La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca fue bien recibida por el Gobierno de La Libertad Avanza, que tiene las expectativas puestas en una intervención favorable del republicano para Argentina. La buena sintonía entre Javier Milei y el presidente de Estados Unidos genera confianza en que vuelvan a abrirse negociaciones cerradas hace tiempo.
Este es el caso del biodiésel argentino, que quedó fuera del mercado de Estados Unidos hace ya siete años tras sufrir la agresividad arancelaria durante la primera administración del magnate. Hasta 2016, representaba el mayor negocio para un producto nacional hacia ese codiciado mercado, con ventas por más de US$ 1.200 millones. Pero la aplicación de aranceles dejó al producto sin margen para permanecer en Estados Unidos.
Según consignó La Nación, en 2016 la National Biodiesel Board (NBB), que agrupa a las empresas norteamericanas, solicitó una sanción contra el biodiésel argentino argumentando que entraba a menores precios, entre otros motivos, supuestamente por las retenciones que permitían a la industria comprar más barato el grano de soja y luego transformar el aceite en biodiésel.
Frente a ello, el Departamento de Comercio de Estados Unidos puso un arancel del 57%, a lo que se le sumó una investigación por dumping y subsidios que determinaron que el importador norteamericano pague 140% de más por el biodiesel argentino.
A pesar de las presiones argentinas, que incluyeron cartas de parte del entonces presidente Mauricio Macri, Estados Unidos no rebajó los derechos antisubsidios hasta el 2019, cuando los dejó al 72% contra el producto local. El biodiésel argentino sigue fuera del mercado estadounidense al día de hoy.
El desembarco de Gerardo Werthein a Cancillería se encuadra en una estrategia del Gobierno que busca tener buenas llegadas con Estados Unidos.
Si bien Trump afirmó que su palabra favorita es "arancel", la expectativa es que la relación con Milei y su cercanía ideológica, así como el conocimiento de Werthein del país dado que fue embajador, puedan destrabar ese mercado y reabrir una nueva negociación.
La pregunta de fondo es si la alineación con la potencia mundial y la admiración que Milei mostró hacia Trump son suficientes para materializar beneficios efectivos para Argentina.