La cita fue el martes 17 a las 20 hs en un lugar por Chacarita, cerca de Parque Chas. La ocasión era la fiesta de fin de año de Netflix, una tradición de la industria a esta altura y la invitación ya presagiaba de qué se trataba el tema: "El fin de año termina, el juego comienza".
La gráfica tenía la tipografía de El Juego del Calamar con foto de la ahora famosa muñeca gigante llamada Young-hee, un robot que detecta el movimiento de las personas. En la pista de baile de la celebración, había una Young-hee tamaño real y una voz en pantalla gigante dictaba la consigna de quedarse quieto si la pulsera de cada invitado emitía luz roja o de bailar, si había luz verde.
A diferencia de otros años donde la fiesta de fin de año tenía diferentes activaciones de acuerdo a las series, la de este año era monotemática: nada más que El Juego del Calamar con el espacio ambientado como la serie, con actores vestidos con el mono rosa y enmascarados y tragos con nombres relacionados. Un periodista se preguntaba por qué Netflix solo promocionaba la serie coreana, teniendo la argentina El Eternauta a la vuelta la esquina, en 2025. Buena pregunta y la respuesta es especulativa, pero se puede intentar dilucidar.
El guionista y director Hwang Dong-hyuk tuvo la idea de El Juego del Calamar en 2008 originalmente como una película. 12 años después, Netflix empezó a invertir en Corea y las puertas se abrieron para que Hwang pudiera ofrecer la idea que gracias a la plataforma fue expandida a una serie. El Juego de Calamar debutó en septiembre de 2021 y rápidamente fue creciendo hasta convertirse en el contenido más visto de Netflix en toda su historia, superando a Stranger Things y Wednesday con 265 millones de vistas.
Si bien el rating provisto por la misma empresa es, a veces incomprensible -¿qué son exactamente las "vistas" o "views?- es innegable que la serie traspasó el mero hecho de la plataforma hasta colarse en la cultura de todo el mundo.

Con el éxito de El Juego del Calamar, Netflix tuvo su segunda IP (intelectual property) o franquicia para explotar, algo que estaba buscando desde siempre. Cada estudio tiene el suyo: Warner tiene a DC y Harry Potter; Universal, Rápido y Furioso y los minions; Disney, bueno, tiene todo el resto.
Stranger Things y El Juego del Calamar son el motor económico de la plataforma en el momento actual. Según Bloomberg, la serie coreana tiene una valoración de US$ 900 millones contra un costo de la primera temporada de un poco más de US$ 20 millones.
Si bien no ha producido estrellas identificables como Millie Bobby Brown y los ex niños de Stranger Things, el lema "el contenido es el rey" identificable a Netflix está en modo diablo con la serie.
El 4 de diciembre Netflix anunció 26 acuerdos comerciales anticipándose a lo que sería el estreno de la segunda temporada el 26 de diciembre. De acuerdo con Josh Simon, el VP de Productos de Consumos de Netflix: "Con el esperado estreno de la segunda temporada de El juego del Calamar el 26 de diciembre, anunciamos nuevas y emocionantes colaboraciones de productos con marcas líderes que capturan el mundo único e icónico, lo que permite a los fanáticos experimentar la emocionante historia más allá de la pantalla".
Bastante optimista al decir que es "emocionante experimentar la historia" de una serie donde la idea es matarse unos a otros al estilo Battle Royale, la película japonesa del 2000 dirigida por Kinji Fukasaku, que podríamos decir empezó todo este subgénero de ciencia ficción distópica. De hecho, el nombre Battle Royale lo incorporó la industria del gaming para referirse a videojuegos con elementos similares a ese concepto, como Fornite, por ejemplo. Y sí, los libros Los Juegos del Hambre y sus películas posteriores también están basados en Battle Royale, por si no lo sabían.
Esos 26 acuerdos comerciales incluían una colección de zapatillas y joggings verdes de Puma, como los que usan los personajes de la serie. También pizza de Domino's, hamburguesas de Carl Jr, whisky de Johnnie Walker y latas de Dos Equis en Mexico. En Nueva York y Madrid instalaron dos activaciones para ir a visitar y el 12 de este mes se corrió una carrera auspiciada por la serie en Los Angeles. Además está la muñeca de Young-hee de Mattel y diversas marcas de ropa con buzos, remeras, medias, toallas, etc.

En Argentina, la promoción gastronómica está representada por Burger King que tiene disponible el combo Long Jugador con cartas de regalo. Mientras que en Australia, la empresa de fast food elegida fue McDonald's.
Este caso es curioso, la cajita de Mc viene con una galletita dalgona, un dulce coreano, que en la serie está presente en un episodio donde hay que troquelarla por los puntos correctos sino el participante es asesinado.
Como si fuera poco, 12 días después, el 16 de diciembre Netflix anunció 20 nuevos acuerdos comerciales de El Juego del Calamar que incluyen bastante contenido digital como el juego para iOS, un mod para Call of Duty, otro para Xbox, un canal especial para WhatsApp (solamente en Estados Unidos) y diversas promociones como, quizás la más bizarra, un auspicio para el equipo de fútbol Cruz Azul de México con los números en la espalda de los jugadores con la tipografía de la serie. Además, los deportistas entraron al campo de juego escoltados por los guardias rosas.

Con el negocio de las plataformas en crisis, achicando presupuestos, eliminando proyectos ya aprobados y buscando mayor visibilidad con el menor gasto posible (la serie Envidiosa por ejemplo, es una tira de Pol-ka sin mayores erogaciones), no es de sorprender que Netflix busque dinero afuera utilizando una marca que, por fin, le es reconocida mundialmente aunque algunas de estas promociones no tengan relación con la serie o siquiera se pregunten si prohijar una historia donde hay que matarse unos a otros sea lo correcto para una muñeca para chicos, un pijama o una cajita feliz.
