Argentina produce en el orden de los 2,5 millones de toneladas año de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y todo ese gas sale de la separación de líquidos del gas natural y de la refinación del petróleo, los cuales gracias al crecimiento vertiginoso de Vaca Muerta van a permitir más GLP disponible.
Los pozos de Vaca Muerta están produciendo mucho más GLP que los pozos convencionales ya que poseen más GLP asociado al gas natural y al petróleo crudo. Esta mayor abundancia de este recurso energético argentino permitirá a los consumidores tener un beneficio directamente relacionado con esta mayor producción.
Es importante destacar que, después del gas natural, el GLP es el combustible de mayor uso en la población de nuestro país con cerca de 20 millones de personas (45% de los habitantes). En el mundo, más de 2.300 millones de habitantes utilizan el GLP como combustible consumiendo 357 millones de toneladas por año, con un crecimiento anual del 2,6%.
Argentina ya exporta en el orden de un millón de toneladas (mayoritariamente a países vecinos), probablemente en los próximos dos años casi dupliquemos ese millón de toneladas para exportar y también para usos domésticos, con lo cual vamos a contar con mucho más GLP para los actuales usos (garrafas y tanques de granel), pero también para aplicaciones que hoy no conocemos o que están muy poco difundidas en Argentina, como es el gas licuado para los autos, para los motores náuticos, para los motores estacionarios, para los motores de generación eléctrica, para flameado de malezas, para respaldo de industrias que tengan cortes de gas o no tengan acceso a la red de gas por falta de infraestructura, etcétera.
Para usos vehiculares permite una autonomía casi 4 veces mayor que el GNC con igual espacio de tanque ocupado que GNC pero con un peso considerablemente menor y, por el lado de la estación de carga vehicular, su costo es similar a la de un surtidor y tanque de combustible líquido ya que no requiere compresores como en la caso del GNC, lo cual lo convierte en un combustible ideal para el interior del país y las zonas que no disponen de gasoductos.
El GLP tiene la facilidad del transporte pues no se necesita un gasoducto para llevarlo: se lo puede transportar en camiones, se puede envasar en garrafas y cilindros y es muy noble porque tiene una combustión muy completa con lo cual es mucho más ecológico que otros combustibles fósiles, como puede ser la leña u otros combustibles líquidos tales como el gasoil o fueloil. En síntesis, es un muy buen producto energético ideal para países en la transición energética.
Por el lado de las reglamentaciones de la Secretaría de Energía, se acaba de dar un gran paso adelante volviendo al espíritu original de la ley 26.020 que regula nuestra actividad ya que sacaron lo que era la palabra "máximo" de los precios de referencia. La ley originalmente nunca habló de precios máximos solamente de precios de referencia y el Gobierno acaba de sacarle esa palabra "máximo".
Entonces ahora los precios tienen un rango de libertad, con lo cual eso es bueno porque permite que funcione la competencia, o sea la oferta y la demanda. Hablamos de rango de libertad porque el GLP compite dentro de un ámbito nacional con casi 30 fraccionadores y cientos de distribuidores, pero además con otras fuentes de energía que van desde la electricidad en un extremo hasta la leña en el otro.
También, este cambio comenzará a traccionar nuevas inversiones porque hasta ahora con los precios regulados, como venían históricamente dándose, las inversiones estaban pisadas y este es un sector en el cual las inversiones son determinantes, porque es un sector inversión intensiva, ya que hay que mantener 20 millones de garrafas y cada 10 años hay que recertificar todas las garrafas y cilindros.
Adicionalmente hay miles de camiones en las rutas, hay cientos de plantas de envasado y de fraccionado. Todo eso requiere mucha inversión y si no hay un precio que permita recuperar la inversión es imposible que esas inversiones se realicen. Hasta ahora la industria venía canibalizándose en sus inversiones, y a partir de ahora con este cambio positivo que va en línea con lo ya aprobado por el Congreso en la Ley Bases, eso va a permitir empezar a recuperar este factor de inversión con ingreso de tecnología porque se va a poder amortizar esa inversión y eso, en definitiva, redunda en un mejor servicio, un mejor costo y un mejor costo es un mejor precio para el cliente final.
En el futuro cercano será indispensable contar con inversiones en infraestructura de transporte y almacenaje para mover todo el GLP adicional que se irá produciendo, considerando los volúmenes involucrados. El camión coexistirá con el tren, que habrá que refuncionalizarlo para transporte de GLP en las distancias superiores a los 500 km o bien para movilizar los semiremolques sobre vagones playos especialmente acondicionados al efecto u otro tipo de multimodalismo dado que posiblemente el cuello de botella se encuentre en el midstream del transporte y almacenamiento.
El nuevo régimen del RIGI recientemente sancionado es una herramienta muy importante que permitirá canalizar grandes inversiones, pero será necesaria que se complemente con la consolidación de la macroeconomía generada por la baja de la inflación producto del ordenamiento de las cuentas públicas y la consecuente estabilidad cambiaria, que permita la unificación del tipo de cambio y la apertura del cepo, ya que para tener un flujo de inversión continua se necesita poder transferir libremente dividendos, pagos de intereses y capital.
Considero que no estamos lejos de esa salida y, por lo tanto, se vislumbra un cambio muy positivo y muy importante para los próximos años de Argentina en materia de energía, y particularmente para el GLP ligado al desarrollo de Vaca Muerta.