Seguridad

Cuál es el país de Latinoamérica con la fuerza militar más débil de la región

Su Constitución le prohíbe tener un ejército

Vista panorámica del centro financiero de la Ciudad de Panamá.
Vista panorámica del centro financiero de la Ciudad de Panamá.
10 abril de 2025

En un reciente informe del ranking Global Firepower 2025, Panamá ha sido identificado como el país de Latinoamérica con la fuerza militar más débil, ocupando el puesto 136 de 145 naciones evaluadas a nivel mundial. 

Esta posición no es casualidad, ya que la Constitución panameña, reformada en 1994, prohíbe explícitamente la existencia de un ejército permanente, una medida adoptada tras la disolución de las Fuerzas de Defensa de Panamá en 1990, luego de la invasión estadounidense que derrocó al dictador Manuel Noriega. 

En lugar de un ejército convencional, Panamá depende de cuerpos de seguridad como la policía y fuerzas especializadas para mantener el orden interno y proteger sus fronteras, lo que limita significativamente su capacidad bélica frente a otros países de la región.



Esta decisión histórica de desmilitarización tiene raíces en el deseo de consolidar un carácter civil y pacífico tras décadas de tensiones políticas y militares. La ausencia de tanques, artillería autopropulsada o sistemas de cohetes refleja una apuesta por la estabilidad interna y la cooperación internacional, en vez de la confrontación armada. 

Sin embargo, esta postura también genera debates sobre la vulnerabilidad de Panamá ante amenazas externas, especialmente en un contexto regional donde países como Brasil, México y Colombia invierten fuertemente en sus fuerzas armadas. A pesar de ello, Panamá ha mantenido una relativa paz y se ha enfocado en el desarrollo económico, apoyándose en su estratégica posición geográfica con el Canal de Panamá.

En contraste con sus vecinos, Panamá y Costa Rica son los únicos países centroamericanos sin ejército, aunque sus enfoques difieren: mientras Costa Rica abolió sus fuerzas armadas en 1948 para priorizar educación y salud, Panamá lo hizo en un contexto de intervención extranjera. 



Este modelo desmilitarizado ha permitido a Panamá evitar conflictos bélicos directos, pero su clasificación en el ranking militar subraya las limitaciones de su infraestructura defensiva. 

Frente a potencias regionales como Brasil, que lidera América Latina con el puesto 11 a nivel global, la estrategia panameña plantea una reflexión sobre si la ausencia de un ejército es una fortaleza pacifista o una debilidad estratégica en un mundo cada vez más complejo.

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