Antes de viajar a Israel, Javier Milei ratificó que trasladará la embajada argentina a Jerusalén, aunque evitó dar plazos concretos. El Presidente partirá este sábado y regresará el miércoles, en lo que será su tercer viaje oficial al país desde que asumió, con una agenda cargada de gestos políticos, reuniones y distinciones.
En la previa del viaje, Milei reafirmó en una entrevista con un canal israelí que la decisión de mudar la sede diplomática desde Tel Aviv ya está tomada. Sin embargo, aclaró que su implementación dependerá de "las circunstancias". La definición vuelve a generar debate, ya que especialistas advierten que podría impactar en la posición argentina en foros internacionales, especialmente en el reclamo por Malvinas.
La visita tendrá un fuerte contenido simbólico y político. Milei será el primer presidente extranjero en participar del encendido de antorchas por el Día de la Independencia de Israel, en el Monte Herzl, aunque su intervención será grabada por razones de seguridad. Además, mantendrá encuentros clave con el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Isaac Herzog, con quienes firmará acuerdos y dará declaraciones conjuntas.
Durante su estadía, el mandatario también recibirá un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Bar-Ilan, visitará el Muro de los Lamentos y participará de actividades religiosas y académicas. La agenda incluye, además, posibles anuncios vinculados a la conectividad aérea entre ambos países, como el vuelo inaugural de la aerolínea israelí El Al hacia Buenos Aires.
El viaje se da en un contexto internacional sensible. Milei volvió a endurecer su postura contra Irán, al que calificó como "enemigo de la Argentina", y reforzó su alineamiento con Israel y Estados Unidos. La visita combina diplomacia, religión y geopolítica, en una relación que el propio Presidente define como estratégica y personal.