La familia de Pablo Grillo difundió un comunicado para dar detalles sobre la salud del fotógrafo, herido el 12 de marzo durante una protesta de jubilados frente al Congreso por el impacto de una bala de gas lacrimógeno disparada por un gendarme. Informaron que su evolución no es la esperada: se encuentra clínicamente estable, pero neurológicamente en una meseta, permaneciendo internado en terapia intensiva.
A mediados de agosto, su hermano había adelantado que debía someterse a una nueva cirugía para colocarle una prótesis 3D en el Hospital Ramos Mejía, donde fue tratado tras la represión. En el comunicado más reciente, su familia explicó que la última tomografía mostró una dilatación en el ventrículo cerebral derecho, lo que llevó a los médicos a sospechar un mal funcionamiento en la válvula que regula el líquido cefalorraquídeo.
El cuadro obligará a una nueva intervención quirúrgica para cerrar manualmente la válvula mediante una incisión. En junio, Grillo había recibido el alta del Ramos Mejía después de casi tres meses, continuando su recuperación en el hospital Manuel Rocca. Esta semana, su padre Fabián contó que se le practicó una intervención menor con anestesia local, aunque persisten dudas sobre el funcionamiento de la válvula.
"Se le cerró el drenaje de la válvula y están evaluando si trabaja mal o en exceso; hoy le harán otra tomografía", explicó en declaraciones a C5N, subrayando que la situación sigue siendo incierta y que los médicos monitorean de cerca su evolución.
En paralelo, avanza la causa judicial. La jueza María Servini citó a indagatoria al gendarme Héctor Jesús Guerrero, acusado de haber disparado contra el fotógrafo, para el próximo 2 de septiembre. La familia reclamó que además se investiguen las responsabilidades políticas del operativo represivo, que dejó más de cien detenciones arbitrarias, decenas de heridos y a Pablo Grillo en estado crítico.