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Borges por Piglia: el libro que reúne las clases del máximo divulgador de Borges

¿Por qué Borges marcó un antes y un después en el mundo literario? En Borges por Piglia, la novedad de la editorial Eterna Cadencia, se reúnen las cuatro clases que dio Ricardo Piglia sobre el escritor en TV Pública.

Jorge Luis Borges, una de las mentes brillantes de la Historia Argentina.
Jorge Luis Borges, una de las mentes brillantes de la Historia Argentina. EE
29 noviembre de 2024

Ricardo Piglia no sólo es el autor de novelas como Respiración artificial, La ciudad ausente, Plata quemada, Blanco nocturno, El camino de Ida y ganador de numerosos premios como el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, el Konex de Brillante y el Premio Formentor. También es una de las personas que más estudió y admiró al mítico Jorge Luis Borges. 

Ricardo Piglia: dos jornadas para leer juntos al gran escritor
Ricardo Piglia, escritor, crítico literario y guionista argentino.

En 2013 fue el encargado de conducir "Borges por Piglia" un programa homónimo de cuatro episodios en los que se detiene en varios aspectos biográficos del escritor tales como su linaje familiar, los distintos trabajos que tuvo, su vínculo con los premios literarios, con otros escritores e incluso con la industria editorial. 



Cada clase está seguida de la reproducción tanto del diálogo con figuras clave de la escena cultural que tenía lugar al final de la exposición como de la discusión abierta con el público

  • La primera se titula ¿Qué es un buen escritor? y en la conversación participan Paola Cortés Rocca y María Pía López; la segunda, La memoria, y allí intervienen Marcos Herrera y Germán Maggiori; la tercera, La biblioteca, tema que convoca a dos autores centrales en el catálogo de Eterna Cadencia Editora: Mario Ortiz y Luis Sagasti; y la cuarta, Política y literatura, que culmina con un intercambio imperdible con Horacio González y Javier Trímboli.

Portada del libro "Borges por Piglia" publicado por la editorial Eterna Cadencia.

"Piglia selecciona un corpus de textos borgeanos paradigmáticos, desde aquellos protagonizados por cuchilleros hasta los más fantásticos, y los lee y analiza con un estilo que le es característico y que le permite moverse en un programa de televisión como si estuviera en un aula universitaria", escribe Daniela Portas, editora del libro, quien trabajó junto a Piglia durante mucho tiempo. 



Anticipo del capítulo "Clase 1: ¿Qué es un buen escritor?"

Muchas gracias por estar acá. Me alegro mucho de que podamos encontrarnos para hablar sobre Borges en la Televisión Pública.

Vamos a partir de una pregunta que es por qué Borges es un buen escritor. ¿Qué quiere decir ser "un buen escritor"? En general, lo que circula son estereotipos, versiones rápidas, pero me parece a mí que ya no nos detenemos a pensar por qué nos parece que un escritor es un buen escritor. Nos hemos olvidado de esa pregunta que es una pregunta personal, por un lado, y, al mismo tiempo, es una pregunta que está en el centro de cualquier cosa que nos guste hacer. Quiero decir: en el campo en el que estemos incluidos, siempre estamos valorando a los que hacen bien algo y, en ese sentido, la literatura sería otro de los lugares donde estamos atentos a aquellos que hacen bien eso que quieren hacer.

Jorge Luis Borges, el máximo exponente del ultraísmo en Latinoamérica |  Architectural Digest
Jorge Luis Borges.



Los escritores lo único que sabemos es lo que no queremos hacer, podemos decir qué no queremos hacer, pero no podemos hacer lo que queremos hacer, porque si no todos escribiríamos la Divina Comedia o el Martín Fierro. Sería facilísimo. Lo que sí podemos hacer es decir lo que no nos gusta, lo que no queremos hacer, lo que no nos interesa. Lo otro es tentativo. Y yo tengo la sensación de que Borges estuvo más cerca que nadie de llegar a hacer eso que le parecía que quería hacer. Esa podría ser una primera indicación de lo que es ser un buen escritor. No porque la intención valga por sí misma, sino porque la perfección es tal que uno tiene que pensar que fue descartando una gran cantidad de cosas que no le gustaban para llegar a eso que parece un milagro por momentos. Me refiero a los textos de los años cuarenta.

Borges inventó algo nuevo. En la literatura del Río de la Plata, hubo dos cosas que se inventaron de cero: una es la gauchesca -y eso es lo mejor que se hizo en el siglo xix- y lo otro es esto que Borges inventó. 



Y no solo lo inventó, sino que creó un procedimiento para que otros también lo hicieran, que es lo máximo a lo que puede llegar un escritor. Es como haber inventado el soneto. El tipo que inventó el soneto es mejor que Dante, porque uno puede escribir sonetos con esa forma que este hombre descubrió. Borges encontró un procedimiento, de una manera totalmente milagrosa. 

En 1940 publicó "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" y ustedes tienen que imaginarse lo que debe haber sido, en el Buenos Aires de 1940, que alguien comprara el diario La Nación y se sentara a leer ese relato. Borges nunca escribió nada igual, yo creo. 

El otro día una amiga mía que lo ha leído muchas veces me dice "¿vos sabés que lo leo y no lo entiendo todavía?". Porque, ¿qué quiere decir entender? Cada vez que uno lo vuelve a leer, encuentra más cosas de las que recordaba. ¿Qué habrán pensado los lectores de La Nación cuando abrieron el diario y encontraron eso? ¿Qué es eso? Eso es lo que Borges llamaba literatura fantástica.



Jorge Luis Borges junto a Ricardo Piglia.

En realidad, la literatura fantástica en el sentido clásico es la literatura de fantasmas que surge en Europa entre mediados del siglo xix y principios del siglo xx. Hay una idea muy buena del crítico norteamericano Leslie Fiedler, que dice que la literatura fantástica se inventa entre el fin de la religión y el comienzo del psicoanálisis.

Está buenísimo. Es decir, la gente deja de creer que el mundo está ordenado, que existe el infierno y existe el purgatorio, la antología religiosa ya no sirve para explicar las pulsiones que circulan, y, por otra parte, por suerte, el psicoanálisis todavía no fue inventado. 



Entonces pueden suceder las cosas más extraordinarias, la gente puede tranquilamente hablar de vampiros, de muertos que vuelven, ver fantasmas por todos lados, inventar todo tipo de objetos humanoides sádicos y atractivos. Eso sería la literatura fantástica. 

Lo que hace Borges es otra cosa. Yo lo llamaría ficción especulativa o, si quieren, literatura conceptual. Se parece mucho a lo que hacía Duchamp; es mejor que lo que hacía Duchamp, pero se parece mucho. Es lo que monsieur Teste -el personaje que inventó Valéry en 1896, que a Borges le gustaba muchísimo, una especie de Pierre Menard- quería inventar: la literatura no empírica, la literatura conceptual. 

No hace falta que el texto esté escrito, hay que tener la idea de cómo puede ser ese texto, después otro lo escribirá.



Ricardo Piglia en "Borges por Piglia" emitido por TV Pública en 2013.

El antecedente es Macedonio Fernández. Recordemos que, cuando José Hernández le mandó el Martín Fierro a Bartolomé Mitre, Mitre le dijo: "Ascasubi será siempre su Homero", en referencia a Hilario Ascasubi, iniciador de la literatura gauchesca. 

Nosotros podemos decir: el Ascasubi de Borges es Macedonio Fernández. Un escritor conceptual que escribe una novela que son nada más que prólogos, una novela donde se dice cómo se pueden hacer muchas novelas, una novela de la que no se puede decir cómo son los lectores: una novela no empírica. 



Macedonio Fernández nunca publicó, no le importaba publicar, le importaba inventar esa forma que después nosotros usamos. 

Rayuela, de Cortázar, por poner un ejemplo, sería difícil de escribir sin el Museo de la novela de la Eterna. Es otra novela conceptual. 

Eso se inventó en el Río de la Plata. Lo inventó Borges. Macedonio estaba con él, pero lo inventó Borges.



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