En las últimas semanas, la vacuna contra el Covid protagoniza un giro inesperado: crece la demanda en vacunatorios privados, pese a haber quedado relegada tras el fin de la emergencia sanitaria. El repunte no se explica por un rebrote significativo, sino por un cambio en la percepción de los pacientes y en la oferta disponible.
Según pudo saber Clarín de fuentes de la cadena Vacunar, las aplicaciones pasaron de 200 a 1.200 dosis mensuales, un salto del 500%. Detrás de este incremento aparecen dos factores clave: el inicio de la campaña antigripal y, sobre todo, el tipo de vacuna que se ofrece en el ámbito privado.
A diferencia del sistema público, donde predomina la vacuna de Pfizer basada en ARN mensajero, en el sector privado se aplica la Arvac, de tecnología proteica recombinante, percibida como más "amigable" por presentar menos efectos adversos. "Cuando se explica cómo está hecha, muchos aceptan vacunarse", señalaron desde Vacunar.
El fenómeno contrasta con lo que ocurre en los vacunatorios públicos, donde la demanda sigue en baja. Entre abril de 2024 y abril de 2026, el Estado recibió más de 3,5 millones de dosis, pero solo se aplicaron 1,2 millón, es decir, cerca del 34%. Este desfasaje genera problemas logísticos y de desperdicio, ya que cada vial abierto debe utilizarse en su totalidad.
En paralelo, el Gobierno analiza qué hacer con el stock remanente de vacunas de Pfizer, estimado en unos 10 millones de dosis. Mientras tanto, especialistas advierten por un déficit de vacunación en niños y bebés, ya que la Arvac aún no está autorizada para menores de 18 años, aunque ya se proyectan estudios para extender su uso a partir de los 6 meses.


