Tensión

Para que se terminen los paros docentes, la Nación tiene que dejar de negociar el salario docente

El Gobierno volvió a convocar a una paritaria nacional para fijar un salario mínimo docente para todo el país. Resultado: paro docente en todo el país con acatamientos parciales, o sea, una anarquía. Ni los docentes, ni los padres, ni los chicos saben dónde están parados.
El Estado nacional debe concentrarse en medir resultados educativos. No debe promover ninguna paritaria docente nacional,
Jorge Colina 28-02-2025
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En la República Argentina, la educación básica es exclusiva responsabilidad de las provincias. Esto es así por elección de las propias provincias. 

En el artículo 5° de la Constitución Nacional las provincias establecieron que ellas tendrán su propia Constitución provincial que asegure -entre otras cosas- la administración de la educación. 

Luego, en cada una de sus 24 Constituciones, las provincias reafirmaron y mantienen esta voluntad de ser ellas las responsables por la educación inicial, primaria y secundaria.

Pero allá, por 1998, ante la presión de una larga huelga docente en Plaza de Mayo, el gobierno nacional del momento cometió el error de crear el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). 

¿Por qué error? Porque el Gobierno nacional se puso a pagar una parte marginal del salario docente -menos del 10% de los salarios docentes, que son empleados públicos provinciales- dejando la impresión en la población de que la Nación tiene algo que ver con la educación básica.

El error se profundiza en el 2005 cuando, en un acto demagógico, el gobierno de turno propulsa la sanción de una ley con la Compensación Salarial Docente para pagar otra parte, también marginal, del salario docente de algunas provincias (las más rezagadas). Además, establece que el Estado nacional con los sindicatos docentes nacionales fijarán -en una paritaria nacional- un salario mínimo que deberán cumplir todas las provincias, con sus propios recursos.

Desde el 2005 hasta la actualidad, "gracias" a esta paritaria docente nacional, no hubo año que las clases hayan comenzado normalmente en todas las provincias.

Vino Milei 

En el 2024 el nuevo Gobierno, con muy buen tino, desarmó el FONID y el fondo de Compensación Salarial Docente para que cada provincia fije con los sindicatos docentes locales de su provincia el salario que cada provincia puede pagar.

Pero en el 2025, el Gobierno nacional vuelve a convocar a una paritaria nacional para fijar un salario mínimo docente para todo el país. 

Resultado: paro docente en todo el país con acatamientos parciales; o sea, una anarquía al comienzo de las clases. Paro el lunes 24 de febrero cuando las clases ni siquiera comenzaron en todas las provincias (debían comenzar en sólo 13) y plan de lucha para hacer otro paro el 5 de marzo fecha en que en todas las provincias deberían estar con las clases andando. 

Ni los docentes, ni los padres, ni los chicos saben dónde están parados. 

La pregunta: ¿se puede igualar el salario de los docentes de todo el país?

Veamos los datos. Según la Secretaría de Educación nacional para el salario efectivamente pagado de maestro de primaria con 10 años de antigüedad en setiembre del 2024 se observa que:

  • Las provincias del norte pagan un salario promedio de $660.000, cuando el salario promedio del sector privado en la región es de $950.000.
  • Las provincias del centro pagan un salario docente de $760.000, cuando el salario promedio del sector privado de la región es de $1.200.000. 
  • Las provincias del sur pagan un salario docente de $990.000, cuando el salario promedio del sector privado de la región es de $2.000.000.

Hay que aclarar primero que el salario docente es sólo por media jornada, cuando el salario del sector privado es por jornada completa. Por eso la diferencia. No es que los docentes ganan menos que en el sector privado.

Lo otro importante es que hay una marcada disparidad de niveles salariales docentes y de salarios del sector privado entre regiones del país. Entonces, aspirar a igualar salarios entre realidades productivas diferentes tiene varias consecuencias negativas. 

La primera es que los docentes del centro y sur tienen remuneraciones relativamente más bajas para la potencialidad económica de sus regiones. Esto implica que en el centro y sur los salarios docentes podrían ser mayores y deberían serlo dado que el costo de vida allí es mayor. 

A su vez, como las provincias del norte tienen menos capacidad financiera, la fijación de un salario mínimo docente relativamente más alto lleva a una mayor informalización del salario. Por esta razón, en el norte el 30% del salario docente es no remunerativo mientras que en el centro es el 18% y en el sur el 14%.

Por donde se lo mire, una paritaria nacional que aspire a igualar el salario docente en todo el país, va a generar conflictividad: en el centro y sur porque tiende a tirar el salario docente a la baja, en el norte porque tira el salario docente al alza llevando a que gran parte se pague "en negro".

Ordenar las competencias en educación

Lo que hay que hacer es ordenar las competencias en educación. 

El financiamiento y la gestión en educación inicial, primaria y secundaria es exclusiva responsabilidad de las provincias, incluyendo la negociación salarial con los sindicatos provinciales (no nacionales) y el pago de la totalidad del salario docente. 

El Estado nacional debe concentrarse en medir resultados educativos. No debe promover ninguna paritaria docente nacional, ni ayudar a pagar el salario docente de las provincias. 

Para definir políticas educativas comunes en todo el país, está el Consejo Federal de Educación conformado por todas las provincias. Obvio que este Consejo Federal tampoco debe involucrarse en negociar ningún salario docente nacional, dado que este Consejo no maneja plata. 

Los docentes son empleados públicos provinciales, por lo tanto, cada provincia tiene que negociar con su sindicato provincial el salario docente de su provincia. Nada tiene que hacer el Gobierno nacional ni el Consejo Federal de Educación negociando salarios docentes.

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