Posición

La batalla cultural de Milei será planetaria: el mensaje del Presidente a todos los diplomáticos de Argentina

Milei dice que "nadie que represente a Argentina puede acompañar declaraciones en contra del derecho a la vida, la libertad o la propiedad".

El presidente Javier Milei en la ONU
El presidente Javier Milei en la ONU
18 octubre de 2024

La batalla cultural de Javier Milei, ya se sabe, no solo será contra "la casta", "los periodistas ensobrados" o "los gerentes de la pobreza". Será global. Y Argentina jugará fuerte.

Así quedó claro en el mensaje de Milei a todos los funcionarios del Servicio Exterior y Cancilleria. En esa misiva, Milei dice que "nadie que represente a Argentina puede acompañar declaraciones en contra del derecho a la vida, la libertad o la propiedad", como la Agenda 2030. Y quienes lo hagan "deberán dar un paso al costado".

A continuación, la carta:



De mi mayor consideración:

Tengo el agrado de dirigirme a Ud., en mi carácter de Presidente de la Nación Argentina, a fin de solicitarle que arbitre los medios necesarios para transmitir la presente comunicación a la totalidad de los funcionarios y personal de su jurisdicción, así como el personal diplomático y civil del Servicio Exterior de la Nación.

En primer lugar, quisiera destacar la enorme labor llevada adelante por Ud. Sra. Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio, Internacional y Culto y su equipo durante estos meses en los que han sido encomendados con la titánica tarea de liderar un proceso de profundo cambio en la Cancillería argentina.



Nuestro país se encuentra transitando un cambio de época, y así se refleja en el incansable espíritu de todos los argentinos que trabajan día a día por salir adelante. Luego de largos años de frustraciones, la sociedad ha decidido retomar el camino que en algún momento hizo de este suelo un lugar de crecimiento y oportunidades.

Ese cambio de rumbo interno también debe reflejarse en el plano internacional a través del trabajo de la totalidad del cuerpo diplomático, la participación en los foros internacionales y los organismos multinacionales.

Tal como expuse en mi reciente intervención en la Asamblea General de la ONU, "la Agenda 2030, aunque bienintencionada en sus metas, no es otra cosa que un programa de gobierno supranacional de corte socialista que pretende resolver los problemas de la modernidad con soluciones que atentan contra la soberanía de los estados-nación, y violentan el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad de las personas.



Los principales organismos internacionales se han sometido a esta agenda que obedece a intereses privilegiados; y han abandonado los principios esbozados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Organización de las Naciones Unidas.

Se han promovido políticas colectivistas que atentan contra el crecimiento económico, violentan los derechos de propiedad, y entorpecen el proceso económico natural, llegando a impedirle a los países más postergados del mundo gozar libremente de sus propios recursos para salir adelante.

Deben ponerse en valor las ideas que dicen que todos los ciudadanos nacemos libres e iguales ante la ley, que tenemos derechos inalienables otorgados por el creador, entre los que se encuentran el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.



Esos principios, que ordenan el proceso de cambio que estamos llevando adelante en la Argentina, son también los principios que guiarán nuestra conducta internacional.

Esta doctrina de la nueva Argentina no es, ni más ni menos, que la verdadera esencia de la Organización de las Naciones Unidas: la cooperación de naciones, unidas en defensa de la libertad".

Ahora bien, esta nueva doctrina implica, por definición, que ningún funcionario de esta administración ni quienes representan a la Argentina en el exterior deben acompañar ningún proyecto, declaración, resolución, o documento que establezca violaciones al derecho a la vida, la libertad y la propiedad; o un trato desigual frente a la ley; valores que son pilares de esta nueva administración, de ningún ciudadano del mundo. No importa bajo qué bandera noble se pretendan escudar estas violaciones, la República Argentina no acompañará ninguna medida que atente contra estos valores fundamentales de la civilización occidental.



El protagonismo asumido por nuestro país en el escenario global como defensor de los valores republicanos de las democracias occidentales requiere de un cuerpo diplomático comprometido con las ideas de la libertad y dispuesto a trabajar mancomunadamente para proteger los intereses nacionales.

Es por ello, que este momento histórico demanda el esfuerzo de la totalidad de los funcionarios y personal del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, así como el personal diplomático y civil del Servicio Exterior de la Nación.

Quienes no se encuentren en condiciones de asumir los desafíos que depara el rumbo adoptado en defensa de las ideas de la libertad deberán dar un paso al costado.



Sin otro particular saluda atte.

Javier Milei
Presidente
Presidencia de la Nación



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