Libertarios del Siglo XXI
"Digo...que no es bien que el caballero cristiano use de la maledicencia ni se ponga a decir mal de los que no le oyen" (El Quijote). Lección moral de la hidalguía, para todos aquellos que sostienen que el Estado (y su administración) debe estar guiado por "principios morales claros y no por intereses corporativos ni privilegios sectoriales" (JM).
El Estado tiene como función esencial el Bien Común que incluye, entre otras cosas, la promoción desde las más altas magistraturas, de la concordia en la comunidad. Lo que no contribuye al Bien Común es inventar crímenes y designar culpables a la marchanta.
Hablar "mal de los que no le oyen", fuera de casa, frente a extranjeros, es desprecio a la idea de Nación. Florencia Donovan, brillantemente en La Nación (10/3), dijo: "El debate sobre la calidad del empresariado argentino no es un debate para dar ante extraños. Habría que volver a Martín Fierro: si los hermanos se pelean, los devoran los de afuera. A Wall Street habían viajado todos con un mensaje: vender la Argentina".
No ocurrió el entusiasmo inversor. De los asistentes la mayor parte argentinos. En primera fila J. L. Manzano, de vertiginosa carrera modesta en la política, coronada con éxito empresarial, hoy abocado a concesiones, como todos los "nuevos ricos": Bulgheroni, Eurnekian, Midlin, etc. "Nueva oligarquía de concesionarios" que exhibe su poder con sus cuadros gerenciales en los gobierno de distinto signo, ayer con A. Fernández hoy con Milei, que se autoperciben contrarios y sus conductas los identifican como similares. Desde Menem eso no cambió.
Tal vez, en ese marco, el discurso de Milei fue necesario y útil. Los insultos y la catilinaria libertaria fueron una repetición: nada nuevo. ¿Util? Como sugirió Florencia, con esas palabras no se despertó el apetito inversor de los extranjeros.
Pero lo peor fue el megapapelón de "el ex vendedor de Plan Rombo que le hizo juicio laboral a la concesionaria donde trabajaba". El mismo que, sin pudor, defendía la "reforma laboral", con el ahínco de quien dice "¡mirá que atorrantes lo que hacen!", porque "la reforma" habría de impedir el "abuso judicial de las indemnizaciones" que él, según parece, había practicado previamente y en beneficio propio. "Haz lo que yo digo más no lo que yo hago": M. Adorni subió "a la patrona" al avión presidencial de querendón para no "deslomarse" solo en NY y completar así el tour de la "buena vida" inaugurado al alquilar el avión a Punta del Este que su compañero de viaje dijo fue pagado por Adorni "con plata del Estado y tengo los recibos". La entrevista realizada para "descalificar a los críticos del gobierno", salió como tiro por la culata: en el oficialista LN+ los cronistas se miraban azorados. Una estampa de los tiempos. Pero Cristina Pérez (13/3,18,49hs LN+) desesperada por el video, encontró "culpable" al que filmó el avión y no a Adorni rumbo a ROU. ¡Para la Pérez "el culpable" es el fotógrafo y no Adorni! ¡Otra que 6,7,8! No voy a repetir la frase del General Julio A. Roca, pero ¡qué visionario!
Los discursos cambian, las conductas no. Se aplica el "res non verba" del estoicismo que reivindica Milei, que sostiene que la virtud no se demuestra con palabras sino con conducta diaria. Saber que es lo justo, pero lo principal: actuar con justicia.
Volvamos a Nueva York. Milei -está en su derecho- siendo Presidente y en visita de Estado a Italia, se hizo ciudadano italiano (asombroso, ofensivo, pero real) lo que, en su momento, informó la Cancillería italiana. Siendo italiano por su decisión, es posible que, ante los empresarios de EE.UU., haya hablado como un "observador foráneo" -que lo es por ciudadanía-, que hace una crítica a "los argentinos". Lo penoso es que estaba ocupando un atril brindado a "un presidente argentino" para que hable honestamente del país, sus ciudadanos, trabajadores, empresarios. No lo hizo y siguiendo la línea de su amigo D. Reidel "habló mal de los propios". Reidel (18/3/25) en IEFA Latam Forum, habló de las ventajas de la Patagonia para instalar centros de datos. Pero aclaró que "obviamente, el problema con esta zona es que está poblada por argentinos". Sam Altman "había anunciado" una inversión de US$ 25.000 millones. No llegó. Tal vez por los dichos de Reidel que a cualquiera le dan miedo. La memoria es flaca.
Como dijo el Quijote, el hablar mal de los ausentes -y desde la más alta magistratura- es ramplón. Habla peor de quien lo dice, que de quienquiera sea el aludido. Repitió en NY lo mismo que dijo el 3 de marzo al inaugurar las sesiones parlamentarias, las mismas personas fueron aludidas y esta vez en tierra extraña y sin capacidad de respuesta y coronó la "maledicencia" afirmando que "el principio de revelación dice que aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros" (sic).
En lenguaje castellano la palabra chorro refiere a "porción de líquido o de gas que, con más o menos violencia, sale por una parte estrecha". En español, la afirmación, denostando a ciudadanos argentinos, resulta inentendible: para entender a Milei hay que acudir al lunfardo, el habla vulgar y orillera, en la que "chorro" significa ladrón, ratero o delincuente. Así califica el Presidente al sector mayor empleador de la Argentina, el "compañero Milei" asesor de la campaña presidencial de D.Scioli y Zanini, llamado "el chino" por su militancia maoísta. Coherencia.
Este arranque violento tiene explicación: Milei, como siempre en aquellos que alcanzan el poder y se encuentran con la impotencia (la inflación no baja, la economía no arranca, el riesgo país no se desploma, la imagen declina, la recaudación afloja y los inversores no aparecen), acude a la búsqueda de "enemigos" para ocultar la incapacidad para enfrentar la realidad que, avizora, amenaza devorarlo. La indignación deriva en coprolalia.
En baja política: cuando las cosas empeoran, el aislamiento resulta en el riesgo de ser sindicado como culpable y evidencia la pésima estrategia de "déjame a mí yo no negocio, no comparto y hago lo que yo quiero". Por eso "necesito un enemigo", un culpable, para escapar de la responsabilidad de mis errores y los enjareto a los demás.
No es la primera vez. Recordemos cuando Julio Cobos anunció "mi voto no es positivo" y nos salvó de una tragedia. Cristina consciente de que "todo empeoraba" -había disfrutado del viento de cola que amainaba, la herencia extraordinaria de la soja y una situación social condenada a mejorar- expandió la grieta y llegó a la orilla del "vamos por todo" y comenzó a hundirse el experimento político heredado de Néstor nacido de la casualidad y convertido en furia. En el final de su mandato daños auto infringidos por falta de cordura.
Lo que no es casualidad es la estructura de pensamiento y de valores de Milei. Considera al "evasor" un héroe aunque las leyes de su país lo consideren un delincuente y "Al Capone es un trader y un héroe que fue preso por no pagar impuestos, porque la de la casta no se toca." En un libro de su autoría, entre frases propias y ajenas, escribió "El contrabandista no es un delincuente, es un comerciante valiente que arriesga su pellejo para saltar las vallas que los políticos ponen al bienestar de la sociedad." Y así como llama a Luis Caputo el mejor ministro de Economía del mundo, dijo "Caputo (Luis) es uno de los responsables de los grandes desastres que se hicieron el Banco Central...se terminó en el FMI...se fumó US$ 15.000 millones de reservas, irresponsablemente, ineficientemente y nos deja este despliegue de Leliq" O, cara a cara, en la TV llamó a Patricia Bullrich "montonera asesina" y hoy la distingue como héroe de la seguridad. O se comprometió a cerrar el BCRA, dolarizar la economía para lo cual tenía los fondos comprometidos de agentes financieros de primer nivel. Nada de eso ocurrió. Felizmente.
Las palabras vacías se las lleva el viento. Los canallas de ayer son los héroes de hoy: como te digo una cosa te digo todo lo contrario. Carlos Pagni (LN,12/3) señala que "los hechos (alude al cierre de FATE) a la luz de las teorías (del) Gobierno, a Madanes Quintanilla le ocurrió lo que cabía esperar: según la premisa oficial, que lo presenta como un industrial protegido (en MERCOSUR el arancel es cero) al perder ese cobijo quedó expuesto a la libre competencia" (la que existe hace décadas en el Mercosur). FATE cerró por la imposibilidad de competir con China, que no es una economía de mercado. No presentó convocatoria ni declaró quiebra. Cerró para pagar de inmediato el 100% de sus obligaciones. Su cierre es una consecuencia lógica (y deseada) del programa de Milei. Miles de empresas han cerrado y cerca de 200.000 trabajadores registrados han perdido su empleo desde que Javier comenzó la demolición.
Para Milei, el Coloso, Toto y Arrriazu, dice Pagni, es "el vendaval perenne de destrucción creativa". El eje de esta política es dólar atrasado y apertura pro china: la producción industrial desaparece (debe desaparecer) porque para Milei los industriales argentinos son chorros. La capacidad utilizada en enero fue 53,6 % para la industria; 24% para la automotriz y 23,7% para la textil. A Fate, que cerró, Milei le decretó la "conciliación obligatoria" que debe traducirse como "la producción obligatoria" y le impone a Fate una multa "por no pagar sueldo a los despedidos que tienen a su disposición la indemnización".
Javier pasa del insulto al amor: Toto y la Montonera, las palabras se las lleva el viento. Las fábricas paradas, los hogares sin trabajo no tienen vuelta atrás. Si es tan fácil cambiar insulto por elogio, sería más sano cambiar camino equivocado por buen camino. Hay esperanza. Y así como el chileno Daza trajo a Bessent y los dólares, el presidente italiano Milei, trae al uruguayo E. Talvi, que piensa distinto, para cambiar la política.
Chávez decía "¡Exprópiese!". Socialismo del Siglo XXI. Milei dice: los que no puedan competir con China cierran, ¡pero es obligatorio producir a pérdida! Libertarios del Siglo XXI. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar