"Un fenómeno social, económico y político», así define a la ópera el libro de Daniel Snowman, titulado La Ópera: Una Historia Social. El relato es un recorrido fascinante que ilustra las transformaciones acontecidas a través de la historia para una de las formas de espectáculo más antiguas. La mirada no está puesta solo en las formas de consumo, también en las formas de producción: "Los muchos nexos de unión que vinculan a los teatros de ópera con empresarios, monarcas y financieros, arte, artistas y audiencias", explica Snowman en el prólogo.
El libro permite entender la compleja y rica relación entre el arte y la economía. Cómo se distribuyeron los recursos, que son escasos, para financiar el arte, es una de las tantas formas para entender la política en determinados momentos de la historia. No solo eso. Conocer la historia de la ópera permite comprender mejor la situación que están atravesando otras formas de expresiones artísticas, acaso mucho más jóvenes, como el cine.
"La más compleja de todas las artes escénicas", como describe el autor a la «obra de arte total», concepto que usaba Wagner pero sirve para ejemplificar por qué la favola in música es uno de los más grandes legados del Renacimiento. Los teatros de ópera están llenos de Historia e historias que desmitifican cierto prejuicio que habita el pensamiento de nuestra época: que la ópera es un espectáculo reducido para la élite.
El presidente Roca le ofreció a Arturo Toscanini un salario mucho mejor que aquel que el Maestro recibía en Italia a principios del siglo XX. Era toda una declaración frente al mundo que un país de América Latina tuviera a uno de los grandes directores de orquesta de la historia en el Teatro Colón.
- Construido en 1988, todavía conserva el prestigio de ser considerado por expertos en acústica como uno de los mejores, sino el mejor, para ópera y conciertos de todo el mundo. No es el teatro de ópera que enorgullece la cultura argentina en Buenos Aires.
El Teatro Avenida abrió sus puertas por primera vez en octubre de 1908. Ubicado en la ilustre Avenida de Mayo, con su elegante arquitectura "caracterizada por su estilo imperio en clave modernista", como explica la gacetilla del Teatro, su historia también revela el recorrido de un fenómeno mundial con más de 400 años de trayectoria, como la ópera.
Cerati, entre Tim Burton y la ópera
¿Ha sufrido "actos excesivamente democratizados, con sus características más acusadas adaptadas para un consumo masivo, espectáculos explotados y vulgarizados", el teatro de ópera? En el Royal Opera House, del Reino Unido, el dúo de pop electrónico Pet Shop Boys presentó dos discos, Inner Sanctum y Dreamworld.
Bob Dylan, Sting, Kraftwerk, Wu-Tang Clan, Kanye West y Björk, entre otros, estuvieron haciendo música y espectáculos sobre el escenario del icónico Sydney Opera House.
¿Los espacios del teatro de ópera deberían ser exclusivos de las obras canonizadas o dar lugar también a los espectáculos de algo más que rock y pop?
Gustavo Cerati presentó 11 episodios sinfónicos en el Teatro Avenida, en 2001. No era la primera vez que el vocalista de Soda Stereo trabajaba con música orquestal. Años antes de la presentación en el Teatro Avenida, para la canción Verbo carne colaboró con la Sinfónica de Londres. Alejandro Terán, director de orquesta que trabajó en 11 episodios sinfónicos, reveló en una entrevista que la inspiración fue el cine de Tim Burton. En especial, la música de Danny Elfman para la película Ed Wood. A Cerati lo entusiasmó la idea de reinterpretar sus temas en un teatro de ópera, con una orquesta, para jugar con las «luces y sombras» musicales.
De la radio al cine, la ópera va de la mano con la tecnología
El libro de Snowman desmitifica una idea errónea: la ópera no es un espectáculo elitista. Es cierto que, en el imaginario colectivo, se la asocia con la elegancia y coquetería de quienes visitan esos imponentes coliseos donde se lucen las mejores voces líricas. Aquellos que saben de memoria los versos de Carmen o conocen de antemano por qué Don Giovanni es arrastrado hacia los fuegos infernales. Asistir a la ópera, al teatro o al cine, por supuesto, es un ritual tan característico como ir a un recital de música. Implica salir de la comodidad de nuestra casa para hacer algo más que apreciar la performance de distintos artistas en una experiencia colectiva.
La primera transmisión radial en Argentina, en 1920, fue una ópera: Parsifal, de Wagner, a cargo del director de orquesta Félix von Weingarten, con la presencia de la soprano argentina Sara César. En 2010, cuando la digitalización de las pantallas corría de los cines a los proyectos fílmicos, la empresa The Other Screen distribuyó La bohème y La traviata, entre otras obras filmadas en vivo para cine, en las grandes cadenas de ese entonces en Argentina, como Cinemark, Hoyts, Village y Showcase. ¿Es lo mismo escuchar la voz de Bryn Terfel como el Barón Scarpia, en Tosca, en una sala de cine que en un teatro de ópera? Por supuesto que no, pero son avances tecnológicos que ofrecen una experiencia distinta para, en el mejor de los casos, ampliar el público de la ópera.
El romance de la tecnología con la ópera en Argentina todavía perdura. La iniciativa Ópera en camino, a cargo de la soprano Verónica Cangemi, quiere acercar la ópera a todos los rincones del país a través de un camión equipado con la más alta tecnología. En cierto sentido, el proyecto recuerda a Fitzcarraldo, la maravillosa película dirigida por Werner Herzog, donde un empresario obsesionado con la ópera hace cruzar una embarcación enorme a través de la selva amazónica para difundir Verdi, Strauss y Leoncavallo, entro otros compositores. El ambicioso sueño de ingeniería del escenario ambulante de Ópera en camino impresionó al presidente Javier Milei, otro confeso admirador de la ópera, en especial de Rigoletto y del barítono Leo Nucci.
Empresarios, financistas y artistas de las artes escénicas
Por el Teatro Avenida, emblema de la cultura porteña que cumple 116 años, pasaron figuras de renombre como Mariano Mores, Carlos Gardel, Tita Merello y Hugo del Carril, entre otros. El tenor Plácido Domingo endulzó los oídos de todos los presentes que asistieron a la reinauguración en 1994, cuando terminó la reconstrucción que salvó al teatro de los destrozos que había causado un feroz incendio en 1979.
Símbolo de la hermandad que unió a pueblos de distintos continentes, como el de España con Argentina, el Avenida volvió a renacer luego de la pandemia, gracias a las gestiones de Tomás Aldrey y Adrián Maldonado, quien actualmente se desempeña como gerente del lugar. En su libro, Snowman destaca que la ópera necesita de empresarios y financistas apasionados por el arte dispuestos a tomar la iniciativa como mecenas artísticos.
Para hacer realidad esta forma artística se necesita el trabajo en conjunto de quienes se encargan de los sistemas de financiación, de las gestiones teatrales y, por supuesto, de los artistas que convocan a los espectadores.
El 116 aniversario del Avenida coincide con los 25 años de la Juventus Lyrica, la compañía de ópera independiente, fundada por Ana D'Anna, celebra su cumpleaños con una Gran Fiesta de la Ópera que rinde tributo a Bizet, Bellini, Wagner, Puccini y Verdi.
El fascinante mundo de la ópera, como entiende Daniel Snowman, es una «historia social» en la que converge la política, la tecnología, las finanzas, los artistas y la sociedad, fue retratado en la obra maestra del director checoslovaco Miloš Forman en Amadeus. Muchísimo más que una mera biopic sobre la vida de Mozart, el retrato que hace Amadeus explora las contradicciones del sistema que permite la creación artística, y la rivalidad entre Mozart y Salieri.
Un clásico en todo su derecho que inspiró a Oppenheimer de Christopher Nolan. Amadeus es una ópera de punk rock que permite entender cómo se relacionan todos los actores sociales en el entramado artístico. Es una obra de arte que también cumple su aniversario número 40. En 1984, cuando se estrenó, fue un éxito comercial que superó las mejores expectativas y terminó como una de las más taquilleras del año. Una película de casi 3 horas sobre el mundo de la ópera, que todavía encanta a las nuevas generaciones de espectadores. Y prueba que la ópera está lejos de ser un evento para pocos.