Nuestro día cero
"Más importante que un resultado rápido, es un resultado en el que todos puedan confiar" (Presidente Mitchell, Día Cero). En la economía, más importante que "alcanzar el equilibrio" es generar la confianza en que, ese equilibrio deseable, será estable.
Construir sobre cimientos frescos, impacta a primera vista; y no se ve, las bases están debajo, la "frescura"(lo que hace sin tiempo no dura) garantiza el inevitable derrumbe.
Hemos vivido décadas y celebraciones de sucesivos "milagros criollos", sabemos de su inexorable final.
Tenemos la experiencia inflacionaria más larga de Latinoamérica. Y la mayor cantidad de políticas anti inflacionarias fracasadas en la conquista de la estabilidad de largo plazo.
Todos esos planes fueron exitosos...por un tiempo. Sus consecuencia espantosas y su resultado peor que la situación que se trató de superar (Dictadura Genocida, 1989, 2001, ... y ¿?)
En ninguno de esos planes recibió atención "la estructura económica enferma, desequilibrada", que es la que provoca la inestabilidad. El desequilibrio sistémico no recibió el tratamiento adecuado para generar "la estabilidad" de largo plazo.
La verdadera estabilidad es consecuencia del normal funcionamiento de la economía y no la resultante, siempre transitoria, de un ancla astutamente enterrada. ¿La "economía" de la confianza? Con la economía sola no alcanza: las instituciones y en democracia, la política. Confianza en la estabilidad sistémica de la economía, en la fortaleza de las instituciones y en la calidad moral de la política.
A propósito del "funcionamiento" de la economía, podemos citar dos versiones del capitalismo y la democracia occidentales, que logran la "normalidad esperada".
En EE.UU., por ejemplo, objetivos de la Reserva Federal son una política monetaria que garantice maximizar el empleo y que la inflación no supere un determinado porcentaje. Los "estados federales" hacen política estructural de desarrollo; y el gobierno central ha ejecutado políticas para garantizar el empleo. Hoy D. Trump usa la política arancelaria y el poder militar, para sostener el empleo y promover el producto potencial (tierras raras, energía, Ucrania, Rusia)
En Europa "la normalidad esperada" sigue el cuadrado mágico de Nicolas Kaldor: maximizar el crecimiento del PIB, del empleo y del saldo de las transacciones externas y a la vez garantizar la menor inflación. Tratando que sea todo a la vez. Es ocioso recordar los descomunales programas de desarrollo de la Comunidad para las regiones postergadas.
Modelos de funcionamiento exitosos como para que la idea de "convergencia" sea la doctrina dominante en los países en vías de desarrollo, el Estado cumple el papel necesario para que el Mercado desarrolle su potencial y para que la sociedad maximice su bienestar.
Hay una combinación de Estado y de Mercado que debe garantizar el Bienestar que implica trabajar por la inclusión. Esa estructura se hace sólida gracias a la solvencia de las instituciones y la calidad moral de la política.
Dicho esto, volvamos a lo estrictamente económico: el número que determina el éxito o el fracaso de lo económico es, finalmente, el tamaño pobreza: la pobreza estructural es la dimensión de la erosión de la confianza social.
Cualquiera sea el paradigma, la "estructura económica", que es hija del desarrollo y no de la coyuntura, es la que habrá de sostener esas realizaciones.
Hoy, en nuestro país, la política, la dirigencia sindical y empresarial, los medios, fingen demencia y "hablan de otra cosa" y no de la pobreza. Hablan de sus consecuencias, es decir, del fracaso en la educación, el auge del narcotráfico y la delincuencia adolescente, y no asocian "las noticias espantosas" con su origen estructural que es el de una economía decadente medida por la densidad de la pobreza. La conversación pública es pura distracción.
El gobierno actual es apoyado por la mayoría de la población y la mayoría de los legisladores y gobernadores (de todos los partidos).
Recordemos que la doctrina que, en los hechos, la mayoría popular y legislativa apoya, se sintetiza en que "el Estado es una organización criminal" (conferencia de Milei en el BID) o que "la justicia social es una aberración" o que "con los salarios que hoy tenemos en la Argentina, las cuestiones del mercado laboral no son restricciones efectivas" (dijo Milei) y acotó el partenaire Pablo Rossi, "son salarios de miseria", a lo que el presidente aclaró "por eso lo digo" (14/2/24 LN+ show en la Rosada con el trío Trebucq, Rossi, Majul). "Salarios de miseria".
Breve digresión: "milagro económico" fue un título de "The Times" (1950) referido a Alemania Occidental: locomotora de arrastre Plan Marshall, crecimiento exponencial de la industria, inversiones públicas, autopistas, ferrocarriles, obras hidráulicas y energéticas, incentivos para la inversión, "economía social de mercado" concertación sindical patronal, salarios, inversión y productividad. Plan. En los últimos 50 años nunca estuvimos ahí. No existe estabilidad del equilibrio deseable sin ocuparnos de la estructura material, emulando las "obras" y "incentivos" y "consensos" de verdaderos milagros, como lo fue el alemán. Nunca la lograremos con la estrategia excluyente de "nuestros planes de estabilización".
Hoy no hay nada nuevo. En todos estos planes de estabilización hubo un "ancla" precaria de la que dependía "el éxito" (transitorio). Respecto al presente lo dijo con claridad y crueldad, Ricardo Arriazu: "Yo creo que, si devaluamos, chau, se acabó todo el programa, se acabó Milei, se acabó todo" (Rotary Club, 21/8/24, citado por L. Franco, mileísta fanática, AF).
Siempre la flojera del terreno o el peso de la nave, arrastró al ancla y rompió la ilusión del milagro. Las estabilidades de precios transitorias sólo eran la consecuencia de la anfetamina que adelgaza, pero destruye y erosiona, la racionalidad del ancla.
Se dice que "esta vez es distinto". Pero mirando nuestra realidad de lo que realmente se trata es de diseñar bases estructurales sólidas en las que todos puedan confiar. No estamos ahí y no por una, sino por "n" razones.
Una mayoría de la opinión pública, como dijo José Stalin, está "mareada por el éxito"; y un ejército del periodismo hoy - en los principales medios - oficia de "difusores" de los "milagros" de los hermanos Milei. Los encuestadores alumbran el camino de los Milei, el que construye Santiago Caputo, y la sociedad por todas estas razones, respecto del futuro, está encandilada.
Es cierto que después del sacudón de diciembre de 2024, los precios se desaceleran y ese resultado es el que la mayor parte de la sociedad celebra. Los que peor están por la mejora en la AUH y las ayudas que llegan; una parte de los sectores medios celebra el "déme dos", los productos importados y la facilidad de los viajes (las salidas a Chile se duplicaron) y los "lobos de la City" y los lobitos que acompañan, celebran el festival del blanqueo multiplicado por el carry trade que Luis Caputo garantiza.
A ese clima se suman dirigentes en los canales de TV. Castigan a los que, hasta ayer, eran conmilitones y les gritan ¡casta! El acting televisivo de Jonatan Viale es la versión exquisita del periodismo "de casta".
Sorprende como "anti casta" el Senador L. Juez. El 16 /4/06 en "Página 12" decía: "Soy fanático de Talleres, La Mona y Kirchner!!! A los tres los tengo en el corazón". En el corazón ahora palpita Milei. Todos pueden cambiar. Tal vez Kirchner y Milei, sean lo mismo y Juez no ha cambiado: quiere ser Gobernador. Otro caso es el de C. Ruckauf, mileísta y crítico de la "casta", estrella de LN+. El 15/3/2001, acerca de él, decía "La Nación": "Además de los 800.000 pares de zapatillas que llevan la firma del gobernador Carlos Ruckauf en la lengüeta, ... reciben paquetes de azúcar y de harina con la rúbrica del jefe provincial"...Una partida de 4360 guardapolvos fue entregada ayer al Consejo Escolar de Morón. Cada prenda -según el presidente de ese organismo, - tenía una carta para los padres de los alumnos que solicitaran guardapolvos... rubricada por, Marisa Zapatero de Ruckauf... ¿ "casta"?
Hay pecados mayores. Los que recitan democracia e instituciones y fueron parte de Dictaduras, los que recitan derechos humanos y han participado como actores, informantes, apoyo, intelectuales y asesores de la Guerrilla, del terrorismo, una tragedia que desencadenó la tragedia mayor de nuestra historia y hoy disfrutan de lugares más encumbrados de la vida pública. La Guerrilla dejó, entre 1969 y 1975, 668 muertos (74% en democracia), 1783 heridos (60% en democracia) y secuestró 1783 personas (78% en democracia). No es comparable, en magnitud y sevicia, a la conducta genocida de la Dictadura 1976/1983: pero aquella siembra generó tempestades que aún hoy - además de los irreparables crímenes de Estado y los de la Guerrilla - nos atormenta en la vida colectiva: comenzó el desempleo, la desindustrialización, la pobreza, el endeudamiento externo... También los que se han enriquecido en el poder, que han robado y permitido que roben.
Porque hemos minado la resistencia, hoy asistimos con impotencia al nombramiento de dos jueces de la Corte por decreto, aprovechando la existencia de una ventana de cuatro días porque "no teníamos los votos" según dijo G. Francos - kirchnerista con sueldo internacional- que funge como Jefe de Gabinete, o somos testigos de la estafa de la cripto $Libra difundida por el presidente y que, probablemente, terminará en nada, como también en nada el noble intento de un hombre justo, el Dr. F. Irazú que presentó una reconsideración del fallo contra la Argentina por la connivencia de los Kirchner y Enrique Eskenazi, en el proceso de "argentinización" de YPF, una denuncia de E. Carrió (2008) que durmió en las manos de Lijo durante años: US$ 16.000 millones que este "juez" sepultó para hacer mérito y así llegar a la Corte.
Como dijo El Quijote: "Confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades". Con hombres justos podremos tener nuestro Día Cero.
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