licht presentó recientemente un libro monumental, de dos tomos, sobre interpretación jurídica en tiempos tecnológicos, con aportes del Talmud. Pero la noticia no fue la presentación: fue el escándalo posterior.
Abogados y juristas detectaron que la obra contenía citas inexistentes, referencias inventadas y hasta libros de jueces de la Corte que jamás fueron publicados. El propio Licht terminó admitiendo que "el apuro y alguna intervención poco feliz de la IA" le jugaron una mala pasada.
Una mala pasada que afecta no solo su imagen académica sino también su proyección hacia el Máximo Tribunal del país.
Pero el episodio revela algo más grande: la ilusión de que la IA puede funcionar como ghostwriter perfecto sin supervisión humana.
La realidad es otra: la IA genera textos plausibles, no necesariamente verdaderos. Y si se la usa como "autor invisible" sin verificación, los errores quedan a la vista. Como ocurrió.
Este caso abre un debate clave para periodistas, abogados, funcionarios, académicos, dirigentes y estudiantes. En fin, para todos los que usan IA's, com ChatGPT o otras, para escribir.
¿Cómo usar IA para escribir sin que nadie detecte que intervino una IA?
1. La regla de oro: nunca copiar y pegar
Si copiás y pegás lo que entrega la IA, renunciás a tu estilo, la precisión, la narrativa y el control.
Y encima dejás huellas delatoras: frases neutras, estructuras perfectas, conectores automáticos.
2. Verificar cada dato (cada uno, sin excepción)
La IA puede inventar, y mucho. Desde bibliografía, fallos, fechas, leyes y estadísticas.
No pregunta "¿esto existe?"; pregunta "¿esto suena posible?". Por eso el chequeo humano es obligatorio.
Hay una especie de trampa psicológica: creemos que la IA, por ser tan prolija, es perfecta.
El caso Licht también expone un sesgo que atraviesa a políticos, funcionarios, académicos y periodistas: confundimos prolijidad con precisión.
La IA escribe limpio, ordenado, con conectores impecables y oraciones armadas como si vinieran editadas por un corrector profesional. Y esa prolijidad crea una ilusión peligrosa: la apariencia de perfección.
3. Reescribir con tu propio estilo
Es la diferencia entre un texto tuvo IA y un texto fue escrito por IA.
Cambios clave. Te sugiero 5:
- Agregar giros propios
- Ajustar ritmo
- Sumar humanidad: hay frases, cosas, que los humanos sabemos que solo lo pueden hacer otros humanos...
- Eliminar solemnidad innecesaria
- Incorporar intención
4. Introducir "imperfección humana controlada"
La escritura humana no es perfecta: ritmo irregular, pausas, énfasis, repeticiones leves y comentarios laterales.
Esa naturalidad rompe cualquier patrón detectable por IA.
5. Evitar la "lengua ChatGPT"
Frases delatoras:
- "En un mundo cada vez más complejo..."
- "En definitiva..."
- "Por otro lado..."
- "La clave radica..."
El truco: escribir como habla la gente, no como redacta un manual.
6. Mezclar voces: IA + tu cerebro + datos reales
La mayoría de las veces en que se detecta que un texto fue escrito por IA no es por "un detector", sino porque el lector siente algo extraño: demasiado correcto, demasiado general, demasiado equilibrado, demasiado "global" y demasiado limpio.
¿Por qué? Porque es una sola voz: la voz estadística del modelo.
La clave para que nadie note la intervención de la IA es romper esa uniformidad. ¿Y cómo se rompe?
Combinando tres voces distintas en el texto final:
- La voz de la IA → estructura, borradores, ideas
- Tu voz → estilo, ironía, mirada, intención
- La voz del mundo real → datos verificables, hechos concretos, citas reales
7. Usar IA para editar, no para reemplazar
Funciona mejor al revés: vos escribís y la IA limpia, ordena o aclara.
Así se evita el problema del "ghostwriter artificial".
8. Incluir anécdotas, observaciones y conocimiento propio
La IA no puede reproducir: experiencias personales, gestos locales, intuiciones profesionales y observaciones del campo real
Cuando tu voz entra, el texto se vuelve híbrido y único.
9. Ignorar los detectores de IA
Son erráticos, inconsistentes y basados en patrones estadísticos.
- Si tu texto está bien editado, con datos chequeados y estilo propio, ningún detector lo marcará.
10. La lección Licht: la IA no reemplaza a un académico, pero sí expone a quien no sabe usarla
El caso del presunto futuro candidato a la Corte Suprema muestra el verdadero problema: no es usar IA, es usarla sin saber.
Una obra jurídica con errores inventados no es culpa de la tecnología: es culpa del mal uso de la tecnología.
La IA no reemplaza al escritor; reemplaza al escritor apurado
Licht creyó que la IA podía acelerar su trabajo académico. Lo que aceleró fue su exposición pública.
La dirigencia, la política, la academia y el periodismo deben aprender rápido: la alfabetización en IA ya no es opcional.
Y la regla final es simple: la IA no escribe por vos. Escribís vos, con IA.
- Si lo entendés, nadie lo notará. Si no lo entendés, todos lo verán.