26 mayo de 2026
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Las mejores frases del podcast
- El trazo grueso del programa económico no cambió. Lo que cambió totalmente fueron las expectativas de la gente y del mercado. Alguien podría decir: "Cambió en que acumulan reservas". Es al revés. Se acumulan reservas porque cambiaron radicalmente las expectativas sobre el tipo de cambio futuro y sobre qué puede cambiar en la política.
- Si el tipo de cambio estuviera en ascenso, ¿el Banco Central seguiría comprando reservas? Seguramente no con tanto entusiasmo.
- Acumular reservas va a tardar muchos años, incluso a este ritmo súper acelerado que está batiendo todos los récords.

- Se dieron vuelta las expectativas, el Gobierno compra reservas, el mercado acompaña y demanda pesos. ¿Pueden darse vuelta las expectativas otra vez? Yo creo que sí.
- Si se da vuelta, ¿va a alcanzar si Trump no está ahí? Ahí es donde el Gobierno va a tener que ver qué hace. En principio, salvo que a Trump le vaya muy mal, puede llegar a estar. Y en principio, salvo que el Gobierno se rife todo lo que acumuló, también va a tener un poco más de colchón. Ahora, si en mayo del año que viene sale una encuesta y dice "Grabois 30%", no sé si te alcanza con nada...
- Con los inversores que uno habla —y con la gente que habla con inversores y le cuenta— están más preocupados por si Milei se reelige que por si Trump gana las elecciones intermedias. Están más preocupados por la continuidad de lo que hay en Argentina que por el rescate externo en caso de necesitarlo. Es decir, que al mismo tiempo que hay riesgo "kuka" —tienen miedo de que ganen los expropiadores—, hay confianza en el gobierno independientemente de su nivel de apoyo. Piensan que la reelección de Milei es suficiente. No está claro que si Milei se reelige y Trump pierde, lleguen las inversiones. Pero el argumento es que sí, que depende de garantizar la reelección. Lo que están diciendo hoy es que 2027 es la clave, que es cuando hay elecciones en Argentina, y no 2026, que es cuando hay elecciones en Estados Unidos.

- La vara que le ponen al Gobierno es extraordinariamente alta, porque no alcanza con que la economía crezca un poco o que la inflación baje un poco: tiene que ser tan exitoso que llegue a cambiar de opinión a la oposición.
- Muchas veces en Argentina hay quienes se preocupan de que el ciclo electoral desestabiliza la economía, porque hay elecciones cada dos años. Pero en Estados Unidos también: en la meca del capitalismo hay elecciones cada dos años en las que se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados —los 435 miembros a la vez—. Y en Europa, en cinco años tenés por lo menos cuatro elecciones. Argentina no se diferencia del resto del mundo por la frecuencia de las elecciones; se diferencia por la inflación.
- Todos los países democráticos tienen elecciones periódicamente, pero esas elecciones no influyen en el ciclo económico en todos por igual.
- Una de las características principales de este modelo económico —que si no es planificado desde el Estado, por lo menos es habilitado por el Gobierno— es la heterogeneidad territorial: no pasa lo mismo en todo el territorio; en algunos lugares se va para adelante y en otros para atrás; en unos hay minería y en otros se mantiene la industria. El impacto político es la coincidencia entre la geografía económica de este modelo y la renta electoral —donde el Gobierno obtiene su apoyo— que es precisamente en las provincias más beneficiadas. Por otro lado, la inestabilidad típica de Argentina provenía históricamente de las provincias hoy perdedoras —principalmente el conurbano— y hoy eso está contenido. En parte porque quienes gobiernan la provincia de Buenos Aires saben que si explota el país explota también la provincia. Se sienten atados a la suerte del oficialismo.
- Cuanto más feroz está la interna del gobierno, más amplia está su base de sustentación parlamentaria: consiguen más votos para nombrar jueces y quiebran más al kirchnerismo.

- Las disputas en el núcleo del gobierno no desbordan hacia los radicales, el PRO y los peronistas que los apoyan en el Congreso. La pregunta es si esto puede durar: si este gobierno roto —entre la hermana biológica (Karina Milei) y el hermano intelectual (Santiago Caputo)— puede finalmente desbordar y romper la coalición hipermayoritaria que construyeron con un partido que era, en principio, hiperminoritario.

- Pasó el FMI esta semana, hizo la revisión y en síntesis dijo: vas bien, revisemos las metas, pero en general estás haciendo bien. Notamos que hay presiones en el frente fiscal —universidades, discapacidad y la propia presión autoinfligida que es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que creó la ley laboral—. Pero también dicen que hay margen para absorber o recortar en otras áreas, o para posponer ese fondo por un tiempo. Y señalan que hay varias cosas que habría que hacer que, idealmente, necesitan del Congreso: una reforma previsional y una reforma tributaria. No se ve ninguna de las dos cerca.
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Andrés Malamud se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo. Vive en Portugal y trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa.
Pablo Castro es economista y politólogo. Ha sido docente en diversos cursos en la Universidad de Buenos Aires, consultor y analista financiero en Argentina y el Reino Unido.
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