ENTRETENIMIENTO

5 series y películas para ver este fin de semana en Netflix y Max

Una selección con las series y películas recomendadas para este fin de semana.
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana El Economista
Oscar Mainieri 10-10-2024
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Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix y Max.

1. Serie para ver en Max: El Pingüino

En esta nueva serie derivada de The Batman (Matt Reeves, 2022), el personaje del Pingüino, interpretado por Colin Farrell, se aleja considerablemente de las versiones anteriores, en un contraste absoluto con el caricaturesco de Burgess Meredith en la serie de los años 60 y el grotesco de Danny DeVito en Batman Returns (Tim Burton, 1992). Aquí, bajo 12,5 kilos de maquillaje prostético, el Pingüino de Farrell se asemeja más al Luca Brasi de El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972), un sicario tosco, intimidante, pero con un instinto afilado para matar.

Sin embargo, a Oswald "Oz" Cobblepot no le faltan palabras. Tras la muerte de su jefe, Oz busca controlar el negocio de las drogas en Ciudad Gótica, empleando la manipulación como su mayor arma. Es capaz de enredar y confundir a los líderes de las otras familias mafiosas y, también, a Sofía (Cristin Milioti), la heredera del imperio Falcone. 

Tras la muerte de su padre y hermano, y con un profundo desprecio hacia su tío (Scott Cohen), Sofía quiere abrirse camino en el mundo criminal, dominado por varones. Acaba de salir del manicomio, donde fue recluida por asesinar a ocho mujeres, lo que la convierte en una figura peligrosa. Su relación con Oz oscila entre el amor y el odio, y mientras él la manipula como a un títere, teje una red que llevará a los otros capos mafiosos a destruirse entre sí.

Otra figura clave es Nadia Maroni (Shohreh Aghdashloo), la conexión con la mafia persa, que amenaza tanto los planes de Sofía como de Oz. En este panorama, Batman y la policía juegan un papel secundario; de hecho, hasta el segundo episodio, el superhéroe no ha hecho su aparición. La verdadera estrella es Oz, un hombre con deformidades físicas y una dependencia emocional marcada hacia su madre (Deirdre O'Connell), una anciana que, con un incipiente Alzheimer, se viste con lentejuelas para ir a misa, en un guiño que evoca a personajes como los de Los SopranoAlma negra (Raoul Walsh, 1949).

Los antihéroes en El Pingüino tienen una profundidad que va más allá de los arquetipos clásicos del universo DC. Son seres complejos, humanos, cuyas ambiciones y vulnerabilidades los hacen mucho más que figuras de un cómic. Oz, por ejemplo, elige como asistente a Víctor (Rhenzy Feliz), un joven latino hambriento de reconocimiento y acostumbrado a las humillaciones. Ambos comparten un estatus marginal en Ciudad Gótica y una habilidad innata para sobresalir en el mundo del crimen.

Visualmente, la serie mezcla elementos del film noir y el cine de gánsteres, con una fotografía llena de claroscuros que resalta la atmósfera sombría. La violencia gráfica recuerda a las películas de Scorsese, mientras que los clichés del cine de mafiosos están inteligentemente trabajados por los guionistas. A pesar de la oscuridad que impregna la serie, hay momentos de humor que alivian la tensión, como cuando Oz escucha a Dolly Parton (9 to 5) antes de ir a trabajar o baila con su madre al ritmo de Bobby Darin.

Colin Farrell, quien ya recibió elogios por su papel en Sugar este año, ofrece una actuación memorable en El Pingüino. Enterrado bajo capas de maquillaje, logra transmitir gran parte de su interpretación a través de la mirada, recordando la actuación de John Hurt en El hombre elefante (David Lynch, 1980). Su forma de caminar, como una bolsa de papas bamboleándose, añade otro nivel de vulnerabilidad a su personaje. Farrell sigue demostrando su habilidad para elegir papeles que exploran la complejidad emocional de personajes que, a pesar de ser adultos, parecen no haber dejado la infancia atrás.

Hasta ahora, El Pingüino ha sido una grata sorpresa en el mundo de las series, destacando por su audaz reinterpretación de un icónico villano y la profundidad de sus personajes.

Altamente recomendada.

2. Serie para ver en Netflix: Heartstopper

Los chicos crecen y también lo hacen los personajes de esta encantadora serie (8 episodios de 30 minutos) en su tercera temporada. Este año, Kit y Joe debutaran sexualmente, no sin atravesar una serie de obstáculos y alguna crisis.

Algo que ya se veía venir eran los trastornos alimenticios de Joe, que aquí desemboca en una anorexia nerviosa (el muchacho, al igual que Karen Carpenter en su juventud, es cejijunto y toca la batería) que requerirá tratamiento y el apoyo incondicional de Kit.

 Tao (William Gao) y Elle (Yasmin Finney) también están buscando el momento para su primer encuentro sexual; ella tendrá que superar un problemita de disforia de género.

La vergüenza a mostrar el cuerpo desnudo ante el ser amado también es otro tema a ser relevado, junto con la asexualidad o el percibirse como no binario. El abanico de personajes se presta dócilmente a la agenda que viene de los guiones de Alice Oseman que, en un punto, se asemejan a un manual de cómo enfrentar los problemas que surgen en el tránsito de la adolescencia a la adultez.

Quizás ese exceso de didactismo sea eficaz para los espectadores más jóvenes, pero no tanto para los mayores, que se ven obligados a asistir a una clase ESI tardía.

Así y todo, los tonos graves predominantes en la temporada no alteran los colores pasteles y luminosos de esta celebración de la diversidad, plena de momentos de ternura y empatía, y de empacho con la repetición de la frase "te amo". Si bien se extraña la presencia de Olivia Colman como la madre de Kit, se suma la del celebrado Eddie Marzan como el terapeuta de Joe.

Recomendada para que la vean los padres junto a sus hijos adolescentes.  

3. Miniserie para ver en Max: En la mente de un monstruo: Ed Kempler

Este documental (3 episodios de 45 minutos) explora la vida y crímenes de Ed Kemper, uno de los asesinos en serie más conocidos en la historia criminal de los Estados Unidos, combinando entrevistas, recreaciones y análisis psicológicos para tratar de entender el perfil del asesino.

Nacido en 1948, en Burbank, California, este hombre -que sobrepasaba los 2 metros de estatura y los 120 kilos de peso-, a los 16 años ya había asesinado a sus abuelos. Entre 1972 y 1973, a seis estudiantes, a su propia madre y a una amiga de ésta. El pudor nos impide describir lo que hizo con el cadáver de su madre...

Este documental es valioso por su enfoque en la psicología criminal y el análisis del comportamiento antisocial. A nivel narrativo, su estilo sigue un formato clásico de los documentales sobre asesinos en serie, pero aporta un nivel de profundidad en el retrato de la psique de Kemper, enfatizando las influencias familiares, el impacto de la infancia y la evolución de su comportamiento homicida.

A través de las indagaciones que le hizo durante años un psiquiatra -registradas en casetes- escuchamos la voz de Kemper narrando los crímenes y su modus operandi. También, se escucha el testimonio de su hermana menor, que aporta data sobre el ámbito familiar y la desastrosa relación que tenía el homicida con su madre. 

Muy bien dirigido por John Owen, éste es sin duda uno de los mejores retratos de un asesino serial que actualmente pueden verse en una plataforma.

Muy recomendada.

4. Película para ver en Max: El misterio de Salem's Lot

Esta adaptación un tanto desvaída del segundo best seller de Stephen King, publicado aquí como La hora del vampiro, cuenta la llegada del mal y su fuerza corruptora a un pequeño pueblito de Maine, en el año 1976. A poco de llegar el escritor Ben Mears (Lewis Pullman) a su lugar de nacimiento, también arriba el vampiro Marlow (Alexander Ward).

La primera mitad del film va generando suspenso, a medida que Ben traba relación con la bonita Susan (Makenzie Leigh) y el director de escuela Matt Burke (Bill Camp), y Barlow se va cobrando sus primeras víctimas.

El director Gary Dauberman, que también escribió el guion junto al mismo King, logra un buen ensamble de atmósferas, recreando la ingenuidad de las costumbres y creencias de la época con destreza. Cuando la corrupción avanza sobre la población y crece el número de vampiros, el tratamiento se desequilibra en pos de los golpes de efecto y el festival de efectos especiales.

Poco pueden hacer veteranos como Alfre Woodward (como la doctora Cody) o John Benjamin Hickey (como el padre Callahan) con personajes que parecen siluetas dada su falta de espesor psicológico, quedando sepultados ante la avalancha de cadáveres.

Así y todo, la película entretiene y el apocalipsis que describe genera un par de sustos en el espectador.

Sólo para fanáticos de Stephen King

5. Película para ver en Max: Tarde de perros

Este thriller antológico, dirigido por Sidney Lumet y protagonizado por Al Pacino, está basado en un hecho real que ocurrió el 22 de agosto de 1972 en Brooklyn, Nueva York. Ese día, John Wojtowicz y Salvatore Naturile intentaron asaltar una sucursal del banco Chase Manhattan para financiar la cirugía de reasignación de género de la pareja de Wojtowicz, Elizabeth Eden. El robo se convirtió en un caótico y prolongado enfrentamiento con la policía, y fue transmitido en vivo por la televisión, capturando la atención de toda la ciudad.

El guion, escrito por Frank Pierson, fue adaptado del artículo "The Boys in the Bank" de P.F. Kluge, publicado en la revista Life en 1972. Lo novedoso del enfoque humanista y la visualización de las tensiones sociopolíticas de la época (incluyendo temas de identidad de género y alienación social) hicieron que esta historia resonara en el público y los críticos de cine.

La dirección de Sidney Lumet, uno de los primeros realizadores en venir del mundo de la televisión y gran maestro de actores, fue ampliamente elogiada por su capacidad para generar una tensión aguda a lo largo del filme, a pesar de que la mayoría de la acción ocurre en un único escenario: el interior y los alrededores del banco. 

Lumet, quien ya había mostrado un talento excepcional para manejar dramas sociales en películas como 12 hombres en pugna (1957) y Serpico (1973), y había adaptado exitosamente numerosas obras teatrales (Viaje de un largo día hacia la noche es un buen ejemplo), aportó su experiencia al crear una atmósfera claustrofóbica y asfixiante que reflejaba el nerviosismo y la desesperación de los personajes.

Lumet fue alabado por su estilo de dirección realista. En lugar de centrarse en la espectacularidad del crimen, optó por mostrar la vulnerabilidad de los personajes y la disfuncionalidad de la sociedad que los rodea. Magistralmente, el realizador evita el sensacionalismo de la historia de amor entre Sonny y su novia trans (Chris Sarandon) y se enfoca en las emociones de los personajes, revelando las motivaciones personales detrás del robo y las contradicciones morales que surgen en situaciones extremas.

La actuación de Al Pacino como Sonny, el carismático pero inestable líder del asalto, está considerada una de las mejores de su carrera: intensa, emocionalmente compleja y a la vez empática. Fue elogiado por su capacidad para mostrar la fragilidad y el miedo detrás de la fachada desafiante de Sonny. Pacino, que ya había alcanzado la fama por su trabajo en El Padrino (1972), dio vida a un personaje que no es ni un héroe ni un villano, sino un hombre común atrapado en una situación desesperada.

La famosa crítica de cine Pauline Kael fue una de las que alabó la actuación de Pacino, describiéndola como "electrizante" y destacando cómo el actor aportaba una energía nerviosa y vulnerable al personaje. Según Kael, Pacino logra transformar a Sonny en un hombre en conflicto consigo mismo, atrapado entre su desesperación y su deseo de hacer lo correcto en un mundo que lo ha dejado de lado.

Otros críticos de la época también subrayaron el dinamismo de Pacino. Roger Ebert, por ejemplo, señaló que el actor mantenía al público al borde de su asiento durante toda la película, destacando la dualidad de su personaje: en el fondo, Sonny es un hombre que no puede controlar su propia vida, pero momentáneamente toma el control de una situación fuera de su alcance.

Tarde de perros fue un gran éxito tanto de crítica como de público, y recibió múltiples nominaciones para el Oscar (mejor película, director, actor, actor secundario -Chris Sarandon), ganando el destinado a mejor guion original.

Tarde de perros se considera una obra clave del New Hollywood, un movimiento cinematográfico de los años 70 caracterizado por una mayor experimentación formal, realismo y el tratamiento de temas sociales y políticos.

Imperdible.

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