El Presidente está “groggy” y tambalea aturdido sobre el ring electoral

12-08-2019
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Por Gonzalo Arias Consultor político

El resultado de las PASO pareció sorprender a propios y extraños. La diferencia a favor de la fórmula Fernández- Fernández rompió todos los pronósticos, superando holgadamente los 10 puntos. Pero, más importante aún, el binomio del peronismo logró perforar el límite del 45% de los votos necesarios para imponerse en la primera vuelta, dejando a Alberto Fernández a un paso del “sillón de Rivadavia” en las elecciones generales de octubre.

Un contundente triunfo asentado no sólo en una avasallante victoria en la provincia de Buenos Aires ?con números sorprendentes en algunas localidades del conurbano? y en la provincia de Santa Fe, sino también en una sorpresiva performance en Córdoba y Mendoza, que también están entre los distritos con más peso en el padrón nacional.

Unas PASO que fueron muy cuestionadas por la falta de competencia al interior de los principales espacios terminaron de configurarse como una suerte de primera vuelta electoral. La elección parece a todas luces definida.

Si al 47% alcanzado por el ex Jefe de Gabinete, le sumamos un nivel de participación que superó el 75% y la magra elección de las terceras fuerzas, parece claro que el gobierno se queda sin mucho margen para salir a buscar los votos.

Madura el KO El interrogante ya no es tanto si Macri logrará la reelección sino si terminará su mandato en un marco de relativa estabilidad, o si el país se encamina a un nuevo descalabro económico. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar