Visión

El diplomático que dijo que Mauricio Macri es un "reverendo hijo de p..." explica por qué a los chinos no les interesa la democracia

Diego Guelar destrozó a Macri con un insulto brutal y analizó el ascenso de China como superpotencia que redefine el poder global.

Diego Guelar
Diego Guelar EE
14 agosto de 2025

En medio de la tensión política que sacude al PRO, Diego Guelar apuntó directamente contra Mauricio Macri y lo responsabilizó por la crisis interna del partido. En una entrevista con radio Con Vos, el exembajador no se guardó nada: "Mauricio Macri, sin lugar a duda. Es el responsable. Para ser claro, lo voy a decir: un reverendo hijo de puta. No sé si es elíptico, no es muy diplomático".

Guelar, quien ocupó cargos en los gobiernos de Cambiemos, criticó con dureza el acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza, la fuerza que lidera el presidente Javier Milei. Según él, la alianza sellada por Macri aceleró la "declinación" del partido amarillo: "Habrá que consultar con su psiquiatra, o con su gurú, o quien sea, ¿qué diablos le pasó?".

Al ser advertido por el tono de sus declaraciones, Guelar redobló la apuesta con una referencia irónica a Milei: "Tengo una influencia, estoy influenciado por la era Javier Milei, tengo el insulto más fácil, justo ahora que él dice que no lo va a hacer".



Diego Guelar opinó sobre China

Días atrás, Guelar concendió una larga entrevista a Supernova en la que habló a fondo sobre China, ese gigante planetario y coloso geopolítico con el que Argentina está conectado de maneras diversas. 

Sin embargo, las diferencias de lenguaje y la distancia geográfica nos alejan. Son nuestro segundo socio comercial, tienen una comunidad enorme en el país y una cartera amplia de inversiones, pero no sabemos mucho de China. Nos cuenta entender su régimen político. ¿Son comunistas? Pero entonces por qué Shanghai parece una ciudad del Siglo XXII...¿Es una dictadura? ¿No quieren democracia? ¿Está contentos?

En la entrevista, Guelar, que fue embajador de Macri en China, trata de responder algunas de estas preguntas.



"En China existe lo que yo llamo una sociedad vertical. No se trata de una dictadura al estilo occidental. La verticalidad está profundamente anclada en la familia, en el pueblo, en la provincia, en la nación. Es una forma de organización cultural", dice. 

Por eso, añade Guelar, "es un error analizar a China en términos binarios como democracia o dictadura". Esos, dice, "son términos occidentales, donde la disputa política cotidiana gira en torno a cómo evitar los excesos autoritarios y proteger la democracia".

"En cambio, en la tradición china, el eje no es democracia o dictadura, sino orden o caos. Y en ese eje, el orden que garantiza el partido ha sido, además, extremadamente eficiente: sacó a 800 millones de personas de la pobreza en 40 años. Eso es parte del contrato social", sentencia.



"Estamos ante una sociedad profundamente materialista y consumista", dice Guelar. "Por eso hay muchas ideas equivocadas, tanto desde la izquierda como desde la derecha. Si yo tuviera que establecer un correlato ideológico, te diría que el gobierno chino tiene una estructura más cercana a la derecha dura occidental: mucha disciplina, todo se paga, fuerte énfasis en el mérito, presencia de una aristocracia funcional", señala el diplomático. "Un chino medio consume más que un estadounidense medio", señala.

Estados Unidos prohíbe al personal gubernamental en China tener relaciones románticas o sexuales con ciudadanos chinos
 

"Y esa es, entre otras razones, la causa del fracaso de las izquierdas en Occidente, dice: su debilidad estructural. Cuando uno piensa en modelos, ¿cuál es el modelo comunista del siglo XXI? ¿Venezuela? ¿Nicaragua? ¿Cuba? Eso es una fantochada. El modelo real, moderno, es China", señala.



Guelar dijo que "China no está creando partidos comunistas por el mundo ni exportando ideología, pero sí se ha convertido en el principal socio de muchos países". Guelar recuerda que Javier Milei decía que no iba a negociar con China, "pero hoy la relación comercial y financiera más dinámica que tiene la Argentina es con China. Hay mucho más apoyo chino que norteamericano en términos prácticos, no retóricos".

"Tienen una política exterior de una inteligencia extraordinaria", añadió Guelar. "Mucho más eficaz que cualquier ideología. Y, encima, no les cuesta nada. No subsidian, no bancan militarmente a nadie. Al final, terminan cobrando todo. En ese sentido, son muy parecidos a los norteamericanos. El sueño chino y el sueño americano se parecen más de lo que se cree. La diferencia es que los chinos no usan la retórica", dijo.

China, dijo Guelar, todavía tiene una actitud más contemplativa o especulativa. "Se regodea con los errores de Occidente, pero no pone dinero. No financia a Putin, no sostiene a Irán en su guerra en Medio Oriente. Está sacando todo esto muy barato. Esa es la verdad".



A diferencia del socialismo occidental —que emparejaba para abajo—, en China el enriquecimiento individual es un ideal legítimo.

"Todavía no ha asumido la responsabilidad completa que implica ser una superpotencia. Pero si el caos avanza y los asusta, quizás empiecen a actuar de manera más responsable, para volver a un orden más consensuado. Dejarán de disfrutar de Trump y pasarán a decir: 'Paremos un poco. Somos una superpotencia, comportémonos como tal'", razona Guelar.

De los 192 países del mundo, China es el principal socio comercial de 140

Guelar sigue impactado por el ascenso de China. "De los 192 países del mundo, China es el principal socio comercial de 140. Todo eso ocurrió en los últimos 25 años. Hay que entender la dimensión de esta irrupción china en el escenario global", sentencia. El gran ejercicio del siglo XXI, dice, es precisamente ese: metabolizar la explosión del relacionamiento de China con todo el mundo.



"En China hay una enorme satisfacción", dice Guelar. "Pensemos que la gente de mi generación conoció la pobreza extrema. Y hoy ven la abundancia en sus nietos. Ese tránsito extraordinario, en apenas una o dos generaciones, no tiene parangón con ninguna otra evolución social en la historia de la humanidad. Es un fenómeno muy original, y son los propios chinos quienes lo han protagonizado, desprendiéndose totalmente del modelo soviético", señaló.

"La perspectiva de que China se ubique a la cabeza del mundo en los próximos 30 años no es ridícula. Es, al contrario, un escenario cada vez más plausible", concluye.

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