La elección "intermedia" de 2013 había anticipado, esa vez sí, el recambio de signo político en la presidencia de la Nación. Por primera vez desde 1916, en 2015 llegó por el voto popular al sillón de Rivadavia alguien que no tenía carrera política en la UCR ni en el PJ.
Mauricio Macri, fundador principal del Pro (Propuesta Republicana), supo esperar y declinó competir en 2011, se alió primero a la Coalición Cívica, y luego de la convención radical de Gualeguaychú con ese partido, y con la alianza Cambiemos se impuso en el primer ballotage de la historia argentina a Daniel Scioli, tan menemista en sus orígenes, tan kirchnerista después, tan mileísta hoy. Hombre de optimismo.
Para la elección intermedia legislativa del 22 de octubre de 2017, los aires de "cambio" seguían soplando, y el macrismo (básicamente Cambiemos fue eso desde la Rosada y en el gobierno nacional, más allá de la designación de dos ministros de la UCR, y de la alianza legislativa con la Coalición Cívica) tuvo un espaldarazo: a diferencia de todos los oficialismos desde 1997, las listas de Balcarce 50 sólo marcaron primeros y segundos lugares en las 24 provincias. Ni el kirchnerismo en sus mejores momentos evitó terceros, cuartos y un quinto lugar.
Ese 22 de octubre, Cambiemos (monolítica alianza del Pro, la UCR y otras fuerzas en 23 provincias -la excepción fue la CABA, donde se presentó "Evolución", con la UCR y el socialismo-) ganó en 13 provincias, entre ellas Buenos Aires, cuando también para senadores, Estaban Bullrich y Gladys González se impusieron al binomio Cristina Fernández de Kirchner y Jorge Taiana -hoy nuevamente en la contienda provincial- los candidatos de Unidad Ciudadana (UC), que fue el nombre que adoptó el kircherismo en la provincia. El triunfo senatorial de Cambiemos fue por 41% a 37%.
Para esta elección, en Buenos Aires, el peronismo oficial de la provincia presentó una lista aparte, con la candidatura de Florencio Randazzo (Eduardo Bucca para diputados): obtuvo un pálido 5%. También se presentó Sergio Massa, con la alianza 1Pais, que integraron varios partidos (sumaron 11 puntos).
Para diputados nacionales, que es lo que abordamos en esta serie de tres notas, Cambiemos, con Graciela Ocaña, le ganó en la provincia a la lista de UC que lideró la economista Fernanda Vallejos. Fue 42 puntos a 38, con 15 bancas para Cambiemos, 13 para UC y 4 para 1País (Felipe Solá fue el primer candidato).
Las otras 12 provincias en las que se impusieron los candidatos de Mauricio Macri fueron Chaco, Córdoba (48%), Corrientes (a través del sello ECO, con 55%) Entre Ríos (53%), Jujuy (51%), La Rioja (triunfo para destacar, aún con el 44%), Mendoza, Neuquén, Santa Cruz ("Unión para Vivir Mejor", con 48%) Santa Fe y la CABA (previsible 51%).
En los 13 distritos ganadores, Cambiemos promedió los 44,1 puntos, y sumó en total 50 de 97 bancas que se disputaron. Sin contar la provincia de Buenos Aires, la suma fue de 35 escaños sobre 62.
Sin terceros puestos, el oficialismo nacional fue segundo en las restantes 9 provincias. En La Pampa y San Luis hizo los mejores desempeños en términos porcentuales, y los peores fueron en Tierra del Fuego y la hiper zamorista Santiago del Estero.
Los segundos lugares le dieron a Cambiemos 11 de 30 bancas en disputa. Corresponde señalar que en las 9 provincias ganaron las listas que respondían al oficialismo local ya peronista, ya chubutense, ya misionero -además del santiagueño-.
En 2017, las boletas de la Rosada sumaron en total 61 de los 127 escaños. Sin incluir Buenos Aires, obtuvo la mitad: 46 del parcial de 92.
Lilita Carrió y Héctor Baldassi fueron algunos de los candidatos que ganaron en sus distritos. En la vereda de enfrente, la peronista/kirchnerista, quienes se impusieron fueron Gustavo Saadi, María Emilia Soria y Osvaldo Jaldo. Estos nombres propios son incluidos para señalar que, al margen de los sellos y denominaciones de los frentes, los apellidos con peso propio en los distritos traccionan, y mucho. Este domingo, veremos hasta qué punto los nombres propios no del todo instalados de La Libertad Avanza logran imponerse, o acercarse, en las provincias.
El muy buen desempeño de Cambiemos no evitaría que, menos de dos meses después, en la plaza de los Dos Congresos, llovieran toneladas de piedras. En la política argentina, prácticamente nada garantiza retener la presidencia. Tal vez Donald Trump no sepa esto.
Eso se cristalizó en la elección presidencial de 2019, cuando el revitalizado kirchnerismo se presentó como "Frente de Todos" con la fórmula presidencial Alberto Fernández + Cristina Fernández, que se impuso en la primera vuelta pese a que Mauricio Macri recortó la distancia que había sufrido en las primarias.
Pandemia, sequía, internas y desaciertos de gestión mediante, la votación intermedia se corrió al 14 de noviembre de 2021. El oficialismo nacional se presentó en 22 de las 24 provincias con el sello Frente de Todos (FdT), pero ello no redundó en mayores éxitos: ganó en 9 provincias (Chaco y Tucumán las más relevantes), con un promedio de 47,6 puntos y 17 bancas de 26 en juego. El FdT era oficialismo local en todos los distritos en que se impuso.
Los segundos lugares fueron en 10 provincias: Buenos Aires (38%, con 15 bancas ganadas), CABA (25%), Entre Ríos, Mendoza y Santa Fe, entre otras. Los segundos escalones del podio redundaron en 31 bancas de 81 en juego (sin incluir a la PBA, en 16 de 46).
A diferencia de Cambiemos cuatro años atrás, el Frente de Todos quedó tercero en algunos distritos. Fue en Córdoba (superado por Juntos por el Cambio y por el cordobesismo de Juan Schiaretti), Misiones (el Frente Renovador de la Concordia local fue segundo), Neuquén (ganó el MPN), Río Negro (se impuso Juntos Somos Río Negro, otro oficialismo local) y contra cualquier pronóstico imaginable, en Santa Cruz. El FdT promedió 19,2 puntos, y sumó sólo 3 de 20 bancas en juego. En la provincia natal, el kirchnerismo quedó detrás de "Cambia Santa Cruz", frente liderado por la UCR y de SER ("Somos Energía para Renovar Santa Cruz", con Roxana Reyes), boleta encabezada por el hoy gobernador Claudio Vidal).
En 2021, algunos de los nombres ganadores fueron Diego Santilli, María Eugenia Vidal, Rogelio Frigerio, Julio Cobos, Claudio Poggi y Mario Barletta, todos ellos opositores a sus oficialismos provinciales. Otra demostración de que más allá de correr con la lista de la Rosada, los apellidos instalados logran desempeños importantes.

¿Odiosas? comparaciones ( I I I )
Luego del repaso de las siete elecciones "intermedias" desde 1997, podemos hipotetizar (no más que eso) qué sería para el amigo Donald Trump que a "Milei le vaya bien". En el escenario actual, y descontando una derrota en la provincia de Buenos Aires, La Libertad Avanza salvaría la ropa en suelo bonaerense con el 35% -cabe señalar que sólo en 2005 y 2017 ganaron en la provincia los oficialismo nacionales-. Si supera ese número, sería un éxito. Tiene posibilidades, porque a diferencia de algunos años anteriores, volverá a observarse una importante polarización.
En la CABA, el segundo distrito en asignación de bancas, el escenario es mucho más promisorio: la alianza con el Pro le asegura el triunfo a LLA. La incógnita es por cuántos puntos. Éxito rotundo asegurado.
Una incógnita importante será Córdoba. Allí, el oficialismo local de Martín Llaryora y Schiaretti arranca con ventaja, y cabrá ver qué números alcance Natalia De la Sota. Con un candidato poco conocido, LLA debería superar el 25% que han obtenido en promedio los siete oficialismos desde 1997 cada cuatro años. A favor de Milei: cuatro de esos oficialismo fueron kirchneristas, en la tierra más refractaria. Superar en la Docta los 30%, aún sin ganar, sería un éxito para La Libertad Avanza. Quedar por debajo de los 25 puntos en la provincia que le dio la presidencia a Mauricio Macri, sería un mal resultado para Milei. Y para Donald.
En Santa Fe el escenario asoma de "tercios". El distrito, subrepresentado en la Cámara Baja, reparte este año 9 bancas -situación idéntica a la de Córdoba -. En una provincia que durante años gobernó el socialismo en alianza con la UCR, los oficialismos nacionales promediaron 27,2 puntos, lo que se asemeja a elecciones de tercios. Si LLA supera los 35 puntos, deberá considerarse un éxito. Si no llega a los 25, será una marca negativa.
En las siete elecciones intermedias abordadas, en Mendoza sólo ganó una vez el oficialismo nacional: en 2017, con la marca Cambiemos. Esta vez, la alianza LLA+UCR+PRO le garantiza el triunfo. La marca victoriosa, ocho años atrás, fue de 45%. En el escenario actual, merced al frente acordado, y con el ministro Luis Petri como primer candidato, debería superarlo para que se lo pueda considerar como éxito. ¿Podría pasar el 50%?
Entre Ríos reparte, como Mendoza, cinco bancas de diputados y también la alianza de LLA con el Pro (oficiaismo local) le garantiza el triunfo. Con un promedio de 40 puntos de los oficialismos nacionales, LLA podría decir esta vez que tuvo un triunfo rotundo si supera los 45 puntos.
Chaco y Tucumán reparten 4 bancas en este turno. Allí, las diferentes de la Rosada obtuvieron en promedio 41,6 puntos, merced a que en general, el peronismo/kirchnerismo conservó sus mayorías, especialmente en Tucumán. Para LLA sería un éxito superar los 35 puntos en los dos distritos.
En las 11 provincias que reparten tres diputaciones, los oficialismos nacionales promediaron los 33,7 puntos desde 1997 (y cada cuatro años). De un total de 77 elecciones para diputados, la Casa Rosada ganó aquí 30 veces y fue segunda en 34. El promedio de bancas ganadas por las listas de Balcarce 50 fue de 1,11 (cabe recurrir aquí a los centésimos). Si la Libertad Avanza orilla en promedio más de 1,3 diputados en estas provincias, podría ser considerado un éxito.
Chubut, Formosa, La Rioja, Río Negro y Tierra del Fuego son las restantes provincias, y reparten sólo dos bancas. Palo y palo de mayorías o minorías potentes. En el total de 35 elecciones intermedias consideradas en las tres notas, el promedio de bancas ganadas por los oficialismos fue de 1,02 escaños. Por lo tanto, si LLA supera un promedio de 1,3 puntos, sería un éxito.
Párrafos finales para las 16 elecciones de senadores nacionales de 2001 y 2013 realizadas en las ocho provincias que votarán esos cargos este fin de semana. De esas 16 ocasiones, en 13 los oficialismos de Balcarce 50 sumaron bancas (reservadas a los dos primeros lugares de la votación): el promedio de senadurías ganadas fue de 1,31 sobre un máximo posible de 2. Si LLA supera ese valor, será un éxito.
Más allá de todas estas palabras, tal vez quedemos la espera de las interpretaciones casi infinitas que se harán de los números. Y lo que ¿es más importante aún?, estaremos al pendiente de lo que determine POTUS.
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