La industria musical, con su ritmo frenético de giras, recitales y exposición mediática, esconde una problemática que muchas veces queda detrás de los reflectores: el impacto en la salud mental de los artistas.
Ansiedad, ataques de pánico, estrés traumático y depresión son solo algunos de los tantos padecimientos que muchos enfrentaron en silencio. Sin embargo, cada vez son más las personas que se animan a expresarse abiertamente.
Uno de los casos que mayor magnitud tomó en el último tiempo fue el de la cantante y actriz Tini Stoessel, que explicó cómo las críticas en redes sociales y el body shaming -una especie de broma o bullying relacionado con el cuerpo- afectaron su salud mental.
"Comencé a taparme, a usar ropa más grande, guantes, incluso a editar las fotos para evitar el ruido en redes sociales", le dijo en una entrevista al psicoanalista Gabriel Rolón. Además, confesó que esto provocó un distanciamiento de las redes sociales con el fin de resguardar su bienestar.
Todas estas vivencias la ayudaron en la creación de su último disco,Un mechón de pelo, el cual está inspirado en la pérdida de cabello que experimentó por el estrés y la sobreexposición mediática con la que lidia desde sus comienzos en Violetta. "Yo todavía sigo en un proceso, pero vale la pena intentarlo. Vale la pena mirar al lado y ver que hay mucha gente que te quiere", declaró en uno de sus recitales.
Otra de las popstars que tuvo que replantear su relación con el trabajo fue Lali Espósito, quien contó que en el último tiempo comenzó a sufrir ataques de pánico por las exigencias que demandaba su carrera. "Este laburo es así, te come. Decís hago la serie que está buena, la música está buena, soy feliz con esto, qué suerte que lo puedo hacer... Por primera vez en mi vida entendí que no soy una superheroína y tuve que replantearme mi relación con el trabajo. Todo parece maravilloso, pero cuando empezás a tener taquicardias y temblores, te das cuenta de que algo no está bien", confesó en el podcast No lo hagas fácil conducido por Juanpa Zurita.
"A medida que fueron pasando los años, y sobre todo en las últimas décadas, la salud mental dejó de ser un estigma porque se ha descubierto que somos seres psicofísicos, es decir que lo mental y lo físico están articulados", afirmó el psicólogo y escritor Pablo Melicchio.
Además, sostuvo que un síntoma es una señal que nos está indicando que algo de nuestra vida no está muy bien: "Es importante registrar los síntomas psicoemocionales ya que si se sostienen en el tiempo puede llegar a convertirse en un cuadro psicopatológico", explicó el especialista.
"Los artistas, al igual que los deportistas, se ven exigidos porque hay una economía que no le importa la salud sino que, al mejor sentido capitalista, solo les interesa que rindan y que facturen. La sobreexposición mediática termina generando muchísimo estrés que puede llevar a que se resienta su salud psicoemocional y física. Lo que se recomienda siempre es la distensión, la relajación y disminuir la cantidad de horas de trabajo", agregó Melicchio.
Duki fue otro de los cantantes que en numerosas ocasiones habló acerca de la salud mental convirtiéndose en uno de los artistas con mayor llegada al público adolescente y jóven.

"Si tienen problemas de ansiedad, problemas mentales, la vida es una y es hermosa, te lo juro. A veces parece difícil, hay gente que la tiene más difícil que la demás y es verdad, pero estas cosas te hacen fuerte, y si la peleas, el mérito va a ser doble. Si tienen un sueño, tienen algo que les gusta, peleen por eso. Si tienen que llorar, lloren. Y si están tristes, lo dicen, y si alguien les dice cagón, le decis, cagón sos vos por no querer mostrarlo", declaró el artista en uno de sus shows en el Estadio Monumental.
En relación a esto, Melicchio explicó que es importante ponerle palabras a lo que uno siente ya que el no poder hablar las cosas potencia el drama: "La cura es siempre por la palabra. El silencio y lo reprimido retorna como síntoma o enfermedad mental".
También hubo casos de artistas que decidieron tomarse una pausa de la música y alejarse de los escenarios, como fue el caso de La Joaqui, quien publicó un comunicado en sus redes sociales confesando que sufría de estrés traumático y que necesitaba priorizar su bienestar.
Similar al caso de Ulises Bueno, quien frenó su agenda para tomarse un descanso laboral. "Venía trabajando mucho porque uno a veces cree que la felicidad está en ese lugar. El éxito también te aísla, te encierra, te deja en un lugar donde a veces no podés disfrutar ni siquiera compartir algo con los compañeros del escenario. Uno tiene que ir a comer aparte, uno tiene hasta muy poco contacto con su equipo de trabajo, te va dejando solo. Entonces uno solo va tomando malas decisiones, empieza a elegir otros caminos", contó el cantante en el programa Desayuno Americano.

Estos testimonios lograron darle mayor visibilidad a las problemáticas de salud mental, lo que generó, a su vez, que muchas personas se animaran a contar sus propias experiencias. Esto se ve reflejado en las redes sociales, libros, películas y podcasts en los que se habla abiertamente sobre estos temas.
"Si bien de a poco la salud mental deja de ser un tabú, hay que seguir concientizando sobre la importancia que tiene el registro de las emociones y la higienización del campo psicoemocional ya que muchas veces está intoxicado de ideas, cuestiones familiares o construcciones sociales", cerró Melicchio.