Un clásico de los viernes. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anuncia el envío de proyectos al Congreso. Uno, un paquete, un combo. Lo importante es mostrar que el Gobierno tiene impronta y que lleva el control del pulso de la agenda política.
Este fin de semana es la nueva Ley de Sociedades, el pasado fue el Super RIGI, el Etiquetado Frontal, el Lobby y la Ludopatía; el que viene será la Ley de Medios o la Desregulación Inmobiliaria. Títulos y más títulos que no logran tapar la interna libertaria, en sus diferentes variantes, y la demora de Adorni en presentar su declaración jurada.
En una relación directamente proporcional se suman proyectos del Ejecutivo enviados el Congreso y pedidos de políticos propios o aliados del Gobierno que piden que, de un vez por todas, el exvocero termine de confeccionar su declaración de bienes.
Además de la vicepresidenta Victoria Villarruel, la senadora Patricia Bullrich, su par Fernando Paoltroni, el diputado Oscar Zago y ahora el líder del PRO Cristian Ritondo se ven incomodos por no poder girar la agenda legislativa y política hacia otro rumbo.
Se expresa y se evidencia en muchos pasillos y despachos del Congreso, sobre todo en los de habituales aliados, que esperan una resolución para poder salir adelante con los temas que les interesan: reforma política, presupuesto, agenda agropecuaria.
Entre los pocos senadores que la última semana estuvieron en el Palacio, la mayoría de los opositores se preguntaron porque el jefe de Gabinete no concurrió a dar su informe mensual de carácter obligatorio por la Constitución.
“Decían que la casta eran los funcionarios de otros gobiernos que no venían nunca al Congreso a rendir cuentas. Pero parece que aprendieron enseguida”, se quejaba un aliado provincial que pone casi siempre su voto con los violetas.
Desde que asumió como jefe de Gabinete, el 5 de noviembre, Adorni no pasó por el Senado para dar su informe. Con una interpretación antojadiza eligió comenzar por Diputados, pese a que le correspondía hacerlo en la Cámara Alta.
El 29 de abril fue el día que asistió a Diputados, con una modalidad de cuartos intermedios entre las preguntas opositoras y sus respuestas, que eran leídas de textos escritos en conjunto con su equipo de asesores.

Por eso la oposición quiere que vuelva al Congreso, para que tenga que enfrentar el mismo trance. Prefieren eso a los fracasados pedidos de interpelación que siguen impulsando bloques “del medio”, ajenos al peronismo.
Pasó mayo, y en esta obligatoriedad de que concurra un mes a cada cámara, los senadores del PJ aspiran a que asista.
“Si es antes de que presente su declaración jurada, mejor y si es después, mucho mejor”, se regocijaba un histórico senador del interior.
Mientras esperan el próximo anuncio de iniciativas del Ejecutivo, los propios legisladores libertarios aguardan el inicio del Mundial de Fútbol y de las vacaciones de invierno, para que la agenda y las noticias de la gente estén en otro lado.

