El necesario cambio de actitud de la política
Estamos entrando en el que será un largo proceso electoral.
No parece que la política esté preparada para el día después; y por hora se presenta, nuevamente, "la campaña" vacía de futuro. Discurso agobiante acerca del pasado o alambicado acerca del presente: no saben dónde ir.
La iluminación del camino no es prioridad. El desencuentro con un "proyecto sugestivo de vida en común" es un nuevo capítulo de lo que lleva décadas.
La condición para "su" estabilidad (la de este gobierno) es ganar las elecciones en todos los distritos. El número de bancas nacionales es importante. Sin embargo, en esta oportunidad, es tan emocional el estado de la vieja "grieta", que hay una suerte de requisito de casi unanimidad para fortalecer la estabilidad del mileísmo.
No sé qué es "su" estabilidad para Milei, dado que es complejo identificar su "identidad". Pero una destacada periodista sintetizó que podemos llamar "mileísmo" a un "proyecto de Poder": una clase vacía de contenido más allá de la repetición del discurso.
En el mismo mantenimiento del "Poder" sustantivo han caído casi todos los presidentes: ausencia de programa y prisioneros de conservar el "Poder": la "reelección".
Sin cimientos todo se derrumba. No hay proyecto sin materialidad que lo identifique.
El "poder" verbo es el ejercicio del Poder para proveer al Bien Común. ¿Quién? Vacante por ausencia de programa, de rumbo profundo y largo, para generar la inclusión de todos en un "proyecto sugestivo de vida en común". "Duradero" (profundo y largo) implica diálogo, acuerdo, consenso, concertación entre diferentes: la democracia es un proceso generoso de inclusión de los diferentes, de los que no coinciden en todo, pero que tienen, necesariamente, una vida en común.
¿Se observa trabajo para eliminar las "capas aisladoras" que nos separan?
Lo evidente es la ausencia de debates acerca del futuro, de los verdaderos temas estructurales que tienen que ver con nuestra vida material. Cito dos pendientes desde décadas: desarrollo territorial y demografía. Un país vacío y sin trenes. Un país en que la mitad de los niños, nacen y se crían en la pobreza, en las carencias.
Ninguna de esas cuestiones materiales, territorio y demografía, se resuelve sin Poder y sin "poder" que requiere trazar las vías de un proyecto inviable sin largo plazo. No figuran en el debate entre los que aspiran "Poder". ¿Qué otra cosa que lo inmediato es lo que se agenda? Patético.
Lo pendiente hace décadas, erosiona la productividad y aumenta los costos estructurales: mengua la productividad y la competitividad de nuestra economía. Nos empobrece.
La campaña ha empezado. Milei necesita la mejora parlamentaria y el "ánimo entusiasta" que dominó la escena hasta el criptogate y el freno a la desaceleración inflacionaria y la apertura de la brecha de la comezón del dólar.
Pero Milei, no es sólo dependiente de las bancas sino crucialmente de la "popularidad". Eso deriva que él se percibe como un Emperador. Esta en su vocación. En su origen inexplicable. Premiado en las "cortes" (ignotas e irrelevantes), no podría soportar que la calle voceara "el rey está desnudo". Los premios, independientemente de la precariedad del mérito, lo percibe como un besamanos "internacional" que frota su ego al que, él mismo, lo embadurna con autoelogios día tras días. Volvamos.
Cualquiera sea el resultado, necesita una "mayoría" en las urnas, además de bancas, para que los opositores amigos sigan practicando el sometimiento a la "voluntad imperial mayoritaria", más allá del desprecio que les profesa Javier. Aun contradiciendo sus convicciones recitadas, los opositores amigos exhiben sin pudor una deliberada contradicción entre su pensamiento y su acción.
Milei está dispuesto a conquistar un territorio (de eso se trata su idea del país, sin aranceles ni fronteras, sin Estado) sin concesiones.
En ese contexto, las elecciones en CABA y en Buenos Aires harán más clima que el que generaría el número de legisladores. La no mayoría absoluta, en la visión Imperial, sería un condicionamiento desequilibrante.
Ese triunfo, a más de las bancas, le permitirá avanzar en la idea de destrucción del Estado desde adentro, la que puede ser encaminada hacia la no menos ruinosa idea de "el Estado soy yo". Profundizar la prescindencia de las normas como ya está ocurriendo.
Veamos los recientes pasos en política internacional. En poco tiempo destruyó los mínimos avances que la Argentina ha logrado después de la desastrosa guerra de salvación, encarada en Malvinas, por la Dictadura Genocida. Una causa noble, justa, patriótica, que cuenta con la solidaridad de la mayoría de los países en Naciones Unidas y que fue utilizada para una causa innoble.
Pero, para todos los argentinos, los héroes de Malvinas, merecen nuestro respeto y agradecimiento como la causa Malvinas que representan.
Como bien señaló la vicepresidente V. Villaruel, Malvinas es futuro, una aspiración que nos une a casi todos los argentinos, en la historia y en el presente. ¿Milei lo valora? ¿O pretende un giro de política internacional que excluye a Malvinas y quiebra esa unidad?
En el día de Malvinas no asistió a Tierra del Fuego y no permitió acceder a todos los excombatientes a Plaza San Martín.
En su discurso breve, dijo: "Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies. Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos hacer de Argentina una potencia tal que ellos prefieran ser argentinos y que ni siquiera haga falta la disuasión o el convencimiento para lograrlo". Más allá del retorno a la fantasía de la "Argentina Potencia" inaugurada por el otro esotérico y siniestro, J. López Rega, la ignorancia de Javier, desconoce nuestro reclamo de soberanía contra el invasor, el Reino Unido, y que no hay - para nosotros -"malvineses". Quienes están en las Islas, (Provincia de Tierra del Fuego) son argentinos. Ignorancia imperdonable que revela voluntad de cambiar compromisos, consensos y acuerdos previos.
Justamente "ser Emperador" es no reconocer iguales, no aceptar diálogos ni concesiones, ni consensos y tampoco tradiciones en materia de política nacional o internacional. Sólo se admiten adhesiones incondicionales. Y refundación.
En estas condiciones "el largo plazo" sólo es posible por la vía de la imposición y el silencio de las voces disidentes.
Esta carrera electoral empieza con este clima desangelado que baja desde el Poder, que no frecuenta la vida institucional y democrática.
Vivimos un clima de tensiones propias de una situación difícil que depende - como otras veces -del FMI y del gobierno de los EEUU. Depende. Una palabra de enorme peso.
Todo parece indicar que el apoyo financiero permitirá prorrogar la situación presente de "confianza". De confianza básicamente del sector financiero y bancario, en la estrategia de política económica del gobierno. Política que se resume en el aparente déficit fiscal cero, control del tipo de cambio y sostén de la brecha cambiaria, y una baja tasa mensual de inflación comparada con el pasado inmediato. Nada que agregue idea de futuro: un permanente presente gobernado por "No hay plata" y "motosierra desregulatoria". Ambas selectivas: hay plata para algunos (los pibes del carry) y regulaciones protectoras para otros (Tierra del Fuego).
La "gran continuidad" se verifica en el peso del "aparato" de las finanzas que ha estructurado, a lo largo de muchos años, "una economía para la deuda" que alimenta el protagonismo cotidiano de los operadores del mercado: el día respira cotizaciones.
Al mismo tiempo que Javier acude a Trump para garantizar la continuidad del proyecto, versión libertaria, de "economía para la deuda", Donald declara el "día de la independencia" que consiste en el intento de dar vuelta las consecuencias perversas - para los EEUU - de la globalización desaforada de Clinton y Obama. La "liberación Trump" es, "defendemos al trabajador estadounidense y por fin priorizamos a Estados Unidos", la continuidad Milei es la caída del empleo registrado y el aumento de la capacidad ociosa de la industria. Lo que tiene de espectáculo es que ambos dicen "hacemos lo mismo" mientras hacen lo contrario.
Vale la pena convocar la memoria de Emanuel Mounier, a 120 años de su nacimiento, quien nutrió el pensamiento personalista y que fundó la revista Esprit la que fue, es y propone, una "manera de ver" la realidad, en el supuesto que "si bien la política está en todo, no es todo". "El personalismo dicta menos una política que una actitud en la política" bajo el signo de la libertad de opinión con respecto a los aparatos, el respeto al adversario y la verdad en el "hablar verdad" y el acuerdo entre convicción y comportamiento" (J. Le Goff, Esprit, abril /25).
Primero la "renuncia a la libertad de opinión respecto de los aparatos", los poderes fácticos. En lo "grande", el temario impuesto por el sistema financiero. La condena a pensar desde, para y en, el corto plazo y no pensar desde el largo plazo para conjugar el corto: la economía para la deuda. Medio siglo. Pero también el aparato condiciona lo municipal: LLA, UCR, PRO, PJ - todos - alineados para instalar un Bingo, rechazado por la comunidad, bajo la tutela del binguero radical D. Angelici y pucho C. Ritondo. El aparato del juego es un miembro más de la oligarquía de los concesionarios que condiciona el interés general a escandalosos intereses particulares. La política carece de capacidad de libertad de opinión frente a los aparatos: grandes o chicos. Una realidad que apaga al Bien Común, el peso de los aparatos. Ese dominio traba, condiciona, la imprescindible correspondencia entre convicciones y comportamiento y condiciona la falta de respeto al adversario. Nada será posible sin cambio de actitud de la política.
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