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Astro Bot, Mario, Crash, Sonic y la historia de las mascotas que definieron la industria de los videojuegos

Astro Bot, reconocido como uno de los mejores juegos del año, es mucho más que una gran celebración de la historia de Playstation. Su éxito permite explicar por qué nuestra época parece estar obsesionada con la nostalgia y el pasado.
Astro Bot, Mario, Crash, Sonic y la historia de las mascotas que definieron la industria de los videojuegos
Pablo Planovsky 09-10-2024
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Era la década de 1990. En las radios, o en MTV, sonaban Nirvana, Red Hot Chilli Peppets, Pearl Jam, Luis Miguel o Backstreet Boys. Las salas de cine se llenaban con películas como Titanic, Jurassic Park, Forrest Gump o Matrix. 

Mientras los sistemas de la información y comunicación crecían a pasos agigantados: Bill Gates era invitado al late night show de David Letterman para hablar sobre algo llamado internet. 

El presentador se burlaba cuando el creador de Windows decía que eso era el futuro, porque iba a permitir escuchar, ver o leer lo que sea en cualquier lugar: "¿No existe ya la radio, la televisión y las bibliotecas?", se mofaba Letterman. 

El mundo estaba por cambiar radicalmente. No eran los albores de El fin de la Historia, como se titulaba el libro de Francis Fukuyama, sino el comienzo de un mundo muchísimo más complejo.

En los televisores de tubo, antes de las pantallas rectangulares y planas de plasma, los videojuegos disputaban una guerra por quedarse en los hogares de millones de personas en todo el mundo. Nintendo, que había salvado a la industria del colapso una década atrás, tenía competencia. 

"SEGA does what Nintendon't", decía un eslogan en Estados Unidos. Sega vendía una actitud punk menos infantil que la de Nintendo. La contracara de Mario, amigable fontanero siempre sonriente y colorido, era Sonic: el erizo azul con actitud más rebelde, que iba rapidísimo. Mario era la mascota de Nintendo y Sonic era la mascota de Sega. Pero hubo un tercer jugador que apareció en el mercado. Un jugador que entró más tarde pero se quedó con el primer lugar, una coronación que todavía ostenta: Playstation.

Es esencial entender que en esa época existía lo que se denominaba la guerra de las consolas: los gamers se identificaban con cada empresa como si fueran clubes de fútbol. Algo de eso persiste hasta el día de hoy, aunque SEGA haya tirado la toalla hace ya algunas décadas. Esa guerra estuvo marcada por las primeras mascotas que definieron a toda una generación de personas. Mario era Nintendo. Sonic era Sega. 

¿Pero cuál era la mascota de Playstation? Crash Bandicoot, un personaje creado por Naughty Dog (el mismo estudio responsable de Uncharted y The Last Of Us). 

Crash Bandicoot, la mascota que no pudo ser

El marsupial naranja tenía un estilo característico y color propio que lo diferenciaba de Sonic y de Mario. Si estos dos personajes eran protagonistas de juegos de plataformas en 2D, Crash revolucionaba la industria con un juego de plataformas en 3D, gracias a la tecnología que permitían los juegos en CD. 

Pero Sony no era el dueño de Crash: el dueño era Universal Interactive. El personaje luego pasó a ser dominio de Vivendi y más tarde de Activision. Hoy Microsoft (y, por extensión, Xbox) se adueñó de Crash y todos sus juegos.

El concepto de las mascotas no es algo extraño para Japón. El término yuru-chara, que empezó a crecer en este siglo, designa a los personajes que permiten identificar la cultura de distintas regiones, prefecturas o regiones. Chiitan, por ejemplo, es la mascota no oficial de la ciudad de Susaki. Es una de las más populares: tiene más de 2 millones de seguidores en X. Pero las mascotas en Japón no se limitan a los gobiernos locales. También representan a distintas empresas: el caso de Mario, Sonic y Crash.

Cuando Playstation empezó a crecer, necesitó reemplazar al marsupial porque no le pertenecía, pero todo el mundo asociaba con la consola de Sony. En Playstation 2 intentó promover nuevos personajes con juegos que gozaron de popularidad: Jak & Daxter, Sly Cooper y Ratchet & Clank, por ejemplo. 

Aunque los primeros juegos de todos esos personajes vendieron bien y en general tuvieron muy buen recibimiento, ninguno de esos personajes pudo quedarse con el lugar de la mascota de Playstation. 

Playstation Battle Royale: una celebración que fracasó

A medida que las generaciones de consolas pasaban, también crecían los gamers. Las caras de Playstation 3 ya no eran personajes con rasgos de animales que salían de juegos aptos para toda la familia. Kratos, de God Of War 3, y Nathan Drake, de Uncharted, representaban a una generación de personas que habían dejado atrás la infancia. Apenas quedaba Sackboy, de LittleBigPlanet, como símbolo de una generación de gamers más chicos.

Fue en la época de la Play 3 cuando Sony intentó celebrar su historia con un videojuego. Playstation All-Stars Battle Royale se llamaba el título que reunía franquicias propias, como God Of War, Ape Escape, inFamous y Parappa The Rapper!, entre otras, con algunas ajenas (las third parties) como BioShock, Dead Space y Unfinished Swan. 

El juego no fue muy bien recibido. Los gamers lo vieron como una copia de Super Smash Bros, la exitosa y premiada franquicia que celebra la historia de algo más que Nintendo. En parte, era cierto. Pero, aunque no era perfecto, PSASBR era un juego digno.

Basta ver cualquier comentario en YouTube, Reddit o X para notar que hoy Playstation All-Stars Battle Royale goza de otra reputación. La opinión pública sobre PSASBR es parecida a lo que acompañó a las precuelas de Star Wars, odiadas en su momento de estreno pero mucho más apreciadas tiempo después. El fracaso de PSASBR pareció haber alejado a Sony de cualquier intento de celebrar su propia historia. Hasta ahora.

Astro Bot, uno de los mejores juegos del año

Una mirada cínica podría creer que Astro Bot es un gran comercial para promocionar otros videojuegos. Esa puede ser la primera impresión: la nave del personaje es (literalmente) una Playstation 5. Los enemigos (en especial el villano principal, un alienígena verde: el único punto flojo en un título brillante y creativo) no tienen diseños demasiado inspirados. Casi no hay una historia. Pero Astro Bot no solo es uno de los mejores juegos del año: es uno de los mejores de Playstation.

Es un título de plataformas, esos que ponen el acento en los saltos, un género que Nintendo domina con maestría. Sony nunca había alcanzado un nivel de jugabilidad como el de los mejores títulos de Super Mario Bros. pero Astro Bot no tiene nada que envidiarle. Es un videojuego con un diseño de niveles, de jugabilidad y creatividad irreprochable: cada nuevo escenario logra idear y proponer nuevas mecánicas de juego. 

El mejor elogio que se puede hacer no es exagerado: no se puede describir o relatar la experiencia de jugar Astro Bot: hay que jugarlo. 

Por más extraño que parezca, muchas de las mecánicas de juego de Astro Bot parecen rendir homenaje a excelentes títulos de Nintendo: Super Mario Galaxy, Pikmin, Super Mario Sunshine, ARMS o Donkey Kong. En manos menos competente, Astro Bot hubiera terminado como una imitación mediocre de esos títulos. 

En cambio, es la primera vez que Playstation prueba que Nintendo puede tener razones para preocuparse en lo que respecta a dominar el mercado de las plataformas. 

Es un juego de esos que no abundan. Está apuntado, lógico, a los más pequeños, pero logra el equilibrio perfecto de dificultad como para que lo pueda disfrutar un adulto. Astro Bot no es un título que busque frustrar con desafíos imposibles o quiera hacer pasar un desafío lo que puede ser un mal diseño de jugabilidad o niveles. No hay un solo escenario, ni siquiera lo más difíciles (optativos), que sea tramposo o imposible. 

El mercado de la nostalgia

Tampoco es un videojuego que busque la motivación de los gamers haciéndolos competir online. Ni tiene microtransacciones o DLC. Es una experiencia completa, de aproximadamente 9 horas (o más, si uno quiere terminarlo al 100%), para que disfrute un jugador acompañado o solo. Es un juego apto para toda la familia, de esos que ya casi no se hacen más. Hasta en su concepción parece una rareza: un videojuego hecho para divertir, para entretener. Que, además, ofrece una recompensa extra que no se reduce a la nostalgia: la historia de los videojuegos.

En Astro Bot, cuando el jugador completa misiones, desbloquea nuevos compañeros virtuales que están vestidos como personajes de los videojuegos más (o menos) reconocidos que han pasado por las consolas de Sony. Juegos exclusivos o no: Metal Gear Solid, Resident Evil, Katamari Damacy, MediEvil, Shadow Of The Colossus, Tekken, Detroit: Become Human, Bloodborne, WipeOut y un largo etcétera que no conviene adelantar para dejar que el jugador se sorprenda. Son más que referencias en forma de animaciones o vestuario: algunos juegos, como God Of War y Uncharted, tienen niveles exclusivos con mecánicas de juego propias. 

Entre el extenso catálogo de juegos citados en Astro Bot, llama la atención la ausencia de algunas franquicias: Twisted Metal, Doom, Mortal Kombat y Final Fantasy. 

¿Cuáles habrán sido las razones para que esas sagas, muy asociadas con Playstation, hayan quedado afuera? 

Astro Bot hace mucho más que celebrar la historia de las consolas de Sony. Es una celebración de los últimos 30 años de gaming. En eso, prueba que Playstation todavía es marca dominante porque creció a la par de varias generaciones en todo el mundo. En Argentina, por ejemplo, se nota en el habla común: decimos que "vamos a jugar a la Play" en vez de "vamos a jugar a X o Y juego". Esa conquista, en el terreno del lenguaje, no se logra con millones y millones de dólares de marketing. Se consigue con historia, calidad y tiempo.

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Astro Bot, como reconoce el análisis de Digital Foundry, prueba que Sony tiene la maestría técnica para hacer un gran juego. El diseño visual y sonoro es sobresaliente: la música también podría ser reconocida como lo mejor del año en la industria gamer. 

Pero lo más llamativo de Astro Bot tiene que ver con algo que va más allá de la técnica, que no es menor: no cae en la reducción de los cameos y la nostalgia.

Se suele decir, no sin razón, que nuestra época está atravesando una crisis cultural y creativa importante. En cine, abundan remakes, secuelas, precuelas y franquicias, que cada vez dejan menos espacio para las historias originales. 

La industria de la música no está en mejor estado: cada vez hay menos variedad, los charts los dominan dos o tres nombres que no dejan lugar al resto. La crisis cultural y creativa también se evidencia más allá de las artes: inunda, en todo el mundo, los discursos políticos en partidos de izquierda o derecha, y de todos los colores. 

Medianoche en París, en 2013, se encargaba de manifestar el peligro de creer que todo tiempo pasado fue mejor. Tampoco todo lo nuevo es mejor solo por ser más reciente.

Quizás la nostalgia que expresan las artes que todavía conservan algo de la masividad y popularidad de otras épocas, como el cine y la música, se explique porque el mundo cambió: es cada vez más complejo. Como los niños, hay varias generaciones que quieren volver a aquellos lugares donde fueron felices, para repetir esas experiencias que los llenaron de alegría cuando el mundo era otro.

¿Es Astro Bot la nueva mascota de Playstation? Es difícil saberlo, pero más que una nueva mascota, parece el responsable de reconocer a muchas otras: de las que tuvieron éxito y marcaron el camino, hasta las que fracasaron y quedaron en la memoria de unos pocos. Pero, más importante, consigue salir airoso en la difícil tarea que supone lograr el balance entre el pasado y el presente. No niega la historia, pero tampoco descansa en los cameos. 

Al final, prueba que Playstation es una marca con identidad propia, hecha a la medida de la experiencia de cada jugador. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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